La ola de protestas policiales se extendió a todo el país y llegó a nuestra provincia
La reacción más temida, finalmente, se produjo. Después de un miércoles de violencia y saqueos en Córdoba durante el acuartelamiento de los policías que reclamaban un aumento salarial, la ola de protestas policiales fue sumando nuevos escenarios de tensión en el interior durante el pasado fin de semana y por primera vez llegó a la provincia de Buenos Aires. Nuestra provincia, con lo cual Pergamino debe estar muy alerta ante el contagio que se produjo de la situación, que ya ha llegado al territorio bonaerense.
Mientras algunos focos se apagaron por los acuerdos entre las autoridades provinciales y distintas provincias como Río Negro, Neuquén y San Juan, en otras el conflicto está en ebullición.
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Policías en actividad, retirados y sus familiares marcharon en Paraná, Gualeguaychú y Concordia en reclamo de mejoras salariales al gobierno de Sergio Urribarri.
Los policías se mantenían acuartelados en la ciudad de Concordia, y hubo saqueos, en episodios que dejaron por lo menos un muerto y 25 heridos. La situación fue sofocada por la presencia de personal de Prefectura y Gendarmería.
Tras las movilizaciones, el gobierno de Entre Ríos confirmó que analizaba mejoras para los policías, aunque Urribarri advirtió que no negociará con los efectivos que están autoacuartelados.
La protesta salarial de la Policía en Santa Fe se extendió a las 19 unidades regionales en la provincia, que en total representan a más de 18.000 efectivos. Los policías -que no están acuartelados, pero no cumplen las órdenes emanadas de los jefes- rechazaron la propuesta que elaboró el Gobierno y se mantuvieron firmes en la demanda inicial de un salario básico de 13.000 pesos.
Tengamos en cuenta que un policía santafesino que recién inicia su carrera percibe unos 4.800 pesos mensuales.
Mientras tanto, 2.200 gendarmes y prefectos que se concentraron en Rosario y Santa Fe patrullan para evitar que se vuelvan a producir nuevos saqueos, como ocurrió en algunos locales de ambas ciudades.
En el caso de Santa Fe, además, hay otra problemática porque el gobernador Antonio Bonfatti tiene una relación difícil con varios sectores de la Policía provincial, que resisten el intento de avance hacia una mayor profesionalización de la fuerza y los cambios que se implementaron para apartar a la Policía del manejo de los fondos para su funcionamiento.
En Chaco, comenzaron las protestas mientras el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, estaba en la provincia. Los focos principales son Sáenz Peña y en la Comisaría Primera era de Resistencia.
Decenas de efectivos se apostaron frente a la subjefatura de Policía de Tucumán, en reclamo de un ingreso mínimo de 12 mil pesos, como el conseguido por sus colegas en Córdoba. Los acuartelados también reclaman la reincorporación de policías cesanteados en abril luego de una protesta salarial.
En las últimas horas, agentes de franco, acompañados por efectivos retirados y familiares, se concentraron en la sede del Comando de Patrullas de Corrientes para sumarse a los reclamos por mejoras salariales y laborales que estallaron durante los últimos días en gran parte del país.
Al igual que Corrientes, policías de la provincia de Jujuy tienen previsto presentar hoy un petitorio al Gobierno y anticiparon que esperarán una respuesta. En concreto, denuncian bajísimos sueldos básicos.
Dejamos para el final nuestra provincia, la de Buenos Aires, el primer foco bonaerense en la ola expansiva de acuartelamientos comenzó en La Plata, donde la Guardia de Infantería decidió plegarse al reclamo. Después se sumaron algunas fuerzas del Conurbano y también en la ciudad balnearia de Mar del Plata.
La medida de fuerza en la capital provincial comenzó como un reclamo de familiares que se apostaron frente a las sedes de Infantería y Caballería de la Policía Bonaerense. Luego se sumaron policías de franco y, más tarde, otros que salían de cumplir su servicio. Algunos de los manifestantes quemaron neumáticos y ramas. Más tarde, policías de al menos tres de las 14 comisarías de la ciudad de Mar del Plata se plegaron a las protestas salariales, además de que aumentó la tensión en algunos puntos del Conurbano.
Los reclamos son más o menos los mismos en todo el país: un sueldo mínimo de 12.500 pesos mensuales, similar al que perciben los integrantes de la Policía Metropolitana porteña y al monto que les fue ofrecido a los policías cordobeses tras un conflicto que derivó en saqueos a comercios.
Afirman que el sueldo inicial de un policía bonaerense es de 4.700 pesos y rechazan la posibilidad de que el incremento se efectivice a través de las horas extras.
En medio de esta situación, se registraron saqueos y daños a comercios en Mar del Plata por lo que el intendente municipal, Gustavo Pulti, recomendó a los comerciantes no abrir ayer las puertas de sus locales hasta tanto se normalice la presencia policial.
Este panorama para nada reconfortante, genera honda preocupación, porque Pergamino puede no estar exenta de todo lo que sucede, tiene que ver con la imprevisión de quienes gobiernan que esperan que se produzca algún desastre para mejorar el salario, de por sí bajo, como el de la Policía.
Estos acuartelamientos, en tanto, han generado graves quiebres de la paz social, por lo que hay que resolver cuanto antes la problemática.

















