Jornadas históricas para Cuba y Estados Unidos
Ala medianoche del 20 de julio pasado, Cuba y Estados Unidos restablecieron formalmente relaciones diplomáticas. La Habana se adelantó y celebró ese mismo día la izada de la bandera cubana en su embajada en Washington con la presencia de su canciller, Bruno Rodríguez. Aquel fue un momento histórico que ayer fue replicado por el secretario de Estado norteamericano, John Kerry.
La llegada de Kerry a la isla se lee a nivel internacional como el gesto de reconocimiento y de respeto más fuerte que el gobierno de Estados Unidos dedica al de La Habana en su propio territorio.
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Han tenido que pasar 70 años desde la última vez que un secretario de Estado norteamericano visita Cuba. Y 54 desde que ondeó oficialmente en la isla una bandera estadounidense. Todo eso volvió a suceder con la llegada de Kerry a La Habana, una visita relámpago de menos de 12 horas pero no por ello menos cargada de historia, simbolismo, esperanzas y, también, de recelos mutuos.
El funcionario presidió además una segunda ceremonia de izada de bandera en la residencia del encargado de negocios estadounidense -actualmente el máximo representante diplomático norteamericano en La Habana- Jeffrey De Laurentis. A ese acto estuvo invitada la disidencia.
Más allá de las emociones de los residentes de ambos países y los análisis optimistas que se hicieron en diciembre de 2014, cuando Raúl Castro y Barack Obama se estrecharon la mano, es ahora cuando formalmente comienza el largo camino del diálogo hacia el restablecimiento de las relaciones. Diálogo que los cubanos esperan que sea de igual a igual entre gobiernos que, hasta hace pocos meses, se trataban de adversarios, pero que difícilmente lo sea en las etapas iniciales. Estamos hablando de un proceso que demandará años sino décadas, lo que no implica que estos pasos que se están dando no sean significativos sino todo lo contrario: no hay paso más complejo de dar que el primero. Y ya se dio.
Estados Unidos, además, tendrá que establecer un cambio en la oposición cubana que vive exiliada en Norteamérica desde hace años. La llamada disidencia. Son sectores muy reactivos al gobierno de los Castro en Cuba y que, por contraste, tenían muy buenos contactos con Washington. Habrá que mantener diálogo también con este sector, radicado desde la misma Revolución Cubana de 1959 en muchos casos, siendo sus hijos y nietos nacidos fuera de La Habana.
A partir de la foto de ayer, con Kerry sentado en la oficina de su par cubano Bruno Rodríguez, comienza a cristalizarse el giro que Barack Obama prometió al régimen de Castro. Esto es, que formalmente el gobierno de La Habana pasa a ocupar el lugar de privilegio en esa difícil relación y desplaza del sitial a la disidencia, por eso habrá que mantener diálogo con este populoso sector.
Con el gesto de izar sendas banderas concluye la primera parte del esfuerzo de ambos gobiernos para restablecer relaciones diplomáticas. Lo que viene de ahora es lo más difícil: encontrar coincidencias y tratar de que estas relaciones se normalicen en el tiempo. Ese tiempo, dicen los cubanos, estará signado por la longevidad de los hermanos Castro; sostienen que mientras Fidel y Raúl estén vivos nada cambiará rotundamente.
Acompañado por una reducida comitiva de 20 funcionarios, Kerry se quedó apenas 10 horas. Es el primer secretario de Estado en varias décadas que pisa la isla en visita oficial. Pero no pasó la noche allí: al atardecer se volvió a Estados Unidos.
En un gesto calculado, su par, Bruno Rodríguez, no fue parte del convite. La autoridad más importante del gobierno de Raúl Castro que asistió a la ceremonia fue Josefina Vidal, la experimentada diplomática que, junto con la norteamericana Roberta Jacobson, encabezaron las negociaciones. Como se verá, todo es muy medido en estas primeras instancias, ninguna de las partes quiere excederse en sus muestras. Como decíamos, hay mucho recelo aún.
Otras cuestiones de la visita de Kerry fueron más complejas. Por ejemplo, la cita de trabajo con Rodríguez se produjo después que Fidel Castro recordara en una declaración al diario Gramma que Washington debe millones de dólares a Cuba como perjuicio por el bloqueo económico, comercial y financiero. Fidel con casi 90 años, no es tan permeable como su hermano Raúl que es quien ahora gobierna. Fidel recibió apoyo por su pedido, el boliviano Evo Morales y el venezolano Nicolás Maduro, que prometieron su presencia en la celebración de quien gobernó la isla durante casi cinco décadas.
Es de imaginar que tras semejante reclamo producido inmediatamente después del izado de la bandera norteamericana tras 54 años y ante la presencia en la isla del máximo funcionario de Estado luego de Obama, habrá sido difícil para Kerry y Rodríguez abordar una agenda de conversaciones.
También Kerry mantuvo una reunión con miembros de la oposición y de la disidencia, así como representantes de organizaciones defensoras de los derechos humanos que no fueron invitados a la celebración en la embajada, lo que causó enojos a los que Estados Unidos respondió que tal acto es de Estado a Estado, por eso sí fueron convidados al segundo izamiento en la residencia del encargado de negocios. Así están las sensibilidades entre ambos pueblos, a flor de piel, por lo que cada gesto debe ser calculado porque del otro lado puede ser malinterpretado y echar para atrás lo poco que hasta el momento se ha andado.
Las convocatorias por separado forman parte de este nuevo equilibrio que hay que sostener entre los que aceptan el cambio y los que no.
Son momentos históricos entre Estados Unidos y Cuba, toda vez que cierran una etapa de cinco décadas de bloqueo y ruptura diplomática. Pero para avanzar hay que cerrar heridas: los disidentes que viven en Cuba, los disidentes que viven en Miami, los conservadores norteamericanos que no ven con buenos ojos el acercamiento.
Paradójicamente, hay cambios pero nada ha cambiado: Estados Unidos sigue creyendo que los cubanos estarían mejor con una democracia genuina, donde la gente pueda elegir libremente a sus líderes, expresar sus ideas y practicar su fe, donde el compromiso a la justicia económica y social se haga de forma más plena y donde las instituciones respondan ante quienes sirven, según expresó Kerry. Y en el otro extremo de una virtual mesa de negociación, persiste la demanda cubana de que Estados Unidos ponga fin al embargo a la isla -cosa que solo puede hacer el Congreso- o la devolución de Guantánamo, algo que Washington por el momento dice que ni siquiera está considerando. Es decir, los reclamos de siempre.
Estamos lejos de verlo pero esperanzados de que el camino iniciado nunca deje de transitarse ni experimente retrocesos importantes, para que si no nosotros, nuestros hijos vean a estos dos países vecinos nuevamente hermanados.














