La exhortación del Papa “Evangelii Gaudium”: la alegría del Evangelio
Un alumbramiento
Esta exhortación apostólica llega aproximadamente a los nueve meses del gobierno pastoral del Papa Francisco. Este tiempo podría compararse al embarazo previo a todo nacimiento. De allí en más, aquello que ha sido alumbrado, irá cobrando cuerpo y desarrollándose. Las grandes intuiciones programáticas que están expresadas en el documento tendrán sus concretizaciones por el bien de la Iglesia.
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La redacción del documento
Este es el segundo documento del Papa Francisco luego de “Lumen Fidei”, donde el actual pontífice completó lo iniciado por su predecesor, el papa Benedicto XVI. Se trata entonces del primero de los documentos de larga extensión que responde a la plena inspiración del santo padre. Lo sustancial del documento fue redactado durante el pasado mes de agosto, durante las vacaciones de verano europeas que el Papa pasó en su residencia de Santa Marta.
Las fuentes del documento
Evangelii Gaudium consta de 288 puntos a través de los cuales realiza frecuentes referencias a los distintos documentos del Concilio Vaticano II, como por ejemplo el referido a la Iglesia en el mundo contemporáneo (Gaudium et Spes), al ecumenismo (Unitatis Redintegratio), la Iglesia (Lumen Gentium), a los medios de comunicación social (Inter Mirificat), etcétera. Como no podía ser de otra forma, tiene frecuentes referencias a la abundante bibliografía generada por Juan Pablo II. Utiliza también el compendio de Doctrina Social de la Iglesia y el catecismo de la Iglesia Católica. Ello se suma a las citas de algunas obras clásicas.
Como novedad importante se encuentran las referencias sobre las conferencias del Episcopado Latinoamericano (Celam), en especial el Documento de Aparecida, en el que el Papa Francisco intervino como redactor final. Otra inusitada novedad está constituida por la cita de dos autores argentinos: monseñor Víctor Manuel Fernández, rector de la UCA, recientemente promovido como arzobispo de título, y el padre Ismael Quiles, un jesuita que participó en la formación intelectual del actual Papa.
La sociedad en cambio
El Papa toma nota de la vertiginosidad de los cambios que se van produciendo en el mundo de hoy en los muy diversos ámbitos. Cabe recordar aquí, las palabras del padre Romano Guardini sacerdote alemán fallecido en 1960, que dijo que en el siglo XX los cambios se van dando por décadas (década del 50, década del 60, etcétera), del mismo modo que los cambios que se daban anteriormente, lo eran por siglos.
La Iglesia en cambio
La Iglesia, inserta en el mundo, recibe los coletazos de esos cambios, y se ve en la obligación de reformular las verdades eternas para poder presentarlas respondiendo a las variadas búsquedas del corazón humano, que siempre demanda felicidad y paz interior, aunque para ello incursione por caminos que la Iglesia considera equivocados. Esto significa un desafío a la creatividad pastoral.
La alegría
A la compleja situación actual, el Papa presenta la alegría cristiana como una espada llamada a atravesar el núcleo de los problemas más intrincados. Decir alegría, significa también decir esperanza, virtud propia del cristiano que sabe del triunfo final anunciado por Cristo: “No teman, yo estaré con ustedes hasta el fin de los tiempos”.
El documento
Expresa el documento que, “llegamos a ser meramente humanos… cuando le permitimos a Dios que nos lleve más allá de nosotros mismos para alcanzar nuestro ser más verdadero” (Nº 8). Es Dios quien nos amó primero, y es El quien nos hace crecer (Nº 2). En el Nº 14 el Papa expresa, mencionando al sínodo sobre la nueva evangelización realizado en octubre de 2012, que el total de la población del mundo puede dividirse en tres: el ámbito de la pastoral ordinaria, que son los que frecuentan habitualmente a la Iglesia y los sacramentos; las personas bautizadas sin vínculo eclesial; quienes no conocen a Jesucristo, o lo rechazan formalmente. Por ello el Papa dice que “todos tiene derecho a recibir el evangelio, y los cristianos tienen el deber de anunciarlo sin excluir a nadie”. El Nº 15 del documento dirá que “la causa misionera debe ser la primera”.
La transformación de la Iglesia
El Papa habla de una “Iglesia en salida”, y expresa, en un lenguaje muy argentino que hay que “primerear”, es decir dar la iniciativa, no postergar, aplicar todas las fuerzas en la evangelización del mundo. La conversión pastoral de los agentes de evangelización, sean laicos o consagrados es una de las claves de esa transformación. El documento llega a hablar incluso, de la conversión del papado.
Compromiso comunitario
En este capítulo se analiza varios aspectos vinculados a la economía, rechazándose categóricamente la economía de exclusión, la idolatría del dinero y del poder, todo lo cual genera inequidad, sobre la cual se llama la atención, sobre todo cuando está vinculada a la violencia. El capítulo culmina revisando algunos desafíos: el egoísmo, el pesimismo, las sociedades que quieren construirse sin Dios, el espíritu de mundanidad. También se analiza que “el sacerdocio reservado a los varones es una cuestión que no se pone en discusión”. Además se refiere a la escasez de vocaciones.
El anuncio del evangelio
Este capítulo analiza la fundamental cuestión del anuncio del evangelio, sobre lo cual el Papa expresa que es tarea de toda la iglesia. El mandato de Jesús, expresado ante de su ascensión “vayan y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos” (Mateo 28, 19) abarca al mundo entero.
El Papa introduce en este documento universal, un elemento propiamente latinoamericano. Se trata de que todos los bautizados han de ser “discípulos misioneros”.
También se expresa que “la Iglesia es madre, y predica al pueblo como cuando una madre le habla a su hijo”; y exhorta a que en la homilía el sacerdote pronuncie palabras para “hacer arder los corazones”.
La dimensión de la evangelización
Este capítulo tiene cuatro secciones. La inicial está referida al primer anuncio del reino de Dios llamado kerigma, el que necesariamente ha de incluir la enseñanza referida a cuestiones sociales, recomendándose el uso del Compendio de Doctrinas Social de la Iglesia. La segunda sección trata el tema de la inclusión de los pobres. En la tercera sección se analiza el tema del bien común, y en la siguiente sección, el tema del diálogo social, que incluye el diálogo interreligioso.
Evangelizadores con espíritu
En este capítulo se trata acerca de la renovación del espíritu misionero, acudiendo al modo en que obraron los primeros cristianos. Se trata de buscar que los creyentes tengan un encuentro personal con el Señor como base de todo crecimiento posterior en la fe. El documento culmina con referencias a la santísima virgen María como madre de la evangelización, y a que, “con el Espíritu Santo en medio del pueblo, siempre está María”.
















