La explosión de un coche bomba en Bogotá dejó al menos nueve muertos

Las autoridades colombianas investigan un presunto complot para atentar contra el presidente Iván Duque. Además de los fallecidos, más de 50 personas sufrieron heridas de diversa consideración en este hecho ocurrido en la Escuela de Policía General Santander.
BOGOTA, (elpais.com) - La violencia ha vuelto a golpear Colombia. La explosión de un coche bomba en la Escuela de Policía General Santander de Bogotá dejó ayer al menos nueve muertos y más de 50 heridos. El atentado, confirmado minutos después por el alcalde de la capital colombiana, Enrique Peñalosa, se produjo en el interior de la escuela de cadetes, en el sur de ciudad. Las autoridades investigan la autoría de este ataque, que se registró pasadas las 9:30 y de momento no ha sido reivindicado por ningún grupo.
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“Este demencial acto terrorista no quedará impune. Los colombianos nunca nos hemos sometido al terrorismo, siempre lo hemos derrotado. Esta no será la excepción. No nos doblegarán”. Con estas palabras condenó el ataque el presidente Iván Duque, que volvió de urgencia del departamento del Chocó, en la costa del Pacífico, donde se encontraba encabezando un consejo de seguridad. Se reunió en la escuela de cadetes con la vicepresidenta, el ministro de Defensa, el procurador y los altos mandos policiales.
“Hago un llamado a los colombianos para que nos unamos en contra de los violentos. Ni un paso atrás frente a quienes atacan miserablemente a la sociedad”, exhortó el mandatario, quien aseguró que actuará “con toda la firmeza y con toda la prudencia”.
El autor material ha sido identificado, según confirmó el fiscal de la nación, Néstor Humberto Martínez, como José Aldemar Rojas Rodríguez, que ingresó a la escuela a las 9:30 de ayer a bordo de un Nissan Patrol gris de 1993 con placa LAF565. El vehículo pasó una revisión técnica el 27 de julio en la ciudad de Arauca, cerca de la frontera con Venezuela. En esa zona siguen operando algunos grupos armados, entre ellos el Ejército de Liberación Nacional (ELN).
La sucesión de los hechos ha estado en las primeras horas rodeada de confusión. Una inspectora que fue testigo presencial de lo ocurrido, Fanny Contreras, relató a Canal 1 que “un carro entró a la fuerza” por un control de seguridad secundario. “Explotó luego de esto, fue muy fuerte. La camioneta entró abruptamente”. No obstante, esa circunstancia no responde a la modalidad de un atentado suicida, prácticamente desconocida hasta ahora en la larga historia de violencia de Colombia.
Otro testimonio recogido por Caracol Radio y la W aclara la dinámica y señala que el autor aceleró después de que un perro detectara el explosivo y finalmente se estrelló contra una de las instalaciones. “La camioneta llegó a la Escuela General Santander, llegó a la guardia, estacionó para ingresar y mientras que hacían el registro el perro detectó el explosivo. Apenas se ve el tipo descubierto, arrancó con la camioneta, la pasó por encima del policía de la guardia, lo mató, los otros tres policías arrancaron detrás de él y él se chocó contra el alojamiento y explotó la camioneta”, mantiene esta versión.
Las fuerzas de seguridad tratan ahora de determinar qué grupo tiene la capacidad y la estructura para perpetrar un atentado de estas características contra uno de los símbolos de la Policía colombiana. El Ejército de Liberación Nacional sigue activo, aún no ha dejado las acciones armadas y ha recibido repetidas advertencias por parte del Gobierno. El Clan del Golfo es una organización criminal dedicada principalmente al narcotráfico. Y también están las disidencias de las Farc, grupos de la antigua guerrilla que rechazaron el acuerdo de paz alcanzado en 2016 por Juan Manuel Santos. El expresidente ha destacado su “rechazo absoluto al cobarde atentado en la Escuela General Santander”.
Dirigentes de la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, el partido heredero de las Farc que desde julio se sienta en el Congreso, condenaron el ataque, aunque improvisaron lecturas políticas de lo sucedido. “(El) atentado en la Escuela General Santander es una provocación contra la salida política al conflicto. Busca cerrar posibilidades de acuerdo con el ELN, deslegitimar las movilizaciones sociales y favorecer a sectores guerreristas. Nuestra solidaridad con familiares de policías”, opinó el excomandante Pastor Alape.













