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La de Salto “es muy similar a la inundación de 1995 en Pergamino”, recordó Pisoni

16 de agosto de 2015 a las 12:00 a. m.
La de Salto “es muy similar a la inundación de 1995 en Pergamino”, recordó Pisoni
'' El padre “Mingo”, por segunda vez enfrentando junto a la gente el drama de la inundación. (LA OPINION)

El padre “Mingo” está a cargo de la Parroquia San Pablo de la vecina localidad desde 2013. Dijo que la magnitud y el desastre allí le recuerdan a aquel 7 de abril en nuestra ciudad. “Hay anécdotas y experiencias de todo tipo dentro del salón parroquial, historias buenas y gestos de solidaridad, que a pesar de la tristeza, también llenan el alma”.

DE LA REDACCION. “Es algo único por la magnitud y el desastre que ha producido. La situación es muy similar a lo que ocurrió en Pergamino en el año 1995 que me tocó vivir como párroco en San Vicente”, sostuvo el padre Juan Domingo “Mingo” Pisoni, quien desde los primeros días de 2013 se encuentra a cargo de la Parroquia Conversión de San Pablo de Salto.

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El salón parroquial es uno de los tantos centros de evacuados que funcionan en la localidad vecina desde el fin de semana pasado, cuando el río homónimo creció por encima de su marca histórica, dejando muchos hogares bajo el agua. Llegó hasta picos de 9.5 metros por encima de su cauce natural.

Todavía permanecen en el predio del templo cerca de 100 personas evacuadas y como en 1995, el padre Mingo vivió en persona el drama de muchas familias que han perdido todo y es a la vez testigo de las muestras de solidaridad entre vecinos que “llenan el alma”, aseguró.

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“Llovieron más 350 milímetros en dos días y por supuesto colapsó todo. Lugares que nunca se habían visto afectados por el agua estaban inundados y muchas personas tuvieron que ser evacuadas. Actualmente unos 600 vecinos aún permanecen en diferentes centros y otros tantos se autoevacuaron, además de las más de 5.000 personas afectadas” agregó.

 

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Solidaridad

Las muestras de afecto y solidaridad se hicieron presentes como sucede siempre que una catástrofe o acontecimiento las demandan. “La ayuda llega”, afirmó, pero “ante la magnitud no se puede hacer todo lo que uno quisiera”, lamentó Pisoni.

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“Hay anécdotas y experiencia de todo tipo dentro del salón parroquial. Yo dialogo mucho con ellos y por momentos están bien, pero de repente se largan a llorar porque es mucho el estrés y la angustia que implica esta situación. La gente de Pergamino sabe muy bien lo que es dejar la casa, salir corriendo y que el agua te lleve todo”, recordó el párroco que no dejó de rescatar lo positivo: “Hay historias buenas y gestos de solidaridad no solo de parte de vecinos que no se vieron afectados sino también entre los propios inundados. Yo creo que todo eso, a pesar de la tristeza, también llena el alma”.

 

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Lento retroceso

En la Parroquia San Pablo permanecen cerca de 100 evacuados que todavía no pueden regresar a sus casas. “La gente no ha vuelto a los hogares porque el río baja muy despacio. El nivel estaba en 9,30 metros y ahora (ayer por la mañana) está por debajo de los 9, pero todavía hay agua dentro de las casas. Las cuadras que nunca se habían inundado son las primeras a las que se pudo regresar, pero hay zonas que aún están inundadas”, señaló el párroco.

Entre tanta tristeza por quienes han perdido todas sus pertenencias el padre “Mingo” destacó “la solidaridad de la gente que se puso inmediatamente a disposición y el trabajo extraordinario del Municipio junto con Defensa Civil local y Desarrollo Social. La labor de los Bomberos Voluntarios de Salto es también digna de resaltar, con el apoyo de muchos cuarteles de la región que llegaron con lanchas y gomones para sacar a toda esa gente que estaba inundada con una rapidez impresionante”.

 

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Esperanza

El sol radiante de ayer trajo alivio y esperanza para los inundados de Salto que ansían regresar a sus hogares para volver a empezar. “En estos momentos hay un sol hermoso sobre la ciudad y en este 15 de agosto, que es la fiesta de la Asunción de María, le hemos rezado con los chicos y hemos invitado a un gran rosario”, comentó el sacerdote ayer en diálogo telefónico con LA OPINION.

Por último, el padre, cuyas fuertes declaraciones acerca de las falencias que dejaron en evidencia las lluvias fueron replicadas por los medios de todo el país, no abundó sobre la cuestión y planteó que dejaba para otra ocasión el análisis de las causas de la catástrofe. “Eso no está en nuestras manos sino en las de los gobernantes. Deberán pensar qué hacer para evitar una tragedia grande. Sabemos que si caen 200 milímetros en poco tiempo se van a producir inundaciones, pero las obras paliativas siempre son necesarias”, reclamó.

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