La situación sanitaria de Brasil nos pone en alerta máxima
Al mismo tiempo que se conocía que Brasil volvía a registrar el mayor número de muertos diarios a causa del Covid-19 desde el inicio de la emergencia sanitaria, con un nuevo récord de fallecidos en las últimas horas, la Organización Mundial de la Salud declaraba la emergencia para toda América Latina. Según el organismo internacional, una nueva variante del patógeno se extendió a toda la región. El dato confirma que el problema de los pasos fronterizos sin controles sanitarios sigue vigente.
Una tragedia equivalente a 80 ataques a las Torres Gemelas de Estados Unidos, o seis veces la cantidad de homicidios que registró Brasil en 2020, es lo que está viviendo el gigante sudamericano en estos días con las muertes por coronavirus, que golpea con mayor dureza a los sectores más desprotegidos. Así lo advirtió un ciudadano brasileño que expresó su preocupación en Twitter por el avance sin control de la pandemia en un país con 210.147.000 de habitantes, lo que lo convierte en una de las naciones más pobladas del planeta.
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En la última semana Brasil fue noticia en los principales medios del mundo por dos motivos.
Por la pandemia que, según algunos expertos, está fuera de control en el país vecino; y por la decisión de un juez de la Corte Suprema de anular las condenas penales contra el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, quedando así habilitado para competir en futuros comicios para presidente. Para algunos, la anulación de las condenas a Lula confirma la existencia de una guerra jurídica -también conocida como lawfare- orquestada por los sectores más conservadores de Brasil para desprestigiar a algunos dirigentes y facilitar la llegada de Jair Bolsonaro al poder.
El manejo de la crisis sanitaria en Brasil se basó desde un principio en la idea de la inmunidad natural de la población. Aunque esa estrategia nunca fue reconocida oficialmente por el gobierno, las sucesivas declaraciones de Bolsonaro revelaron el camino elegido para hacer frente a la pandemia. Entre otras declaraciones, el mandatario dijo que no eran necesarios las restricciones ni el distanciamiento social ya que tarde o temprano el 70 por ciento de la población iba a ser contagiado por el virus. Todos nos vamos a morir algún día, aquí todos van a morir. No sirve de nada huir de eso, huir de la realidad, señaló en otra oportunidad para rechazar el cierre temporal de empresas y comercios que aconsejaban los especialistas.
En agosto del año pasado, cuando el vecino país superaba en cantidad de muertos por coronavirus a Estados Unidos, el mandatario volvió a minimizar la emergencia y aseguró en público que no tenía sentido el uso de barbijos. Como si eso fuera poco, dirigió constantes ataques a los gobernadores que decretaron cierre de actividades en sus jurisdicciones.
El resultado: la pandemia ingresó en una fase de descontrol en la mayoría de los 27 estados. En al menos siete de ellos (Amazonas, Ceará, Pernambuco, Río de Janeiro, Río Grande do Sul, Santa Catarina y Paraná) las mutaciones del virus que son también denominadas variantes de preocupación ganan cada día más terreno en una región con fronteras muy porosas.
La situación demuestra el error de creer que la inmunidad colectiva llegaría en forma natural, sin necesidad de vacunas (que evitan el agravamiento de la salud de los pacientes y contribuye a aliviar la carga sobre el sistema hospitalario) ni cuidados. También Donald Trump adhirió a esa teoría que plantea que esta inmunidad se produce cuando el número de personas resistentes al virus alcanza un porcentaje de población lo suficientemente alto como para que este ya no encuentre individuos susceptibles de infectarse. Pero mientras Estados Unidos reservó millones de vacunas para inmunizar a su población, en Brasil la falta de dosis complicó el proceso de vacunación contra el covid-19.
Otros países como Suecia y el Reino Unido también ensayaron con su población la estrategia de inmunidad de grupo, pero mientras esperaban llegar al número ideal de inmunizados en forma natural por el propio virus y no por la vacuna, el aumento de muertes obligó a las autoridades a hacer nuevos cálculos y dar marcha atrás.
La Organización Mundial de la Salud reconoció que la situación de la pandemia en América Latina es muy seria y advirtió que si Brasil no actúa con firmeza para detener al virus, el problema impactará en toda la región.
Frente a este panorama en Argentina habrá que estar atentos y continuar con todas las medidas de prevención para evitar situaciones epidemiológicas más críticas.














