La salud mental de la región se configura sobre nuevos lineamientos
Eduardo Ibarra asumió como coordinador del área que también se ocupa del Consumo Problemático y Violencia de Género. La gestión girará en torno a la implementación de la nueva ley, la institucionalización de los servicios y la creación de nuevos dispositivos. Ya mantuvo reuniones con profesionales que trabajan en la...
Eduardo Ibarra asumió como coordinador del área que también se ocupa del Consumo Problemático y Violencia de Género. La gestión girará en torno a la implementación de la nueva ley, la institucionalización de los servicios y la creación de nuevos dispositivos. Ya mantuvo reuniones con profesionales que trabajan en la órbita hospitalaria.
El licenciado Eduardo Ibarra asumió el 18 de febrero como coordinador de Políticas en Salud Mental, Consumo Problemático y Violencia de Género de la Región Sanitaria IV, un área que depende del Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires y que articula con el equipo que en la cartera sanitaria bonaerense encabeza la licenciada Julieta Calmels; e integran los psicólogos Laura Vázquez, Mariano Rey y Sebastián Holc, directores provinciales. A nivel regional, el equipo de trabajo está conformado por el psiquiatra Hernán Buey, que colabora con la gestión; e Ivonne Ramil que está a cargo del Programa de Violencia de Género de la Región Sanitaria IV.
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En una entrevista concedida a LA OPINION Ibarra -que hasta el año 2015 fue coordinador regional de Salud Mental y que tiene experiencia de gestión-, trazó los lineamientos centrales de una tarea que estará basada en la implementación de distintos aspectos de la Ley de Salud Mental y en la creación e institucionalización de dispositivos en los espacios de salud que funcionan en los municipios que pertenecen a la Región Sanitaria IV.
-¿Cuáles serán los ejes rectores del trabajo en el área a su cargo?
-La Ley de Salud Mental tiene una década de vigencia y en este contexto en el que ya no se discuten los términos de la ley sino su aplicación; mi función tendrá que ver con la aplicación de esa normativa vigente y el fortalecimiento y creación de dispositivos ambulatorios de atención, teniendo en cuenta que la Ley de Salud Mental apunta a la “desmanicomialización”.
-¿Con qué panorama se han encontrado, fundamentalmente en lo que atañe al funcionamiento de los servicios de Salud Mental?
-Mi trabajo abarca los 13 Partidos pertenecientes a la Región Sanitaria IV, tomando en cuenta que hay dos ciudades que concentran la mitad de la población: Pergamino y San Nicolás. Son ciudades con realidades distintas en esta materia. Pergamino es la única ciudad de la Región en cuyo Hospital funciona un Servicio de Salud Mental que además cuenta con un desarrollo importante y una historia interesante en cuanto a su formación y crecimiento, a diferencia de San Nicolás, donde estamos trabajando para impulsar un proyecto de creación del Servicio de Salud Mental. En líneas generales encontramos una disparidad de recursos y en función de ello, nuestra principal tarea tendrá que ver con la articulación, coordinación y fortalecimiento de los servicios en los partidos donde no hay; 12 de los t13 partidos de la Región Sanitaria IV no tienen Servicios de Salud Mental establecidos e institucionalizados, solo tienen profesionales de la salud mental trabajando. Ahí tenemos que trabajar en la planificación y en la institucionalización del servicio. Como así también, deberemos trabajar en la articulación con las que debieran ser en un horizonte no muy lejano las direcciones municipales de Salud Mental que solamente tenemos una en San Nicolás. En este momento estamos en la elaboración de un diagnóstico.
-¿Fue parte de esta tarea de diagnóstico la reunión mantenida con profesionales del Servicio de Salud Mental, Hospital de Día y CPA mantenida esta semana?
-Sí. Nos reunimos con el Servicio de Salud Mental, con referentes del Hospital de Día, con la jefa de residentes de Psicología del nosocomio, con los psicólogos de planta y con la directora del CPA (Centro de Prevención de las Adicciones) porque son los espacios de Salud Mental que están funcionando en el Hospital San José. La idea es empezar a coordinar acciones para fortalecer los dispositivos como el Hospital de Día y poder crear nuevos. En este plano impulsamos la creación del Servicio de Acompañamiento Terapéutico, ya que creemos que es necesario tanto para pacientes ambulatorios que tuvieron alguna internación transitoria, como para la externación o el seguimiento de casos graves.
La idea es crearlo como un dispositivo que pueda integrarse a todos los servicios porque el acompañamiento terapéutico es tan importante en el Hospital de Día como en el Servicio de Salud Mental o en el CPA. La idea es jerarquizar la formación de acompañantes y se me ha pedido desde la Subsecretaría avanzar en la firma de convenios con universidades para poder trabajar en la formación de acompañantes terapéuticos desde la tecnicatura universitaria, replicando experiencias como las que estamos llevando adelante en Capitán Sarmiento o Bragado.
-¿Cuáles han sido las necesidades planteadas en la reunión con los equipos que trabajan en Salud Mental bajo la órbita hospitalaria?
-La demanda de los servicios pasa por la articulación entre los distintos niveles de atención. Tenemos un sistema de salud asistencialista y una de las principales demandas es la articulación con la atención primaria y el trabajo en prevención. Habría que favorecer el diseño y la implementación de programas preventivos articulando con el nivel asistencial que es el del Hospital San José. Otras demandas tienen que ver con cómo está el lazo social en una sociedad que requiere mucho de la asistencia.
-¿Aparece como una necesidad el recurso humano?
-Sí. Pero fundamentalmente aparece como demanda la planificación. Nosotros tenemos que tener una mirada regional y en eso Pergamino, en cuanto a recursos humanos, está bien con respecto a los otros Partidos. Si estamos pensando en equilibrar, la idea sería poder incorporar recursos en otros lugares para ir configurando servicios y dispositivos donde no existen como tal. Insisto en la institucionalización porque hoy al no estar en el organigrama la salud mental hace que haya una ausencia de planificación. Hay que incorporar los servicios al organigrama de los hospitales. En esto estamos haciendo punta con San Nicolás, donde existe la decisión política del director del Hospital para crear el servicio.
-¿La creación de servicios y dispositivos de atención previstos en la Ley de Salud Mental es resorte de la dirección de los hospitales o desde la Coordinación de Salud Mental, Consumo Problemático y Violencia de Género hay una tarea de gestión que se puede hacer para impulsarlos?
-Desde la coordinación estoy en contacto con el director provincial de Hospitales, pero se requiere de la decisión de los directores hospitalarios poder solicitar la creación del servicio y obtener una respuesta favorable. Estamos trabajando con los directores de los Hospitales que funcionan bajo la órbita de la Región Sanitaria para evaluar las necesidades en esta materia.
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El licenciado Eduardo Ibarra trazó lineamientos de su gestión y anticipó algunas acciones. (LA OPINION)
La Ley de Salud Mental
-¿Cómo evalúa las políticas instrumentadas en materia de salud mental desde la sanción de la ley?
-La Ley de Salud Mental prevé que el 10 por ciento de los recursos presupuestarios sean destinados a la salud mental y hoy estamos muy lejos de eso. Esto tiene que ver con una lógica médico-hegemónica en el campo de la salud. El modelo de salud siempre ha tenido un sesgo asistencialista y ha sido medico hegemónico y por esa razón quienes trabajamos en el terreno de la salud mental ocupamos un lugar marginal en el campo de la salud. La ley plantea otro paradigma. A la par de ello, lo que se observa en procesos de movilización social descendente -que son los que imponen los modelos neoliberales- es el empobrecimiento de la población. La gente comienza a perder poder adquisitivo y esto incrementa las patologías que surgen producto de una calidad de vida inferior. Se observan más cuadros de ansiedad, depresión, incluso enfermedades orgánicas con etiología en salud mental. Esto hace la consulta se duplique o triplique en algunos servicios y que muchas veces el sistema institucionalmente no esté preparado para responder con la urgencia que debería en materia de inversión de recursos y planificación.
-¿Qué opinión le merecen las controversias que 10 años después de su sanción siguen existiendo en torno a la Ley de Salud Mental? ¿Considera que es un debate saldado o que habría que imprimir cambios?
-Siempre digo que las leyes tienen que ver con discusiones que se están dando en el seno de lo social. Recuerdo la sanción de la Ley de Divorcio que fue muy discutida, se tramitó su diseño y discusión en un sistema democrático y una vez que se sancionó, la sociedad se fue acomodando y hoy ya no se discute. Con respecto a la Ley de Salud Mental tuvo un espacio de discusión en distintos ámbitos con participación no solo de las cámaras legislativas sino de entidades y colegios profesionales. Una vez que se sancionó, hay que implementarla. Ya terminó la etapa de discusión más allá de que puedan quedar resabios que sigan motivando una reflexión. Hay posiciones ideológicas a favor y en contra, pero la discusión hoy está saldada. La discusión debe pasar por la implementación, por la creación y fortalecimiento de los dispositivos adecuados, si nos detenemos a discutir si está bien o está mal, estamos retrocediendo.
La articulación que falta
Atendiendo a que el consumo problemático es una cuestión importante en lo que atañe a las prestaciones de salud, y que existen dispositivos que trabajan este tema desde distintos niveles, Eduardo Ibarra insistió en la necesidad de la articulación para llegar a la población con respuestas adecuadas.
Respecto de cómo se prevé esa articulación con dispositivos que funcionan dependiendo de los municipios -y no del Ministerio de Salud- como es el caso del Centro “Padre Galli” que funciona en Pergamino, Ibarra señaló que “coordinar acciones y políticas será una cuestión sustantiva”.
En este punto destacó la tarea que lleva adelante el Centro “Padre Galli”, tanto en materia asistencial como preventiva, y resaltó: “Es una institución con muchos años de inserción en la comunidad con una tarea destacada y en breve nos vamos a reunir para coordinar acciones en conjunto”.
“Sostengo que es muy importante la articulación entre municipios y efectores provinciales en una cuestión tan central como el consumo problemático”, insistió.
-¿Cómo se piensa el trabajo con otro tipo de espacios que no dependen del Estado ni municipal ni provincial sino que funcionan como dispositivos creados por entidades intermedias o asociaciones civiles?
-En el caso del consumo problemático de sustancias lo que sabemos es que hay instituciones gubernamentales, no gubernamentales y asociaciones intermedias que trabajan en el tema. La idea es poder trabajar de manera coordinada la planificación en salud. Se me ocurre que con instituciones como el Centro “Padre Galli” va a ser más sencillo porque es un espacio que tiene una estructura armada, un equipo interdisciplinario y muchos años de experiencia. Distinto es con algunas asociaciones o espacios que tienen una tarea muy sostenida y con mucho esfuerzo, pero no tan institucional ni técnica.

















