La frase del Papa Francisco: “No se saquen el cuero”
Esta frase fue pronunciada con motivo de una comunicación telefónica del Papa Francisco a sus connacionales agolpados en la Plaza de Mayo, frente a la Catedral de Buenos Aires, en la madrugada del 19 de marzo, dos días después de su elección. La feligresía se había reunido para orar por el nuevo Papa.
La frase completa de la que se extrae el título de la presente nota está signada por el afecto a quienes, hasta hace un par de días antes, habían sido sus feligreses directos y contiene una serie de recomendaciones parecidas a las de un padre de familia cuando se va a ausentar unos días de su casa: “Les quiero pedir un favor: caminemos todos juntos, cuidémonos los unos a los otros, cuídense entre ustedes, no se hagan daño. ¡Cuídense! Cuiden la vida, cuiden la familia, cuiden la naturaleza, cuiden a los niños, cuiden a los viejos. Que no haya odio, que no haya peleas. Dejen de lado la envidia y no se saquen el cuero, dialoguen, vayan creciendo en el corazón y acérquense a Dios”.
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Crítica fácil y autocrítica
Es frecuente escuchar juicios lapidarios de personas en relación con acciones de terceros. Parecería que las virtudes que se quitan al prójimo se suman a las nuestras, pero ello no es así.
Frecuentemente, la crítica a terceros hace las veces de disculpas de la propia falta.
El cristiano ha de pensar con espíritu solidario y examinar qué le ha faltado dar a su prójimo para que este no fallara. El apóstol San Pablo recomienda: “Que cada uno examine su propia conciencia porque cada uno tiene que llevar su propia carga”.
La corrección fraterna
La enseñanza del nuevo testamento, en cuanto a la corrección fraterna, establece que cuando alguien ha tenido una mala actuación, se lo debe corregir en privado. Si no hay modificación de la conducta, deben ir dos o más a exhortarlo a la conversión, y recién después se puede comentar la situación a toda la comunidad.
Muchas veces cuesta acudir hablar con el tercero que ha cometido un error por temor a que se ofenda o también a perder la amistad. Entonces, resulta más fácil comentar ante oyentes circunstanciales esa mala acción, afectándose así la fama, honor, y buen nombre de las personas.
Docilidad
Si alguien viene y formula reservas respecto a alguna conducta o actuación nuestra, es recomendable no endurecer el corazón y tener docilidad y apertura hacia el hermano, y agradecerle que se preocupe por uno, ya que a esa tercera persona le hubiese sido más fácil no involucrarse.
Cuidarse unos a otros
Como una derivación del precepto general de la caridad y del amor de unos a otros, el Papa exhorta a que los cristianos se cuiden entre sí. Esto es una derivación de la llamada “regla de oro” del cristiano, que consiste en hacer a los demás lo que queremos que nos hagan a nosotros, y en no hacer a los demás lo que no queremos que nos hagan.
El apóstol Santiago llega a decir que “el que convierte a un pecador de su camino desviado salvará su alma de la muerte, y cubrirá la multitud de los pecados”. Es decir que la caridad cubre la multitud de los pecados, y quien procede con amor ante quien ha equivocado su camino, está dando importantes pasos en vistas a la salvación personal.
Las omisiones
La corrección fraterna en el momento oportuno puede salvar al prójimo de la continuidad en un error. No deberíamos omitir la corrección amorosa por comodidad de nuestra parte, sobre todo si estamos imbuidos en autoridad y corresponde que lo hagamos. La corrección fraterna puede esclarecer la mente del otro, quien, a partir de la información recibida, podrá decidir si sigue en su camino o si se enmienda.
¡Quiera Dios tomarnos como instrumentos para el bien de los demás!















