La derrota avivó internas y pases de factura en la provincia y en la Casa Rosada
La importante derrota electoral del domingo profundizó la dura interna en que se debate el kirchnerismo puertas adentro, mientras Cristina Kirchner intenta recuperarse de su operación quirúrgica.
En este sentido existen comentarios cruzados, hay quienes dicen que la presidenta ordenó mostrarse triunfantes y negar el fracaso en las elecciones legislativas y su posible impacto en 2015. Otros afirman que no hay tal orden y que prefieren la postura del gobernador bonaerense, Daniel Scioli, que fue de los primeros que reconocieron la derrota y presionan por apurar cambios de políticas y de ministros.
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Así se terminaron de diferenciar claramente los dos sectores en la Casa Rosada: la “negacionista”, que tuvo al vicepresidente en ejercicio de la presidencia, Amado Boudou y al secretario general, Oscar Parrilli, que hicieron como que la derrota tan importante no ocurrió. Y el sector “moderado”, que integra, entre otros, el ministro del Interior, Florencio Randazzo.
La tensión se genera por la divergencia en la lectura de la derrota y, sobre todo, por el camino a tomar a partir de ahora. Dos aspectos clave para llegar a 2015 con la gestión en pie. Se discuten, en este sentido, algunas medidas económicas, como un ajuste moderado en los subsidios, la remoción del cepo cambiario y medidas contra la inflación.
El ala “negacionista” de la derrota, encabezada por Parrilli y Boudou, se integra con Jorge Capitanich, Sergio Urribarri, Agustín Rossi, Carlos Heller, Carlos Kunkel, Mercedes Marcó del Pont y Juliana Di Tullio, entre otros. En tanto, el sector que habla de escuchar las urnas lo encabezan Scioli y Randazzo, junto con Insaurralde, Daniel Filmus, Aníbal Fernández, Julio Alak, Julián Domínguez y varios gobernadores que perdieron votos.
Y es así como se empieza a pensar en un nuevo Gabinete: Se habla de Capitanich como posible ministro de Economía en lugar de Hernán Lorenzino. Además, el ingreso de Urribarri como jefe de Gabinete, en reemplazo de Juan Manuel Abal Medina.
Capitanich y Urribarri fueron dos gobernadores del Frente para la Victoria ganadores el domingo último.
Desde el gabinete, Urribarri y Capitanich podrían ser instalados nacionalmente para la pelea presidencial de 2015, según imaginan Carlos Zannini y Axel Kicillof. Luego los medirían, y así el cristinismo podría designar un candidato propio para competir contra Scioli, hoy muy golpeado por la derrota de Martín Insaurralde en Buenos Aires.
Pero los moderados que impulsan a Scioli para 2015, alientan a Diego Bossio, director de la Anses, para Economía y quieren dejar a Abal Medina en su cargo actual. También asoma con aspiraciones presidenciales el titular de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez, al que algunos también barajaron para reemplazar a Abal Medina. Sería la contracara moderada de la alternativa de Urribarri.
Además se evalúa la salida del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, hacia un cargo de menor exposición.
Cualquier anuncio se hará cuando la presidenta reasuma sus funciones luego del obligado reposo médico por su operación de un hematoma intracraneal. Sin embargo, ya estaría dando directivas desde Olivos.
También en la provincia de Buenos Aires hay un vendaval político, pases de factura, la lupa puesta en intendentes que “traicionaron” y el vicegobernador Gabriel Mariotto, que no dejó pasar la oportunidad para golpear a Scioli.
Pero fiel a su estilo, el gobernador prefirió no polemizar y evitó dar una respuesta a las duras críticas que había lanzado su vicegobernador, sobre la campaña del kirchnerismo en la provincia de Buenos Aires para las elecciones del domingo pasado.
Mariotto aseguró que la campaña del oficialismo en la provincia de Buenos Aires, que encabezó Scioli, estuvo “vacía de contenido”. El vicegobernador bonaerense consideró, además, que la derrota electoral del domingo puso “una luz amarilla” a la Casa Rosada. A diferencia de Scioli, Insaurralde le respondió con dureza al extitular del Comfer: “Mariotto es el dirigente con peor imagen de la provincia”, afirmó el diputado nacional electo del Frente para la Victoria.
Es que las derrotas en política son huérfanas, todos se anotan para los triunfos pero cuando las elecciones no resultan bien las internas se avivan y las disidencias se profundizan.
No obstante, tanto a nivel nacional como provincial, el Gobierno debe reaccionar rápidamente y reacomodarse a la nueva situación, porque el país tiene que seguir funcionando y deben aplicarse las medidas que están en debate.















