La pelea de los tercios políticos
En la medida que nos vamos acercando al año electoral, el escenario se va poblando de personajes, algunos viejos conocidos y otros menos gastados, pero no podemos decir que de momento haya ningún emergente. Tampoco algún outsider de la política, salvo que tanto rumor sobre la posibilidad de una postulación de Marcelo Tinelli termine teniendo algún asidero. Al resto los conocemos a todos.
Las encuestas más serias hablan de una tendencia a la polarización que se vuelve a insinuar aunque por ahora la elección está repartida en tercios.
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Un tercio corresponde al oficialismo en la figura de Mauricio Macri, otro tercio a Unidad Ciudadana con Cristina Kirchner como figura central y un tercio se intenta armar con un frente de peronistas anti K y otras fuerzas, buscando generar un frente que supere la grieta. No es sencillo, como es fácil advertir.
Lo cierto es que al cuarteto de referentes que integran Juan Schiaretti, Sergio Massa, Juan Manuel Urtubey y Miguel Pichetto se sumaron siete gobernadores peronistas. Una nueva versión de la conocida como liga de gobernadores, que históricamente ha tenido mucho peso electoral.
En un documento que emitieron plasman la posición que los define: dicen que hay que superar el fracaso de Cambiemos y no volver al pasado, en clara alusión al kirchnerismo.
La foto del 27 de septiembre pasado que compartieron los cuatro fue ampliada esta semana con la presencia de siete gobernadores peronistas. Fue en la Casa de Entre Ríos, en el centro porteño, y el anfitrión fue el gobernador Gustavo Bordet.
Al finalizar la cumbre, Schiaretti resumió en dos puntos lo discutido: conformar una alternativa electoral que tercie entre Cambiemos y el kirchnerismo, y la necesidad de que el gobierno que suceda a la presidencia de Mauricio Macri convoque a un acuerdo económico, social y político, tipo Pacto de la Moncloa. Dijo que, según el análisis que realizaron, la crisis es tan difícil que no se resuelve volviendo al pasado, ni con un partido, ni un hombre o una mujer providenciales, tratando de desterrar las fuertes imágenes presidenciales argentina y revalorizando la foto de conjunto. Un conjunto del que, dicho sea de paso, no es fácil vaticinar quiénes podrían componerla fórmula.
De la reunión, participaron los gobernadores además de Schiaretti, Urtubey, Bordet, Sergio Casas (La Rioja), Rosana Bertone (Tierra del Fuego), Domingo Peppo (Chaco), Hugo Passalacqua (Misiones), Mariano Arcioni (Chubut) y Juan Manzur (Tucumán).
Es prematuro afirmar que se trata de un bloque homogéneo de peronistas no kirchneristas, dicen, porque quieren ser más que eso y sumar otras fuerzas para ampliar el espacio.
Para estos dirigentes pareciera no haber lugar para Cristina. Pero sí lo hay para otras fuerzas que comparten la misma visión de la Argentina y que quieren dejar atrás la grieta. Como el socialismo; el radicalismo que expresa el doctor Ricardo Alfonsín; Margarita Stolbizer, con el GEN; o los partidos provinciales, como el Movimiento Popular Neuquino, el gobernador Wereltinek (de Río Negro), el gobernador Zamora (de Santiago del Estero), y otras fuerzas provinciales.
Como es fácil advertir, para evitar la polarización y ampliar el tercio, están decididos a armar un frente político con casi todo lo que está afuera del PRO y de Unidad Ciudadana.
El cordobés Schiaretti marcó el trazo grueso del acuerdo: El equilibrio fiscal es una necesidad imperiosa para que el país no entre en crisis cíclicas; que el país no puede vivir de prestado; ponernos de acuerdo en que hay que incentivar la producción y la generación de empleo, ponernos de acuerdo en que debe funcionar la división de poderes, la libertad de prensa absoluta; son cinco o seis ejes de cómo tiene que marchar Argentina. Por ahora, del cómo, no se habla. Es muy fácil decir cómo debieran ser las cosas, de hecho de eso se sustentan las campañas, pero cómo lograr el cometido nadie dice nada. Presumiblemente porque no saben cómo hacerlo (sería cruel que tuvieran una fórmula y no la activaran desde sus actuales puestos) o bien porque la receta no es menos cruel que la que aplica el actual gobierno.
En lo que no hubo acuerdo, parece es en el nombre del grupo: Pichetto, antes de la reunión, habló de Alternativa Federal; otros dirigentes denominaron al espacio Alternativa Argentina.
Lo que quedó claro es que en la estrategia de muchos de los que estuvieron en la cumbre peronista es estructurar una tercera pata electoral, equidistante del macrismo y el kirchnerismo. Ahora, ¿la única aspiración es a terciar? ¿No se plantean la posibilidad de gobernar? Sabemos que una tercera opción siempre favorece al oficialismo. ¿A qué juega entonces este sector si ya abiertamente plantean que van por el tercer lugar? ¿Solo a evitar la vuelta del kirchnerismo? ¿O a garantizarse la sucesión tras un segundo mandato de Macri?
A pesar de todo lo investigado, conocido y el descrédito de muchos de sus funcionarios, Cristina conserva alta intención de voto en la zona más densamente poblada, el Conurbano, y algunas provincias. Sin el Gran Buenos Aires es difícil rejuntar votos para hacer una buena performance electoral. Esto genera preocupación, especialmente porque estas figuras provienen de otras provincias, lo que les hace muy difícil penetrar en Buenos Aires, siquiera para aumentar los índices de conocimiento.
Este espacio panperonista tiene la posibilidad de ir creciendo como ancha avenida del medio, sobre la base de muchos que no quieren volver al pasado K y se han desilusionado con Macri. El Conurbano es otra cosa, otra realidad, otro país, otra lógica. Deberán trabajar duro allí si es que quieren ser algo más que los terceros en discordia. Eso tal vez sea lo más preocupante para la sociedad: que todo este armado no sea más que una estrategia para favorecer los intereses actuales del Gobierno y los futuros del peronismo sin Cristina.















