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La historia de Carolina y su batalla contra el cáncer

08 de marzo de 2021 a las 12:00 a. m.
La historia de Carolina y su batalla contra el cáncer
'' Caro tiene 36 años y por estos días atraviesa su segundo tratamiento contra la enfermedad. (LA OPINION)

La joven artista pergaminense es un símbolo de lucha. Integra el grupo Corazones en Acción, al que llegó cuando daba sus primeros pasos en el tratamiento contra esta enfermedad. Asegura, “no me va a ganar”.


Carolina Herrera es una joven artista pergaminense que es símbolo de lucha. Es integrante del grupo Corazones en Acción, al que llegó cuando daba sus primeros pasos en el tratamiento contra el cáncer. Quienes la conocen saben de su generosidad, de sus ganas de vivir, de sus fuertes deseos por ver a crecer a sus hijos y estar rodeada de sus seres queridos. En la actualidad transcurre su segundo tratamiento contra el cáncer, enfermedad que, asegura, “no me va a ganar”. Su lucha es inclaudicable y su fortaleza inmensurable. Desde su experiencia brinda palabras de aliento a quienes transitan la enfermedad y ofrece un claro mensaje esperanzador expresando a cada momento: “Sí, se puede salir”. En el Día de la Mujer, LA OPINION eligió contar su historia.

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-¿Cuándo empezaste a transitar la enfermedad?

-En septiembre de 2018, un año después de haber tenido a mi segundo hijo, me fui a hacer un chequeo de rutina y todo estaba bien. En ese momento estaba amamantando y no me pude hacer la ecografía en las mamas. A los pocos días, bañándome, me hice tacto y descubrí una pelotita en la mama izquierda, me llamó la atención, consulto nuevamente al médico, me dice que seguramente sería de leche pero yo tenía otro pálpito, una intuición que me decía que algo no andaba bien por lo que, por decisión propia, me fui a hacer la ecografía mamaria que fue presenciada por mi médico que mientras estaba ahí me dijo que al día siguiente me esperaba en su consultorio. Salí llorando. Al otro día el médico me dijo que era necesario operar ese tumor y se programó la cirugía enseguida. La operación se demoró más de lo previsto ya que los médicos constataron por sus características que el tumor era maligno. Esto me lo contaron después mis familiares pero yo cuando salí del quirófano transcurrí el día sin saber qué pasaba. Ese mismo día por la noche, mi marido ‘Gigi’ habló con el médico y después me dijo: “Caro lo que te sacaron no es nada bueno” y en ese momento rompió en llanto y como pudo esbozó: “Caro si vos te vas yo no sé que voy a hacer” y yo lo miré y le dije: “Yo no me voy a ir a ningún lado”.

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-¿Qué sucedió después de ese episodio?

-El médico me derivó con la oncóloga, ella me explica que había que hacer sesiones de quimioterapia pero previo a ello había que hacer una batería de estudios para ver si estaba en condiciones de afrontar ese tratamiento. En la tomografía se advierte que el tumor había hecho metástasis en la columna, me había comido una vértebra que le da movilidad a las piernas y controla los esfínteres, por lo que me derivaron de urgencia con un neurocirujano de Rosario para que me analizara. El 1º de febrero de 2019 me operan de la columna, me limpiaron la vértebra, me la reconstruyeron con una malla de titanio, me cementaron otra vértebra y me fijaron la columna con 14 tornillos. El 26 de febrero arranqué las quimioterapias. Ya me habían dicho que sería un tratamiento fuerte, que se iba a caer el pelo, que tendría náuseas.

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En primer lugar decidí cortarme el pelo progresivamente hasta llegar al rapado, así que empecé las ‘quimios’ pelada y con mi turbante. Hice 12 sesiones en dos ciclos que culminaron en agosto de ese año.

“Limpia”

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Luego del tratamiento Carolina se sometió a nuevos estudios, comenzó con la ingesta del tamoxifeno, que es un inhibidor de hormonas. “Los médicos consideraron que no hacía falta que me practicaran rayos porque no había rastros de la enfermedad, estaba como se suele decir ‘limpia’, aunque sabía que me iba a someter a estudios cada tres meses para controlar”, sostuvo la entrevistada.

Un segundo round

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A principios de 2020, mientras se hacía tacto Caro volvió a sentir una dureza en la axila de la mama operada. “En ese momento llamé a la oncóloga, me hicieron una punción que determinó que nuevamente había células malignas. La diferencia es que esta vez no se pudo operar porque estaba en una zona complicada por lo que me diagramaron un nuevo tratamiento pero me advirtieron que antes de eso debían inducirme a la menopausia biológicamente. Eso implicaba quitarme los ovarios por lo que en plena pandemia, en julio de 2020, me hicieron la cirugía en la que me quitaron los ovarios y las trompas de Falopio. En agosto comencé el nuevo tratamiento que es con pastillas. Tuve la suerte y el privilegio que mi caso fuera expuesto en una junta médica evaluadora en la que se encontraba el mejor oncólogo de Europa, que estuvo de acuerdo con mi oncóloga en el tratamiento por vía oral, que también justo había sido aprobado en Argentina”, relató la entrevistada.

En la actualidad

Por estos días Caro atraviesa un óptimo momento; en sus últimos controles se registró que la axila está estable por lo que la enfermedad no avanzó. “Haciendo tacto busco el nódulo y me cuesta encontrarlo, ojala se haya achicado”, expresó.

Hacerle frente

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Sobre su postura al hacerle frente al cáncer, Carolina destacó que la frase “yo no me voy a ir a ningún lado” que le pronunció a su marido, fue determinante para comenzar a dar batalla. “Una cree o piensa que no le va a pasar pero cuando te pasa analizás las cosas desde otro punto de vista. Yo me dije a mí misma: no voy a permitir que la enfermedad me bloquee mentalmente. Soy muy creyente y si bien hago todo lo que los médicos me indican, entiendo que debo poner mi cuota de voluntad. El 90 por ciento del tratamiento pasa por la cabeza por lo que me decreté una mujer sana afirmando: esto no me va a ganar, no me va a vencer, me banco lo que sea. Me motivó además el amor por mis dos hijos maravillosos que se bancaron todo el proceso, de mi esposo y de mis familiares que se bancaron verme llorar, estar tirada en la cama, correr al inodoro porque tenía náuseas, todo mi entorno me ayudó”, sostuvo la joven artista.

-¿Cuál es el aprendizaje que esta experiencia le deja?

-Que hay que disfrutar el día a día, el pasado ya pasó, el futuro quién sabe, aprendamos a vivir el hoy y no nos hagamos problemas por cosas que no merecen la pena.

-Como mujer creyente, ¿qué le pedís a Dios?

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-Dame el privilegio de ver a mis hijos crecer, eso es lo único que le pido.

Sí se puede

El mensaje de Carolina Herrera es sin dudas esperanzador pero también es realista. Ella valora que “hay muchos motivos para vivir” pero reconoce que “es difícil”. Inmediatamente aclara: “Pero no es imposible, porque la palabra cáncer no es sinónimo de muerte, no es mala palabra, se puede salir, la ciencia avanzó muchísimo en este sentido. Yo voy por la segunda vez y le doy batalla, continúo con mi vida, cuidándome, pero el cáncer no me impide seguir trabajando ni criar a mis hijos”.

Hoy empoderada y decretada sana, Carolina ayuda a quienes transitan por la enfermedad desde Corazones en Acción y dando una palabra de aliento. Para que sea la justa, asegura que “hay que ponerse en los zapatos del otro”.

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