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La política pendular de la economía argentina

23 de noviembre de 2023 a las 12:00 a. m.

Apertura de las importaciones, privatización de empresas públicas y reducción de las estructuras del Estado son algunas de las primeras medidas que impulsará el presidente electo, Javier Milei, marcando así un giro en sentido contrario a las que se aplicaron en los últimos cuatro años. Se confirma así, una vez más, el movimiento pendular en las políticas económicas del país.

No hay dudas de que la mayoría del electorado inclinó la balanza a favor de Milei. Ganó en 21 de las 24 provincias, cosechando un 56% de los votos. Once puntos por arriba del candidato del oficialismo, Sergio Massa. A los ojos de un extraño, el giro expresado en las urnas es más que sorprendente, sobre todo porque el resultado se asemeja a un movimiento rápido y brusco del volante para cambiar de sentido, más que a la decisión de tomar una curva en forma suave. Si bien es la primera vez que un economista con el perfil de Milei llega a la Casa Rosada, ese movimiento pendular que hoy se observa no es nuevo. Dicho de otro modo, los ensayos de políticas económicas que oscilan entre las dos corrientes antagónicas (la expansionista o popular y la ortodoxia o el liberalismo económico) fueron tan frecuentes que, en ese sentido, el caso argentino es objeto de estudio en distintas universidades, tanto del país como del extranjero, cada vez que se proponen analizar las causas de la inflación persistente y las reiteradas crisis económicas. No es común encontrar en el resto del mundo casos de sociedades que en cortos períodos pasan de restricciones al comercio a otros de apertura comercial y luego, de vuelta, a impulsar fuertes regulaciones en el funcionamiento del mercado para subirse al trampolín y saltar, sin matices, a las desregulaciones. Y lo mismo con las estatizaciones y posteriores privatizaciones. Uno de los que mejor describió ese fenómeno fue el empresario, ingeniero y economista, Marcelo Diamand, quien advirtió sobre la necesidad de lograr acuerdos básicos sobre políticas económicas de largo plazo, para evitar que cada nuevo gobierno imponga sus ideas económicas sin tener en cuenta lo positivo que podría haber dejado la gestión anterior. En un escrito de aquel año, que tituló "El péndulo argentino", Diamand llamó a reflexionar sobre el problema de fondo que plantea una economía que parece empeñada en mantener un movimiento que cambia de rumbo con un volantazo. "Las últimas décadas en la Argentina se han caracterizado por cambios muy bruscos y muy frecuentes de la política económica que muestran una oscilación pendular entre dos corrientes antagónicas, la corriente expansionista o popular y la ortodoxia o el liberalismo económico", escribió en 1983. En ese mismo texto, explica que la corriente popular busca representar las aspiraciones de amplios sectores de la población y sus ideas reconocen la influencia del modelo keynesiano y del nacionalismo económico. La distribución del ingreso y el pleno empleo figuran entre sus principales objetivos. Para ello, apela a beneficios sociales, aumenta salarios y controlan precios. Pero, dice Diamand, esta etapa se agota y aparecen problemas como el creciente déficit fiscal, desequilibrio en la balanza comercial y se acelera la inflación. "El proceso culmina con el agotamiento de reservas en el Banco Central, y una crisis de balanza de pagos. A medida que pasa el tiempo aumenta la oposición de los estratos influyentes de la sociedad y finalmente sobreviene la caída del equipo económico del gobierno", agrega. Luego viene "un brusco vuelco hacia la ortodoxia económica". En este nuevo ciclo el acento se pone en "la disciplina, el equilibrio del presupuesto, el ahorro, la confianza y la atracción de los capitales del exterior y las virtudes del sacrificio popular". Aunque por estas horas no se puede afirmar que a partir del próximo 10 de diciembre la historia se repetirá, todo indica que lo que viene es un período de restricciones que, en teoría, servirán para ordenar y sanear la economía. El tiempo dirá si la nueva gestión nacional logra, o no, un fino equilibrio entre las dos corrientes. A juzgar por las declaraciones realizadas por el propio Milei, las políticas económicas se alejarán de las aplicadas hasta ahora para pasar, de un salto, a la vereda de enfrente. Estamos ante el inicio de un nuevo ciclo. El tiempo dirá si en los próximos años se encuentra una salida razonable a la prolongada crisis de la economía argentina. Por el bien de todos, ojalá que así sea.

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