Publicidad
Pergamino
La Opinión Online
LO CampoLO Sports
LO365
Opinión

La economía no despega, el dólar trepa y el ajuste es durísimo

15 de agosto de 2018 a las 12:00 a. m.

Mientras se siguen los pasos del escándalo de corrupción más grande de la historia argentina, la economía sigue siendo la pesadilla del Gobierno y de los ciudadanos, toda vez que no solo somos un país que ha adquirido enormes fragilidades en el mercado interno sino que, para colmo de males, la situación mundial nos es absolutamente contraria. El mundo está cada vez más volátil y nosotros padecemos desde una corrida de la lira turca que golpeó a los países emergentes hasta el impacto de la guerra económica iniciada por Donald Trump con China. Esta vez, no hay vientos de cola que ayuden a la remontada local. En este aspecto, Macri no corrió con la misma suerte que Néstor Kirchner, quien al tiempo que -como se está ventilando ahora- desvalijaba al Estado, recibía el espaldarazo de cosechas récord con un precio de la soja por las nubes, lo que hizo que la economía, si bien se erosionaba, no cayera.

Además de la mala coyuntura mundial, también hubo mala praxis nacional, de esto tampoco caben dudas. El paso de Federico Sturzenegger fue fallido y las consecuencias las estamos pagando ahora.

Publicidad

El problema es que la corrida cambiaria que comenzó en mayo se retoca en cada quincena pero no termina de ceder, disparándonos el dólar y obligando al Banco Central a mantener altísimas tasas en pesos, que corroen todas las actividades comerciales e industriales. Sin embargo el Gobierno, que no logra acertar en una sola medida, vuelve a castigar a los mismos de siempre, porque postergaría la posibilidad de que las empresas ajustaran sus balances por inflación. Si esto se concretara, sería un impuesto encubierto más al sector privado en momentos de una importante carga tributaria sobre el segmento que debe generar empleo.

En el Ministerio de Hacienda que comanda Nicolás Dujovne afirmaban que elegirían salir de la crisis cambiaria sin subir impuestos, acudir a cepos y bajando el gasto. Y la verdad es que por el momento lo único que están dedicados a cumplir es ir bajando el gasto y no lo suficiente, dicen los economistas privados.

Publicidad

Ahora bien, para comenzar a transitar el camino de la baja de la presión tributaria en la Argentina, el oficialismo dice que la devaluación benefició a sectores que ahora deberán hacer su aporte. Igual no es un consuelo, porque las sucesivas devaluaciones el hombre de a pie las paga y muy caras, y su consumo se deprime, cosa que también afecta al sector Pyme, que es el que más sufre también la presión tributaria. Vamos y venimos y en medio de la crisis no se pueden cumplir las promesas: “Las retenciones no se tocan”, dijo el presidente Mauricio Macri, hace pocos días. Ahora Dujovne anunció cambios en los derechos de exportación de los subproductos de soja: si bien se mantiene la baja prevista en la alícuota de los granos, se suspende por seis meses la baja establecida para aceites y harinas.  Y otra medida de Dujovne que nos toca de cerca a los pergaminenses: la eliminación del Fondo Federal Solidario a través de un Decreto de Necesidad y Urgencia. Ese Fondo transfería a provincias y municipios el 30 por ciento de la recaudación de los derechos de exportación a la soja. Y para nuestro distrito era un dinero más para volcar a las mejoras urbanas, al desarrollo social o la salud.

Todas estas medidas de ajuste se conocen en momentos en que llegó a la Argentina el FMI para hacer el primer monitoreo; son pedidos del organismo que aparecen como opciones para ir equilibrando las cuentas fiscales el freno a la baja de retenciones y la demora en la aplicación de parte de la reforma tributaria, entre otras medidas que ahora son aplicadas.

Publicidad

Es que estas decisiones se enmarcan en el proceso de convergencia al equilibrio fiscal para 2020, con el cual nos hemos comprometido con el Fondo Monetario Internacional. Metas difíciles de cumplir, dolorosas en materia de ajuste, pero que deberán atravesarse si no queremos vernos en una situación aún más difícil si incumpliéramos las metas, como sabemos por experiencia propia. Así sucedió en 2001, tomábamos compromisos y no cumplíamos y así fueron las consecuencias que padecimos.

Desde abril, la fragilidad del sistema erosionó porciones importantes del capital político. Sin él y sin resultados económicos, francamente el destape de la corrupción, aunque no hubiera sido provocado, vino como anillo al dedo de Macri en cuanto a su posicionamiento ante la sociedad, no así a nuestra economía, que encontró en los cuadernos otro “espanta inversiones”.

Publicidad

El cuadro es más que desalentador: desde abril se reavivó el temor y creció la conciencia acerca del acelerado crecimiento del endeudamiento externo, el empeoramiento del resultado fiscal, la crisis de la balanza de pagos, el retorno a la asistencia del FMI. Hasta entonces no lo veíamos con tanta claridad porque había crédito en el discurso oficial, pero esta secuencia de acontecimientos introdujo inestabilidad financiera al Central, impulsó la inflación, aumentó exorbitantemente las tasas de interés y sepultó el incipiente crecimiento de la inversión real.

Quienes defenestraron el modelo previo a 2015, adhirieron al paradigma entrante y luego lo detestaron por su praxis, hoy se esperanzan en que se encauce la situación para siempre si se intensifican las reformas estructurales. Dicho de otro modo, ya estamos en medio del río así que entre ir para atrás o para adelante, mejor avanzar en el camino trazado. Obviamente, corrigiendo lo mal hecho, concretamente, erradicando las Lebac y dejando de quemar la reserva para contener al dólar y que este flote libremente. Esa es la vía, la cuestión es soportar el costo social y psicológico de una mentalidad argentina dolarizada, que se altera a cada centavo que sube. Y lo peor, la psicosis es llevada a las góndolas por los formadores de precios, como una supuesta vía preventiva.

Publicidad

Cierto es que debemos ir desatando los nidos gordianos que nos dejó Federico Sturzzeneger en el Banco Central. Tanto que desde que comenzó esta corrida producto de su mala praxis más que de otra cosa, ya no se pudo parar. Por eso se avanzará en la cancelación progresiva y total de la deuda en Lebac, que fue uno de los errores (horrores) del economista. El esquema con que el Gobierno espera calmar a los inversores contempla una renovación parcial de las Lebac que estén en manos de tenedores no bancarios y que vayan venciendo hasta fin de año. Y hacer que los bancos migren sus tenencias hacia otros títulos del Central, como letras de liquidez (Leliq) o notas del Banco Central (Nobac). A su vez, anunció que subió la tasa de política monetaria al 45 por ciento, del 40 actual. Y esto es muy preocupante porque es precisamente lo que termina por frenar toda nuestra economía doméstica.

La verdad es que estamos en un difícil cuello de botella del que esperamos salir sin asfixiarnos y lograr recuperar aunque sea en parte la confianza, porque no solo nosotros sino el resto del mundo sabe que no estaríamos contando con los dólares para enfrentar los enormes pasivos de deudas y que el FMI nos está ayudando a pasar el trance pero la contraprestación es un ajuste cada vez más duro.

WhatsAppXFacebook

Comentarios

🔓

Desbloqueá los comentarios

Hacete socio LO365 y sumate a la conversación.

Cargando comentarios...