La caótica situación de la hotelería argentina y su correlato en Pergamino
La coyuntura desfavorable generada por la pandemia plantea un nuevo escenario para los hoteleros, uno de los sectores, junto al turismo, más afectados. Desde marzo de 2020 hasta la fecha, los efectos de la pandemia de Covid-19 han impactado de manera intensa en la industria hotelera argentina, dejando como resultado...
La coyuntura desfavorable generada por la pandemia plantea un nuevo escenario para los hoteleros, uno de los sectores, junto al turismo, más afectados. Desde marzo de 2020 hasta la fecha, los efectos de la pandemia de Covid-19 han impactado de manera intensa en la industria hotelera argentina, dejando como resultado el cierre de cientos de hoteles y la pérdida de miles de fuentes de trabajo.
Pergamino no es la excepción y el sector atraviesa una realidad compleja ya que, a los efectos producidos por la pandemia durante 2020, se suma la fuerza con que arrasó la segunda ola de coronavirus, limitando una vez más numerosas actividades.
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Una pandemia que arrasó
Con el afán de conocer la realidad del sector en primera persona, LA OPINION mantuvo contacto con Elisa Navailles junto a su hermano se desempeñan en el Hotel Simoca, propiedad de sus progenitores que desde hace ocho años se asentó en Pergamino. La referente del sector hotelero de la ciudad contó sobre la situación que, a causa de la pandemia, atraviesan y sobre la que no hay expectativas reales de cuándo será la salida.
"Simoca tiene ocho años de vida y en el último año y medio advertimos serias dificultades ya que el sector hotelero ha sido uno de los más perjudicados de esta pandemia", explicó Elisa y agregó: "El año pasado, desde el 20 de marzo hasta principios de julio debimos directamente cerrar las puertas porque el ingreso de hospedados fue nulo. En ese momento todo el dinero que había en las cuentas fue utilizado para pagarles a los empleados y nada más, consecuentemente empezamos a generar deudas". En julio, progresivamente y cumpliendo estrictos protocolos, el hotel volvió a abrir sus puertas, "remontó un poco la situación en los últimos meses del año pasado, aunque nunca volvimos a trabajar al ciento por ciento de la capacidad, pero desde hace unas semanas volvió a bajar la ocupación, tenemos tres habitaciones por día, el fin de semana ninguna cuando antes de la pandemia recibíamos a personas que llegaban a la ciudad por compromisos sociales como casamientos, fiestas de 15 y eventos que ya no hay".
El año pasado, "la única ayuda que recibimos fue el pago del ATP pero este año desde enero a la fecha solo recibimos dos Repro por lo que se nos dificulta costear los gastos". En el hotel trabajan cinco personas: dos mucamas, un portero nocturno, un recepcionista de tarde y un franquero. "Priorizamos el pago a los empleados pero nos endeudamos con otras cosas, estamos en la actualidad con moratorias y en un momento, fue tan apremiante la situación, que pensamos en cerrar las puertas definitivamente pero volvimos a apostar", contó Elisa.
Simoca, al igual que la mayoría de los hoteles de nuestra ciudad trabaja mucho con el sector el agro ya que aloja a trabajadores que se desempeñan en empresas ligadas a ese rubro. "En la semana trabajamos con empleados de las semilleras, con algunos visitadores médicos, en la actualidad seguimos con estos rubros pero en menor medida porque las restricciones potenciaron el trabajo remoto, había personas que permanecían en el hotel de lunes a jueves y ahora ya no están viniendo", indicó la entrevistada.
Consultada sobre las expectativas, la referente del hotel dijo: "Sabíamos que la pandemia continuaría pero jamás pensamos que íbamos a atravesar otro momento complicado igual al del año pasado por lo que no tenemos expectativas, no sabemos qué va a pasar".
El fin de un trabajo
Nancy Hamué trabajó de mucama durante 32 años en un hotel que a causa de la pandemia debió cerrar sus puertas. "El 1º de diciembre de 2020 nos despidieron a todos, éramos 11 personas trabajando en el hotel y dependiendo exclusivamente de esa fuente laboral porque no teníamos otro trabajo", contó Nancy que, de repente, quedó a la deriva, con 56 años, siendo sostén de familia. "Fue desesperante el solo preguntarme quién me iba a emplear con 56 años. Además yo soy sostén de mi hogar, se me vino la estantería abajo", señaló la entrevistada. "En 32 años dediqué mucho tiempo a mi trabajo, dejando a mi familia de lado, perdiéndome parte de la crianza de mi hijo, me sentí muy mal cuando me despidieron", se lamentó.
Con pocas expectativas por su edad y el contexto retraído, comenzó su búsqueda y gracias a la recomendación de una amiga consiguió trabajo de empleada doméstica en una casa, de donde surgieron recomendaciones para otras casas y para el cuidado de personas mayores. Así fue reconfigurando sus ingresos aunque sabido es que el trabajo por horas no redunda en estabilidad y en la mayoría de los casos no reporta al sistema social para la atención en salud presente y la jubilación futura de Nancy.
El peor escenario
Desde la Federación Empresaria Hotelera Gastronómica de la República Argentina (Fehgra), se afirmó semanas atrás que la realidad del sector "hoy es peor que el escenario más pesimista" que proyectaban al inicio de la pandemia. Y lo grafican: "Hasta mayo de 2021 desaparecieron 11.800 empresas, 3.800 más que en 2020, año en que cerraron sus puertas 8.000 establecimientos. En nuestro sector se perdieron 175.000 puestos de trabajo. Pero, además, con las nuevas restricciones que impiden el trabajo en la mayoría de nuestras Pymes, lamentablemente, la situación que ya es crítica empeora aún más", dijo Graciela Fresno, presidente de Fehgra.
Los más golpeados
El informe "Seguimiento de Coyuntura del Sector Hotelero Gastronómico" se basa en datos aportados por el propio Estado Nacional. La ocupación hotelera de marzo de 2021, comparado con el mismo mes de 2019 (pre pandemia), cayó el 50 por ciento.
Al mismo tiempo, la llegada de turistas extranjeros continúa siendo casi nula: -88 por ciento de variación interanual en marzo, y -95 por ciento si se compara marzo 2021 con marzo 2019.
Tomando los datos del primer trimestre de 2021 y comparándolos con el primer trimestre de 2019, se observa que el sector en su conjunto está funcionando a un nivel 41 por ciento inferior, compuesto por un nivel 50 por ciento inferior en alojamiento y 39 por ciento inferior en gastronomía.
Durante el primer trimestre de 2021 el sector Hotelería y Gastronomía se sigue posicionando cómodamente como el sector más golpeado de la economía argentina en relación con un año atrás, con 38 por ciento de caída.















