La amplia brecha entre el productor y las góndolas
El área de Economías Regionales de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (Came) elaboró un nuevo Índice de Precios en Origen y Destino (Ipod) que reveló que en marzo los precios de los productos agrícolas destinados al consumo en los hogares aumentaron 3,7 veces en el tramo que va desde el origen hasta llegar a destino, es decir, desde el campo a la góndola.
Según la entidad, los efectos de la prolongada sequía que se registró en distintas regiones productivas del país comenzaron a sentirse en la mesa diaria de los consumidores, quienes pagaron 3,7 pesos por cada peso que recibieron los productores. El informe de la entidad empresaria señala que, en promedio, la participación del productor explicó el 28,3% de los precios de venta final.
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La difícil coyuntura de la economía nacional hace que estos aumentos de precios golpeen con más dureza en los bolsillos de la gran mayoría de los consumidores, a los que cada vez les resulta más difícil llegar a fin de mes con los recursos suficientes como para cumplir con todas las obligaciones. No es la primera vez que la brecha entre el campo y la góndola de los agroalimentos que componen la canasta con el Índice de Precios en Origen y Destino (24 en total) se ensancha. Y como ha ocurrido en otras oportunidades, vuelve siempre la duda sobre cómo identificar, cuál es el eslabón de la cadena de comercialización de un producto agropecuario, donde se origina el aumento de precios y qué medidas adoptar para que no se produzcan incrementos desmedidos e injustificados que aceleren aún más el proceso inflacionario.
Para algunos economistas, la cuestión pasa, justamente, por poner la lupa sobre la cadena de comercialización para detectar una eventual concentración en pocas manos.
El Centro de Economía Política Argentina, por ejemplo, sostiene que "la concentración no es su causa unívoca (en el incremento de precios), pero sí puede ser un factor adicional muy determinante". "No solo incide directamente en la formación del precio final que pagan los consumidores, sino que opera de manera indirecta sobre otros factores, como los márgenes de rentabilidad de los distintos eslabones de las cadenas productivas", agrega.
Según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, el nivel general del índice de precios al consumidor registró un alza mensual de 7,7% en marzo y acumuló en el primer trimestre del año una variación de 21,7%. En la comparación interanual, el incremento alcanzó el 104,3%. Estos números son preocupantes ya que muestran las dificultades para salir de la incertidumbre que genera la pérdida de la noción de lo que realmente valen los productos y lograr la tan ansiada estabilización, una meta que parece lejana en un país como la Argentina donde los períodos con suba generalizada de precios, es decir con inflación, no fueron una excepción, sino la regla.
No es un secreto que tanto los programas ensayados en las últimas décadas por economistas de la ortodoxia como de la heterodoxia para frenar la inercia inflacionaria no arrojaron buenos resultados sostenidos en el largo plazo. En 1983 el economista Marcelo Diamand, advirtió que las políticas económicas del país siempre mostraron una oscilación pendular entre dos corrientes antagónicas: la corriente expansionista o popular y la ortodoxia o el liberalismo económico. En los últimos años se ensayaron medidas de una y otra escuela sin lograr que el índice de inflación se mantuviera en un solo dígito. Es probable que la imposibilidad de detener la inercia inflacionaria explica en gran medida esos fracasos.
¿Qué es la inercia inflacionaria? Es la situación que se genera por el comportamiento de actores económicos que, ante la incertidumbre que genera la suba constante de precios, proyectan la inflación del pasado hacia el corto y mediano plazo. Dicho de otra manera, es un intento por aferrarse a cierta previsibilidad en un escenario de gran inestabilidad. Eso es lo que ha pasado una y otra vez en la Argentina, desde el siglo pasado hasta el presente, con ciclos que demuestran que para nuestra sociedad la inflación es la regla y la estabilidad de precios es la excepción.
Según un informe de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios, en los últimos cien años, la tasa de inflación promedio del país fue del 105 % anual. Esto confirma que controlar la inflación sigue siendo uno de los mayores desafíos de la historia económica del país.












