La pandemia y otros virus marcan desafíos para el sistema sanitario
Desde hace dos años el virus Sars-COV 2, causante del Covid-19, ganó la escena sanitaria excluyendo o solapando la circulación de otros agentes que producen enfermedades. En el presente, con el regreso a la presencialidad plena en actividades educativas, laborales y sociales y el relajamiento de las medidas de cuidado,...
Desde hace dos años el virus Sars-COV 2, causante del Covid-19, ganó la escena sanitaria excluyendo o solapando la circulación de otros agentes que producen enfermedades. En el presente, con el regreso a la presencialidad plena en actividades educativas, laborales y sociales y el relajamiento de las medidas de cuidado, se observa la irrupción de agentes habituales que, sin embargo, se manifiestan con cuadros clínicos diferentes a los conocidos. Esta situación genera cierta preocupación en actores del sistema sanitario, que insisten en la importancia de mantener activa la vigilancia epidemiológica y fortalecer los sistemas para aquellas enfermedades virales de notificación obligatoria que exigen no solo de un diagnóstico temprano sino de medidas sanitarias oportunas.
Como ejemplos de viejos virus conocidos que han vuelto al ruedo con mayor virulencia, aparece la influenza, el adenovirus 41, el virus sincicial respiratorio (VSR) y el virus causante de la viruela del mono, por mencionar solo algunos.
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En el caso de la influenza, durante los últimos dos años se vivieron las temporadas de gripe más bajas de la historia, algo similar a lo que ocurrió con la bronquiolitis -enfermedad que afecta a niños pequeños y es causada por el virus sincicial respiratorio-y en los últimos meses las hospitalizaciones por ambas patologías han sufrido un aumento, con una circulación atípica desde diciembre del año pasado y que se ha mantenido incluso por fuera de las semanas epidemiológicas históricas de reporte de casos.
En la misma línea, el adenovirus 41, antes causante de cuadros gastrointestinales banales, hoy parece responsable de los casos de hepatitis aguda grave en niños sanos.
De la mano de esta observación, lo que está sucediendo con la viruela del mono, enfermedad causada por un virus endémico de Africa Central y Occidental, de la que se están produciendo brotes en distintos países, genera una situación que es seguida muy de cerca por organismos y autoridades sanitarias.
Los especialistas explican que no se trata de virus nuevos ni diferentes de como eran en el pasado, y refieren que lo que ha cambiado es el comportamiento del hombre. La globalización como fenómeno impone enormes desafíos a los sistemas sanitarios del mundo y genera las condiciones propicias para que la circulación de ciertas enfermedades también se instale a escala global.
Desde este enfoque son varias las voces que señalan que en tiempo de pandemia las personas adquirieron muchos menos niveles de inmunidad y esto repercute en la posibilidad de enfermar. Esta suceptibilidad lleva a buscar un nuevo equilibrio pospandemia con los microorganismos que causan distintas patologías.
Aunque la posibilidad de enfermar en el contexto actual alcanza por igual a adultos que a niños, es en las franjas más vulnerables donde el riesgo de incrementa. Por esta razón es que las propias estadísticas sanitarias muestras que este año los más pequeños se han enfermado más o lo han hecho con más virulencia que en temporadas anteriores.
Durante la pandemia la vida de los niños se vio profundamente alterada por la pandemia, no fueron a escuelas ni guarderías ni se expusieron a personas por fuera de su núcleo familiar y cuando lo hicieron sintieron una fuerte exposición a agentes que comenzaron a circular con el regreso a la presencialidad y fueron vulnerables.
En un escenario que aún no es de pospandemia -ya que el Covid-19 sigue presente y el virus Sars-COV 2 sigue generando nuevas variantes que afectan al ser humano- a los sistemas sanitarios se les plantea el desafío de estar muy atentos a la situación que propinen los distintos virus circulantes para tomar las medidas necesarias en relación a evitar nuevas futuras emergencias.
En este sentido, se espera que pueda haber brotes de enfermedades con comportamientos atípicos y cuadros más prolongados o más graves. Probablemente se puedan ver enfermedades infecciosas conocidas, pero con comportamientos distintos al habitual.
Frente a ello quizás puedan capitalizarse las enseñanzas de la pandemia que mostraron la capacidad de los sistemas de salud tanto públicos como privados de articular acciones y actuar bajo lineamientos comunes para propiciar respuestas apropiadas.
Menos vacunación
En concordancia con el escenario incierto que plantea la circulación de distintos agentes causantes de enfermedades potencialmente, el hecho de que hayan bajado sustantivamente las tasas de vacunación -fundamentalmente en la infancia- instala el riesgo de reintroducción de enfermedades erradicadas y de que puedan incrementarse la incidencia de enfermedades inmunoprevenibles.













