La Guarida: un barrio con “nueva cara”
Nos sentamos en la entrada de la casilla donde todas las semanas este grupo de mujeres se reúne con María y Carla, miembros de Cáritas (Equipo de Animación -Diócesis de San Nicolás). Ellas fueron las que se acercaron por primera vez por medio del padre Arturo Terenzi, por entonces sacerdote de la parroquia Nuestra Señora de Luján. Necesitaba que le dieran una mano para trabajar en el barrio y ellas se animaron. De eso ya pasaron seis años, recuerdan entre todas, mientras las madres comentan: “Aparecieron un día. Nosotras al principio no entendíamos bien por qué ni qué querían”.
Primero comenzaron a trabajar con los chicos, a leerle cuentos en diferentes casas del barrio. Luego se armó el grupo de madres, que poco a poco se fueron involucrando.
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De esos primeros tiempos, María, de Cáritas, recuerda: “Al principio fue muy difícil que ellas participen. Luego hubo una época en que estaban presentes pero hablaban todas juntas. Eso de a poco se ordenó, fue un aprendizaje para todas. Hemos logrado organizarnos internamente para conversar entre nosotras y después también salir y hablar con otros”.
Una vez que se constituyeron como grupo, relatan, comenzaron con “El banquito”. Cada donación que recibían le ponían un valor simbólico y la compraba aquella persona del barrio que la necesitara. Así lograron un fondo común que comenzó a utilizarse para diferentes motivos: préstamos, festejos y paseos.
Cuando las mamás comienzan a contar sobre esos paseos, comienzan las risas y las anécdotas: “El primer viaje fue a Colón. Eramos un montón y Kari se había quedado dormida, pero la pasamos a buscar. Eran las 8:00 pero la levantamos igual. Freímos cuatro milanesas para el almuerzo y nos fuimos. También fuimos a Buenos Aires y visitamos Tecnópolis. Este invierno viajamos a Rosario: yo conocí el cine ahí”, comenta otra de las mujeres.
Pasada ya la vergüenza del comienzo, las madres se entusiasman y siguen contando sobre el camino recorrido: la formalización del merendero, cuando se consiguió la casilla que hoy les sirve de cocina y de lugar común para los encuentros, (donde participa también Malvina, de Cáritas), las reuniones con los vecinos de las quintas, por el arreglo de las calles, la visita al Municipio por el pedido del colectivo escolar, la basura. Y siguen con los proyectos a futuro: construir un salón propio para el barrio.
Luego de repasar todo el recorrido llega el momento de los balances. Estela se anima y reflexiona: “Hay que dejar de decir: “esto no nos sale”. Yo antes me quedaba en mi casa y no hacía nada. Ahora nos animamos a más y hacemos otras cosas. Yo por ejemplo estoy en el Consejo de la Cooperativa Eléctrica de Ayerza, dirigí el acto que tuvimos acá en el Centro, y ahora vamos a poner un puesto de tejidos al crochet en una feria”.
Vanesa no se queda atrás: “Nosotras al barrio lo sacamos adelante. Tenía otra cara. Ahora tiene una cara nueva. Lo que yo aprendí y lo que voy a seguir aprendiendo no tiene nombre”. Y además aprovecha para agradecerles a María, Carla y Malvina: “Gracias a las chicas porque llegaron al barrio, por compartir con nosotras, por estar en lo malo y en lo bueno. Para mí más que compañeras de trabajo son hermanas, siempre están presentes, no sólo ellas sino también sus familias”, asegura.
El barrio, las mamás, las voluntarias: experiencias de trabajo, compromiso, y aprendizaje que son un ejemplo a seguir y que demuestran que con paciencia, tiempo y dedicación mucho es posible.
Contacto Cáritas Animación: [email protected]
Mesa Solidaria: ahora en Facebook: www.facebook.com/mesasolidariapergamino
E-mail: [email protected]













