La peor tragedia vial de la década en Mendoza
Hay noticias que uno preferiría no darlas, porque se trata de muerte y de dolor, pero muestro deseo no hace desaparecer la desgracia y al fin, narrándola quizá evitemos que otro irresponsable, como el que vamos a exponer, ponga en riesgo la vida de la gente.
Por lo menos 19 personas murieron y otras 14 resultaron heridas, como consecuencia del choque entre un camión que circulaba a contramano por la ruta Nº 7 y un ómnibus que, desde Córdoba, se dirigía a Mendoza.
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El conductor del transporte de cargas, que venía por la mano equivocada y a gran velocidad, de origen brasileño, murió en el acto tras el impacto. El ómnibus, en tanto, se incendió en cuestión de minutos y la mayoría de los pasajeros murieron carbonizados en su interior.
Para agregarle más dolor a la tragedia, por lo menos uno de los pasajeros que se había salvado del incendio, ya que pudo salir del vehículo en llamas, murió al ser atropellado por un auto que circulaba detrás del ómnibus. El camión causante del accidente, según dijeron algunos testigos, circuló entre cinco y diez kilómetros a contramano por la ruta que, en ese tramo, es autopista.
El gobernador de Mendoza, Francisco Pérez, se mostró consternado desde el lugar de la tragedia y aseguró que “nunca sucedió algo así en Mendoza”. El mandatario expresó que “hay que investigar en qué estado conducía el camionero”. Habida cuenta de las infracciones que venía cometiendo y que terminaron en este desastre, absolutamente evitable, si se conduce como corresponde.
Nicolás Ríos, periodista que viajaba en el colectivo, alcanzó a saltar por una ventanilla y salvó su vida de milagro. “Sólo tengo palabras de agradecimiento para los médicos y los policías”, alcanzó a decir el joven, sin poder creer lo vivido, en medio del fuego.
Según los testigos, el conductor del camión se equivocó al entrar a la ruta. Podría haber estado alcoholizado, cruzó por el puente, pero tomó por el carril equivocado.
El siniestro se produjo a la altura del autódromo Ciudad de San Martín, cerca del establecimiento de La Campagnola, en el kilómetro 1010. Tras el impacto frontal hubo una explosión que terminó con tantas vidas.
Los muertos están calcinados, porque la mayoría de la gente que viajaba en el ómnibus no tuvo tiempo de hacer nada y el vehículo se convirtió en una trampa mortal con el fuego.
Muchos de los heridos fueron llevados al hospital más cercano, el Perrupato, en la ciudad de San Martín -lo que hizo colapsar al centro sanitario local y donde murió uno de los pasajeros- mientras que los casos de mayor complejidad fueron trasladados al Hospital Cetral, de alta complejidad, de la ciudad de Mendoza.
Otras víctimas quemadas fueron llevadas al hospital Luis Lagomaggiore, también de la ciudad capital.
En un primer momento eran 11 los muertos, pero luego se confirmó el deceso de 19 personas, entre ellos un menor de edad.
Según los primeros reportes oficiales, el ómnibus de la empresa Plus Ultra Mercobus se había detenido en San Luis con rumbo a Mendoza. En la ciudad de La Paz se habían bajado cuatro personas, mientras que en San Martín descendieron 11 pasajeros.
Testigos del accidente habían informado a la policía que el camión recorrió entre 5 y 10 kilómetros a contramano.
En un primer momento había trascendido que el camión había sido robado, y por eso venía a gran velocidad, como perseguido por la policía. Pero después se descartó esa hipótesis por no contar con ningún elemento que la respalde. Sólo se conoció que el rodado transportaba ajo, que había sido cargado en Urgateche, en Luján de Cuyo.
El tránsito, debido al enorme siniestro sobre la ruta, obligó a su corte durante horas y algunos heridos fueron trasladados en helicóptero a los hospitales. En medio del fuego, los pasajeros alcanzaron a escapar por las ventanas. La escena era dantesca y había cuerpos por toda la calzada.
Las autoridades mendocinas, durante todo el operativo, se mantuvieron cautas y expresaron un profundo pesar por lo ocurrido, pero dijeron que no podían dar a conocer la nómina de fallecidos hasta tener corroboradas las identidades, tarea que se dificultaba por el estado de los cuerpos.
Es el mayor siniestro de estas características generado en la provincia de Mendoza, lo lamentable es que si no fuese por el error humano, la impericia o la irresponsabilidad del camionero, que circulaba a gran velocidad y a contramano, nada habría sucedido.
Ahora Mendoza y el resto del país también, están de luto por tantas muertes, por los heridos, algunos que luego de por vida arrastran discapacidades menores o mayores.
















