La seguridad de las personas que circulan en motos
El uso de un casco apropiado es fundamental para garantizar la seguridad de los motociclistas, ya que reduce el riesgo de que el conductor de estos vehículos de dos ruedas sufra lesiones graves o mortales en caso de protagonizar un siniestro vial.
Pruebas en laboratorios de seguridad vial mostraron que no llevar este elemento de protección colocado en forma correcta multiplica por siete el riesgo de muerte en caso de accidente. Está demostrado que el casco actúa protegiendo la cabeza del motociclista que lo usa, dispersando la energía que se produce por el golpe de la colisión y, a la vez, absorbiendo la fuerza del impacto.
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Las estadísticas confirman que, sin el empleo de ese elemento de protección, el traumatismo que sufre el conductor de la moto casi siempre es más grave. Si bien, tanto la ley nacional de Tránsito como las normas de jurisdicciones provinciales y municipales obligan a los motociclistas a utilizar el casco cuando se circula por la vía pública, se puede observar que no todos los conductores de estos vehículos lo llevan puesto a la hora de circular por calles, avenidas o rutas.
Además, periódicamente, se realizan campañas de educación vial para recordar la importancia que tiene este elemento de protección con el fin de cuidar la vida de quienes circulan en motos o ciclomotores. Pero, al parecer, nada de esto resulta suficiente para que muchos conductores de estos vehículos de dos ruedas tomen conciencia del enorme riesgo que corren cada vez que salen a la calle sin el casco protector.
Y eso es preocupante, porque la diferencia entre utilizar esta protección o no puede traducirse en la vida o la muerte de la persona que sufre un siniestro en la vía pública. En ese sentido, los especialistas explican que en caso de colisión entre un auto y una moto, el conductor del vehículo menor no tiene una carrocería que pueda servir de contención en caso de choque o vuelco.
Además, está demostrado que en muchas situaciones la pérdida del equilibrio en la moto termina con un fuerte golpe en la cabeza del motociclista, con todo el riesgo que eso implica. Según datos de la Agencia Nacional de Seguridad Vial, el 38 por ciento de los muertos en siniestros ocurridos en todo el país son motociclistas.
Aunque estos accidentes tienen múltiples causas, todo indica que el hecho de circular a velocidades no permitidas, así como la poca predisposición que tienen algunos motociclistas para frenar en las esquinas, contribuyen a aumentar la tasa de siniestralidad. Como hemos señalado ya en otras oportunidades en esta misma columna, esto no debe ser ignorado en ciudades del interior como Pergamino donde el uso de motos como principal medio de transporte tuvo un fuerte crecimiento en los últimos años.
Según la Organización Mundial de la Salud, el uso del casco disminuye el riesgo y la gravedad de las lesiones en un 72% aproximadamente. Además, reduce el riesgo de muerte en, al menos un 39%, dependiendo en gran medida de la velocidad de los vehículos involucrados.
Por su parte, la asociación civil Luchemos por la Vida, que trabaja en la prevención de siniestros viales, observa que los cascos salvan vidas al evitar o amortiguar golpes y heridas en la cabeza del conductor, que pueden resultar sumamente graves y provocar alguna discapacidad en la persona que sufre el siniestro.
El uso del casco tiene una efectividad comprobada. Por otra parte, al disminuir notablemente el riesgo de muerte y de la gravedad de las lesiones, reduce los gastos que debe asumir el sistema de salud pública para atender a las víctimas de los accidentes.Es importante recordar que los recursos que se deben destinar para atender a las víctimas de los siniestros viales son enormes y muchas veces obligan a distraer fondos públicos que podrían ser destinados a otros fines.
La mayoría de los siniestros viales pueden prevenirse si se respetan todas las normas de tránsito, especialmente, si se respetan los límites de velocidad. Es de esperar, que los conductores de motovehículos tomen conciencia de la importancia de conducir con prudencia y con este elemento de seguridad puesto, para no poner en riesgo sus vidas.














