Justicia errática y campaña electoral, ¿asesinan la verdad?
Grandes titulares informan en estos días sobre un giro de 180 grados en la causa por la muerte del fiscal de Amia, Alberto Nisman. A dos años y medio de la tragedia se comienza a desandar el camino del suicidio e incluso del suicidio inducido para analizar el crimen que podría tener como protagonistas a dos asesinos y que contaría con una red de complicidades muy importante, donde se incluye la custodia y al perito informático Diego Lagomarsino.
El nuevo informe fue realizado por la Gendarmería, los 28 gendarmes de la junta interdisciplinaria más los peritos de parte. Los expertos que aportó Diego Lagomarsino elaboraron un dictamen en disidencia donde aseguran que Nisman se suicidó, como es natural que suceda, porque intentan despegar a su cliente del hecho, que fue quien le entregó el arma con el cual apareció muerto de un tiro en el baño de su departamento.
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El informe de la junta interdisciplinaria coordinada por la Gendarmería Nacional sostiene que el fiscal Alberto Nisman fue asesinado, desechando la hipótesis del suicidio y desde ayer ya está en manos de la Justicia.
La Junta Interdisciplinaria convocada por la Justicia para esclarecer las causas de la muerte violenta del fiscal Alberto Nisman concluyó sus deliberaciones, que habían comenzado en abril y una recreación de la dinámica de la caída del cuerpo de Nisman en el baño de su casa convenció a peritos de la Gendarmería de que el exfiscal de la Amia fue asesinado por dos personas. La recreación se hizo en la réplica del baño construida en la sede central de la Gendarmería en el barrio de Retiro, frente a los peritos de las hijas del exfiscal, de su madre, Sara Garfunkel, y del técnico informático Diego Lagomarsino.
En el informe se dice que la dinámica de la caída supuso que una persona lo sostenía a Nisman mientras otra accionó la pistola 22 que lo mató, luego de ser reducido con golpes y bajo el efecto de la ketamina, en referencia al poderoso tranquilizante que ahora fue hallado en el cuerpo del fiscal. El tirador luego puso la pistola bajo el cuerpo de Nisman para simular un suicidio y acomodó una toalla que quedó con manchas de sangre.
Este informe se contrapone totalmente con el que efectuaron los peritos forenses de la Corte Suprema de Justicia que analizaron la cuestión desde otro ángulo, no hablan de terceros en el baño del fiscal ni parecen haber tenido en cuenta golpes ni la ketamina en el cuerpo del funcionario. La Corte afirmó en un comunicado que el cuerpo forense es autónomo y que no actuó bajo sus órdenes directas sino a pedido de la causa.
Cuando hablamos de Justicia debiéramos recordar que todo puede ser materia opinable, pero los hechos son sagrados. Y aquí, lo que llama la atención es que dos equipos de peritos oficiales y con un par de años de diferencia hayan visto cosas tan distintas respecto a la muerte del fiscal, son temas que terminan por generar sospechas respecto a todo tipo de posibles encubrimientos y lo que es peor esta cuestión donde hay versiones encontradas se entremezcla en la dichosa grieta política y al fin, un sector de la sociedad creerá en la primera pericia y otro en la segunda, según su adhesión de un lado u otro de la grieta.
No es una cuestión menor que en la Argentina una justicia errática e ineficiente nos termine quitando la posibilidad de encontrar una certeza única y definitiva respecto a hechos de tal gravedad como un supuesto magnicidio en este caso. Cuestiones que en otros países llevan apenas días o meses, en nuestro país no parecen encontrar nunca una verdad creíble para todos.
A dos años y medio del hecho surgen las primeras pautas del posible crimen, lo que debió suceder en los dos o tres meses subsiguientes a la aparición del fiscal presuntamente asesinado. Y recién ahora, con esta mora que torna todo más complicado se inauguró una nueva etapa, luego de que el informe de la Gendarmería Nacional despejó la primera variable de la ecuación: se descartó la idea del suicidio y se estableció que el hecho fue un asesinato, que se puede calificar como un homicidio. Ahora los investigadores buscarán determinar quiénes son los responsables. ¿Pasarán otros tres años o más, hasta que toda pista sea ya una quimera mantener?
Lo cierto es que en esta nueva etapa de la causa, los que quedaron en la mira de la Justicia son ahora Diego Lagomarsino, que le llevó a Nisman un arma, supuestamente para su defensa, y los policías que debían custodiar al fiscal y no lo hicieron, a tal punto que apareció muerto horas después de que entró un hombre con una pistola al departamento. Dos puntos que la primera fiscal de la causa, la doctora Viviana Fein dejó pasar sin detenerse siquiera a analizarlos. El peritaje de Gendarmería, al hablar de un homicidio, no solo estableció que al fiscal lo mataron, sino que también que aparentemente existió un plan para hacerlo aparecer como un suicidio y en esto Lagomarsino aparece en primer término.
El técnico informático se retiró al atardecer del sábado 17 de enero de 2015 tras tomar un café con el fiscal. El nuevo estudio de la Gendarmería ubica la hora de la muerte entre las 2 y las 3 de la mañana del domingo 18 de enero y no a las 9:00, como sostuvieron los expertos de la Corte. Por otro lado, los custodios están siendo investigados para determinar si incumplieron con sus funciones o liberaron la zona.
Lamentablemente se han perdido años valiosos para el análisis de este magnicidio, si es que definitivamente lo es, siguiendo todas las pistas, desde la cuestión de cercanía (perito y custodios) hasta la pelea entre servicios de inteligencia, la sentencia de muerte que pesaba sobre el fiscal de parte de Irán o la política doméstica de nuestro país.
Un tema difícil de tratar a un mes de las elecciones cuando el macrismo y el kirchnerismo se tiran con muertos como si fueran objetos contundentes, unos señalan con el dedo a Alberto Nisman, otros a Santiago Maldonado el joven artesano desaparecido tras una protesta mapuche en el sur. En un juego de crueldades que, es ocioso decir, no llevará a verdad alguna.
Ojalá nuestra Justicia comience a avanzar en serio ahora que cuenta con nuevos peritajes














