La educación de los chicos es siempre con buenos tratos
La oficina local del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) lanzó una campaña para recordar a los adultos responsables de la crianza de niños, niñas y adolescentes que cualquier forma de violencia que se ejerza contra los más pequeños perjudica su salud física y emocional, el desarrollo cognitivo y la autoestima y dificulta las relaciones interpersonales en la infancia.
Se trata de la campaña #QueGaneElBuenTrato que tiene como objetivo promover las relaciones de confianza, respeto y afecto hacia los más pequeños. Según una investigación realizada por esa agencia de Naciones Unidas, el 59% de chicas y chicos cuyas edades oscilan entre uno y catorce años experimentan prácticas violentas de crianza en sus hogares; mientras que el 42%, recibe castigo físico (incluye formas severas, como palizas y golpes con objetos) y el 51,7%, agresión psicológica (como gritos, amenazas, humillaciones). Además, el 11% de las mujeres de entre 15 y 49 años sufrieron violencia sexual durante su infancia. Los datos son más que preocupantes y de ahí la importancia de generar conciencia sobre la necesidad de erradicar estas prácticas que atentan contra la dignidad y los derechos de los chicos. La infancia, vale recordar, es un período fundamental en el desarrollo de una persona y es por eso que el conjunto de la sociedad debe tener en claro que la educación de los niños siempre debe darse en un contexto de respeto y afecto, y que los golpes y amenazas dañan la autoestima de quienes se encuentran en esta etapa de la vida. Por ello, se deben desalentar todas aquellas prácticas que, con la excusa de formar el carácter de los más chicos, descargan violencia contra ellos.
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En la tarea prevención de los malos tratos debe destacarse la labor de maestras de los niveles inicial y primario que, por estar en contacto diario con los chicos, suelen ser las que dan la alerta temprana cuando detectan algún episodio que afecta la salud física y emocional de los niños. Cabe recordar, por otra parte, que en los últimos años creció el número de niños menores de tres años inscriptos en jardines de infantes en casi todo el país, lo que confirma la importancia del trabajo de las docentes, especialmente el de aquellas que ponen especial empeño en facilitar el aprendizaje y generar seguridad emocional a los más pequeños, educando en base al respeto por el otro y no en base a la obediencia basada en el miedo. Está sobradamente demostrado que el miedo no educa y que los viejos modelos autoritarios que utilizaban el castigo corporal y humillante o la disciplina violenta perjudican al niño y afectan en forma negativa su desarrollo emocional.
Por ello, Unicef promueve modelos de crianza positiva y buen trato para que sean aplicados tanto en las familias como en las comunidades, a fin de que niñas, niños y adolescentes crezcan en un entorno de cuidado, respeto y formación, adaptados a la edad, al desarrollo, a las características y circunstancias de cada niña y niño respetando en todo momento sus derechos básicos. Expertos del organismo internacional remarcan, por otra parte, que la evidencia indica que la prevención es menos costosa que el precio que debe pagarse por las consecuencias de la violencia en la niñez y la adolescencia.
Los psicólogos infantiles advierten que educar con miedo es contraproducente, porque cuando se infunde el temor en los chicos se activa una de las emociones más primitivas del ser humano: la reacción ante un peligro que amenaza la supervivencia. "Los padres temerosos y autoritarios hacen a sus hijos temerosos y dependientes o, por el contrario, autoritarios. En este último caso sería solo una forma de hacerse valer, ya que son grandes dependientes con una enorme inseguridad", explica el psicólogo español Antonio Labanda Díaz.
Los especialistas advierten además que, por lo general, el maltrato hacia los menores suele ser invisibilizado y los padres tienden a señalar a distintos factores externos como la causa del temprano y traumático abandono del hogar por parte de los hijos. Sobre este asunto, muchos psicólogos coinciden en observar que en la mayoría de los casos los hijos abandonan el hogar en edades tempranas porque reciben maltratos o son humillados por los adultos.
Por todo lo expuesto, es necesario generar conciencia en la población sobre los daños que provocan los métodos de crianza violenta, con agresiones verbales y castigo físico.












