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La crisis es de educación, ¿el problema es solo de la escuela?

26 de noviembre de 2022 a las 12:00 a. m.

Amenudo se piensa la salida de una crisis recurriendo a herramientas de la economía y de la política, sin comprender que la verdadera dimensión del problema es de educación. Y con esta apreciación, no se trata de cargar las tintas sobre la escuela, sobrecargada y agobiada por el peso de absorber problemáticas que exceden a su rol formativo. Más bien se intenta habilitar una reflexión que contribuya a poner la mirada sobre aspectos que suelen pasar inadvertidos.

En materia laboral el mundo atraviesa escenarios complejos y plantea no pocas incertidumbres. Frente a ello recae sobre la transformación educativa el peso del futuro y son varias las sociedades que de manera sistemática van imprimiendo cambios para ingresar y ganar posición en lo que se llama "la industria del conocimiento". 

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Aquí, se debaten más horas de clases y se cae en discusiones estériles acompañadas de imprevisión y de una buena cuota de incapacidad para llevar adelante una medida concreta. Y ni hablar de lo que la presión de los gremios y sus intereses obtura la posibilidad de imprimir cambios verdaderamente transformadores de la realidad educativa.

En estas disquisiciones en las que cae la sociedad cuando busca soluciones a sus crisis repetidas, pocas veces se piensa en la educación y cuando sí lo hace, a menudo se deposita en el desarrollo tecnológico, la promesa y la amenaza. Lo primero, por lo que la tecnología representa en términos de potencialidad; y lo segundo porque con la evolución se agita el fantasma de la pérdida de puestos de trabajo reemplazados por herramientas y dispositivos.

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En verdad, el gran desafío es encontrar el punto de equilibrio y entender que el principal capital que tienen las sociedades, y el que dará la llave para abrir las puertas del futuro está dado por el conocimiento. Pero ese saber no se define solo en las competencias elementales de leer y escribir, sino que debe avanzar sobre otros campos mucho más diversos, entendiendo que cada vez con más frecuencia se requiere de recursos altamente calificados con competencias transversales en los diversos ámbitos de la vida laboral y social de las sociedades modernas.

Un dato del Foro Económico Mundial señala que el 43 por ciento de las empresas van a reducir su plantilla debido a la integración de la tecnología; pero al mismo tiempo refiere que entre el 34 y 41 por ciento tienen previsto ampliar la contratación de perfiles altamente especializados. En las sociedades desarrolladas, la política requiere para la integración de sus equipos a profesionales especialistas en distintas disciplinas y entrenados para ejercer liderazgos sustentados en el poder del conocimiento.

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En ese sentido, la formación contribuye el pilar y resulta necesario poner en marcha la tarea de desarrollar perfiles innovadores, con visión sistémica y capacidad para responder a los desafíos actuales y futuros de un mundo que demanda del saber que aporta la educación entendida en sentido amplio.

En este contexto, estudiar resulta un valioso aporte al momento de pensar cómo modificar la realidad y resolver los problemas. Pero esa educación debe ser de calidad. Y para que ello ocurra, es urgente emprender la transformación necesaria que dote a la sociedad de los recursos que necesita para crecer y desarrollarse.

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El problema en Argentina es que lo coyuntural de las crisis obstruye la posibilidad de pensar esas transformaciones e implementarlas.

Recientemente, la pandemia puso en discusión la escuela. Antes, fueron otros fenómenos sociales los que colocaron el foco en ella y prometieron cambiarla. Pero lo que sucede en la realidad es la reproducción de viejos modelos y un intento del propio sistema de reconvertirse sin el apoyo necesario de la política pública para lograrlo.

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La discusión suele agotarse en más o menos días u horas de clase, en la inclusión o no de otros contenidos. Y mientras tanto, las dificultades siguen en ascenso, porque hay una escuela que sigue estando lejos de la posibilidad de ofrecer esa esperanza de futuro. Ahora bien ¿esto es responsabilidad de la escuela?

Sin dudas la respuesta a este interrogante es negativa. No es responsabilidad de la escuela, no por lo menos de manera exclusiva. Más bien es competencia de la política colocar la cuestión educativa entre las prioridades para resolver un problema que ya es estructural.

No hay un área del conocimiento particular sobre la cual sea necesario imprimir cambios. La totalidad del sistema debe volver a repensarse. Y esto debe ser en un escenario que incluya la voz de todos los actores involucrados. Porque la verdadera crisis del país es de educación y en la medida que esta cuestión no se ponga en el centro de la escena será imposible construir el futuro. Apenas si se podrá seguir perpetuando la queja por los objetivos no alcanzados; y culpar a la escuela cada vez que haya un fracaso estrepitoso en un examen de ingreso o algo de lo social muestre la dimensión de la tragedia educativa.

Resulta imperioso comenzar a pensar la salida de la crisis desde la educación que abarca la escuela, pero la trasciende.

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Estudiar debe volver a ser un instrumento de movilidad social ascendente y un aporte al crecimiento personal y colectivo. También, el agregado de valor para el desarrollo no solo de mejores trayectorias sino para la puesta en marcha de un proceso de transformación real.

El mundo evoluciona, y el futuro es del conocimiento. Innovar, formar con rigurosidad y poner en marcha la inventiva, es estar a la vanguardia. Contar con un modelo pedagógico robusto, tecnología y expertos altamente capacitados, es una respuesta clave a los requerimientos de enseñanza y aprendizaje en una sociedad compleja.

Si la educación no evoluciona de forma, los problemas estructurales no harán sino reproducirse.

En un mundo que cambia constantemente y demanda nuevas habilidades, impulsar la formación no solo de profesionales, sino de ciudadanos comprometidos con la sociedad de la que son parte, habilita la posibilidad de construcción de una nueva sociedad. ¿Esta es solo una tarea de la escuela?

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