La irresponsabilidad de quienes conducen
La principal causa de muerte de jóvenes de entre 15 y 19 años no es el Sida, ni el cáncer, ni cualquier otra enfermedad, sino los accidentes de tránsito. Esa es la conclusión de un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Los accidentes de tránsito matan en el mundo a 1,2 millones de personas cada año, y 400 mil son jóvenes menores de 25 años, dice el Departamento de Prevención de Heridas y Violencia de la OMS.
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Cada día mueren prematuramente en accidentes viales unos 1.000 jóvenes alrededor del mundo. Es como decir que dos o tres escuelas llenas de niños desaparecen cada día. Esta triste comparación muestra la gravedad del problema. Sucede que habitualmente no le vemos el calibre porque tomamos contacto con esta realidad cuando nos toca de cerca.
Curiosamente, las tasas más altas -90 por ciento- de las muertes ocurren en los países más pobres, principalmente en Africa y Medio Oriente, y después América Latina y Asia. Podría pensarse que en las naciones más desarrolladas, donde hay más tránsito y autos más veloces, la cosa sería peor, pero no. La conclusión es que hay más accidentes donde hay menos infraestructura vial y donde es más irregular el acceso a la educación.
Entre los jóvenes que manejan el riesgo de accidentes se debe a beber alcohol, manejar demasiado rápido o inexperiencia de condiciones complejas de tránsito. O incluso, se exponen deliberadamente a riesgos al conducir porque se ven sometidos a la presión de los amigos. Según crecen, algunos de estos factores se disipan y otros mutan hacia una irresponsabilidad generalizada de los conductores que se conjuga con leyes demasiado contemplativas para con quienes cometen grandes infracciones. Esta combinación es letal a la hora de pretender cambiar la triste realidad y ha echado raíces hasta convertirse en una propensión que ya es característica de los argentinos: resistir las normas. Aun cuando está en juego nuestra propia vida y la de nuestros afectos.
Estas y otras cuestiones se nos plantean con casos como el de María Rosa Diéguez que perdió a su nuera Leticia y a su pequeña nieta Julia, de cuatro años esta semana en un accidente. Un policía que se presume estaba ebrio, entró de contramano en el Camino del Buen Ayre en la madrugada del domingo y les quitó la vida en un instante. La tragedia volvió a golpearla casi 11 años después del primer gran golpe: el 20 de diciembre de 2004, los gases letales del incendio en Cromañón se llevaron a uno de sus tres hijos, Juan Ignacio Lanatta Diéguez.
Estas cuestiones generan un luto casi perpetuo, que sólo los que encuentran resignación en Dios logran ir superando.
¿Cómo explicar a su otro nieto que el motivo de la muerte de su madre y hermana fue lisa y llanamente una irresponsabilidad? ¿Y cómo decirle que la mayoría de los argentinos tenemos conductas irresponsables al volante en algún momento del día? Difícil de comprender para un chico de seis años, pero queda claro para los adultos que todos somos potenciales asesinos y potenciales víctimas cuando estamos al comando de un vehículo. Es como una ruleta rusa: en cualquier momento nos puede tocar y lo sabemos. Pero tal vez no dimensionamos que una pequeña infracción, una típica avivada, como un indebido y simple giro a la izquierda, puede terminar en un fatal siniestro.
Por el doble homicidio, el policía Gastón Alcaraz fue desafectado de la fuerza y quedó detenido. La Justicia investiga si conducía alcoholizado. Una versión indica que ante sus pares se quebró y les confesó que había bebido unas copas de más tras pelearse con su mujer. Ante el titular de la Fiscalía N° 4 de Morón, Alejandro Jons, Alcaraz se negó a declarar. Ya comenzaron los artilugios judiciales para que el conductor vea su pena morigerada.
La Justicia aguarda los resultados de los peritajes toxicológicos realizados a Alcaraz para determinar si estaba ebrio cuando desencadenó la catástrofe. Por ahora está claro que poco antes de la 1:00 del domingo, Juan Martín Lanatta y Leticia Baracchini y sus hijos Joaquín y Julia iban en su Honda por Buen Ayre hacia la Panamericana. Nunca pudieron haber imaginado que de contramano por la salida de la autopista, a la altura de Hurlingham, se les cruzaría un bólido, la Peugeot Partner gris que conducía Alcaraz.
Según las primeras hipótesis, el policía habría querido evitar el peaje ubicado a algunos metros de la bajada y para llegar a la traza principal del Camino del Buen Ayre tomó ese tramo de contramano. Como decíamos, una avivada de las tantas que tenemos los argentinos y que creemos que no perjudican a nadie.
Andar en nuestra ciudad, en vehículo o a pie, nos devuelve ejemplos por miles. No en vano la ciudad es intransitable. Además de la saturación vehicular a ciertas horas por la maldita costumbre de usar el auto para todo, el mayor problema está dado por la conducta infractora de los pergaminenses: no toleramos tener que dejar el coche lejos de nuestro destino, entonces lo estacionamos donde no se debe; no utilizamos el cinturón de seguridad; giramos a la izquierda cada vez que no nos vemos vigilados, sólo para acortar camino; el amarillo del semáforo es concebido como últimos segundos para pasar en lugar de ser el llamado a detener la marcha. Los jóvenes y las motocicletas merecerían un editorial aparte pero sinteticemos que para ellos no existen semáforos y que su moto es, justamente, lo que les permite eludir todas las normas previstas para el control del tránsito.
Cuando los inspectores hacen retenes para evitar que las bandas de motociclistas revolucionen las avenidas, buscan esquivarlas por calles laterales y en cuanto se levanta el retén vuelven a la velocidad, el escape abierto y el desconocimiento de las normas mínimas de tránsito.
La realidad es que en los más diversos puntos del país hay irresponsables al volante, sean coches, motos, camiones, en este sentido no hay distingos. Quizás antes de entregar un carnet de conducir, aparte de las pruebas visuales y de manejo que se practican, debiéramos ir pensando en hacer un test psicológico a quien va a manejar. Es probable que nos llevemos algunas sorpresas.















