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La historia de cómo Pergamino ayudó a los migrantes sirios

13 de septiembre de 2015 a las 12:00 a. m.
La historia de cómo Pergamino ayudó a los migrantes sirios
'' “Anita” creó ayer la página de Facebook “Pergamino ayuda a refugiados sirios” donde con fotos de su amiga quedó registrada la entrega de la colecta local y puede apreciarse la situación general. (Etelka Simandi)

En una carrera contra el tiempo, el viernes se realizó una colecta monetaria para traducir esos fondos en pasajes de tren para familias que salieron con lo puesto de sus casas en busca de un destino de paz. Aspiran a llegar a Alemania, la única nación europea que no se mostró reticente a recibirlos. Ana Forte, la promotora de la ayuda; el Club Sirio el intermediario.

DE LA REDACCION. Sintetizar en pocos párrafos lo que está sucediendo con los migrantes sirios, por qué se van de su país, cuál es su aspiración, es difícil. Lo más explícito y conciso es decir que esta gente está escapando de la muerte. En Siria la situación es cada vez peor: las batallas se libran en las calles de las ciudades y la mayor cantidad de víctimas son civiles que sigue cada vez peor. También escapan porque la guerra ha provocado el colapso de los servicios sociales; ya no existen prestaciones de salud, la seguridad alimentaria está muy gravemente afectada. Es decir que en Siria la gente muere por la violencia, la guerra y las bombas, pero también por la falta de atención sanitaria, de albergue, de alimentación.

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Primero huían de un pueblo a otro dentro del mismo país, después pasaron a países vecinos como Grecia y Turquía, que hicieron un gran esfuerzo este tiempo pero se han visto saturados en sus posibilidades. Ahora el destino posible para ellos es Alemania, ya que la canciller Angela Merkel se ha mostrado abierta a brindarles asilo, de hecho ya lo viene haciendo, pero no de manera tan masiva como se está dando ahora el éxodo.

 

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Con lo puesto

Familias completas, tomando lo indispensable (incluido algún juguete para los pequeños el grupo) dejan todo. Gente de buen pasar, como de clases media y baja; jóvenes y ancianos con una vida hecha, han dejado todo a cambio de salud o bien una bomba les ha sacado todo. Este trayecto hasta llegar a donde serán recibidos tiene como paso obligado, Hungría, donde no desean quedarse sencillamente porque allí no quieren que se queden. Por eso, su urgencia por salir antes de ser llevados a un campo de refugiados. No es fácil para ellos comprar un boleto de tren para seguir viaje. No solo es la escasez de dinero en el éxodo, también está el peligro de hacer el trámite. Si son interceptados por las fuerzas de seguridad en su calidad de migrantes, son automáticamente llevados a un campamento para refugiados. Además de las condiciones infrahumanas en que los alojan, por las leyes comunitarias, si son registrados en Hungría deben solicitar allí el asilo, un país donde gran parte de la sociedad y las autoridades se manifiesta en contra de convivir con musulmanes, a diferencia de los alemanes.

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El contacto con Ana

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Ana Forte es una pergaminense que como muchos jóvenes dejó Pergamino para seguir sus estudios en Buenos Aires. Tiempo después se casaría con Fernando y junto a él comenzaría un derrotero por el mundo por cuestiones laborales: Inglaterra, Holanda, el sudeste asiático fueron algunos de sus “hogares”. Hace un mes recaló en Hungría, para comenzar una nueva etapa, sin saber por entonces lo que allí estaba incipientemente sucediendo con los refugiados.

Los primeros 15 días los pasó en un hotel, sin demasiada conexión con la realidad local. Hasta que conoció a una fotógrafa húngara, Etelka Simandi, que habla bien el español. Junto a ella tomó contacto directo con la situación. El miércoles último viajó a la frontera con Serbia, donde se encontró con una peregrinación de sirios por los durmientes del ferrocarril. 

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En un diálogo telefónico con LA OPINION describió tantísimas situaciones que vivió en estos días junto a su nueva amiga fotógrafa y que seguramente reproduciremos en nuestras páginas. Nos habló de su encuentro con una parturienta, de cómo fue su alumbramiento, de la cantidad de europeos que llegan hasta Hungría en estos días simplemente para ayudar, de cómo le gustaría llevar a su casa a algunos de los refugiados pero de lo riesgoso que es porque el Estado puede ingresar a su vivienda y terminar los sirios en un campo y ella presa. 

Al estar en contacto con estas personas, de inmediato se remontó a su infancia y adolescencia en el Club Sirio Libanés y hasta llegó a pensar que algunos de ellos podrían ser parientes de los paisanos pergaminenses amigos de sus padres, el doctor Raúl Forte y su esposa “Baby”, ambos ya fallecidos. 

Inquieta por naturaleza, “Anita” puso su pensamiento en acción y se comunicó con sus viejos amigos del Club, primero para preguntar si algún familiar puntualmente estaría allí necesitando ayuda y segundo para ver si ella podría ser nexo para acercar a estas personas, que ayer lo tenían todo y hoy no se tienen más que a sí mismos, a llegar a un destino de paz para recomenzar sus vidas.

 

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Así llegó la ayuda

Esas “causalidades” que tiene la vida ubicaron a Ana en un momento y lugar cruciales. En apenas unos días de tomar contacto con esta situación pudo informarse de algunos modos de ayudar de manera concreta a esta gente. Una de ellas era obtener pasajes de tren on line para que los migrantes pudieran llegar a Austria antes de este martes, día en que Hungría cerrará formalmente sus fronteras. De allí podrán seguir hacia Alemania.

Por eso con suma urgencia, de la mano de la dirigencia del Club y miembros de la comunidad siria de Pergamino, se pergeñó una campaña siguiendo las instrucciones de Ana.

El viernes, los voluntarios acercaron dinero a la sede de Alberti 341; 200 pesos era el mínimo y equivalía a un pasaje. Entre las 16:00 y las 20:00 se logró reunir lo suficiente para pagar 218 billetes de tren a utilizar entre el sábado y el martes para el tramo de Hungría a Austria.  Los pasajes se compraron por la Web. Por cada operación, el sistema emite un código para la posterior emisión del ticket. Los códigos de los 218 pasajes fueron remitidos a “Anita”, que se dirigió a la Terminal de Keleti en Budapest y los ingresó en las máquinas dispuestas allí para la impresión de tickets. Luego, en propias manos, se los fue entregando a los refugiados, junto con un afectuoso abrazo. 

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Corolario

Todos satisfechos, porque no cabe la palabra felices, ni siquiera contentos ante esta situación. La cadena solidaria funcionó a la perfección; con pocos intermediarios, mediante el uso de la tecnología, la ayuda llegó intacta a donde debía llegar. 

La comunidad árabe de Pergamino, agradecida por el aporte que realizaron tantas personas para ayudar a sus hermanos en su viaje itinerante a través de Europa.

“Anita” Forte, siempre con el corazón partido por ser una ciudadana del mundo, pudo sentirse un poco más cerca de sus primeros afectos de Pergamino.

Y las familias sirias asistidas, porque evitarán gracias a esta cadena una caminata de 250 kilómetros, sin asistencia sanitaria ni de alimentos segura, con el peligro de ser llevados a un campo de refugiados húngaro.

Este pequeño episodio en la historia de la ayuda humanitaria se escribió en apenas cuatro días. Un ejemplo más que cuando se quiere, se puede.

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