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Insumos esenciales: en el ámbito de la salud pública se sienten los avatares de la economía

02 de marzo de 2014 a las 12:00 a. m.

DE LA REDACCION. La preocupación por la falta de insumos en efectores de la salud pública ocupa desde hace tiempo el centro de la escena y es uno de los planteos que hacen cada vez con más frecuencia varios actores del sistema sanitario. El aumento en el precio de los elementos que se requieren para la prestación de servicios de salud, así como las dificultades para acceder a insumos importados, y el alto costo de la tecnología médica constituyen el universo de dificultades que afectan tanto al sector público como al privado de la salud. Sin embargo, en el ámbito público – que depende del Estado- estas realidades cobran especial relevancia por cuanto quienes se atienden en Centros de Atención Primaria de la Salud- que dependen del Municipio- o en el Hospital San José – que depende de la Provincia de Buenos Aires- no tienen otras posibilidades de acceder a la prestación de los servicios de salud por fuera de estos efectores.

En reiteradas ocasiones LA OPINION se ha hecho eco de la preocupación que revelan agentes que trabajan en el ámbito de la salud, y ha efectuado varios señalamientos con relación a la difícil coyuntura que atraviesa el sistema sanitario.

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En esta oportunidad, para conocer cuál es el cuadro actual de situación que advierten en materia de insumos, tanto en las salas de salud municipales como en el Hospital, LA OPINION tomó contacto con el secretario de Salud del Municipio, Leandro Peñaloza; y con el director del Hospital San José, Juan Cichillitti.

En las siguientes páginas, el testimonio de ambos sincera algunas situaciones de una coyuntura compleja.

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Racionalizando

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En una entrevista concedida a LA OPINION, el doctor Leandro Peñaloza, secretario de Salud del Municipio, habló de “una racionalización de los medicamentos y de los gastos en general del área, buscando alternativas porque por ejemplo los remedios aumentaron mucho”. 

“Estamos buscando proveedores de distintos niveles de Pergamino y Rosario para tratar de comprar racionalmente al mejor precio”, reconoció el titular de la cartera sanitaria local y mencionó que aunque la Región Sanitaria provee insumos del Programa Remediar- como sucedió en la contingencia de las inundaciones- en general los medicamentos que se utilizan y entregan en las salas se compran desde el Municipio.

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Con respecto al nivel de demanda, indicó que “es creciente” y señaló que inclusive en las salas observan que cuando en el Hospital no tienen algún medicamento, la gente recurre al CAP para pedirlo. “La gente es de Pergamino y nuestra política es no negarle el medicamento a nadie, independientemente de dónde se atienda”, mencionó.

“El problema que tenemos es que a veces no hay medicamentos suficientes para todos”, lamentó el profesional.

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Cada vez más caro

Consultado sobre el comportamiento de los precios y el impacto que los aumentos tienen en el aspecto presupuestario, Peñaloza reconoció que “todo aumenta mucho”. En este punto señaló que demanda un alto costo la compra de productos para realizar tareas de saneamiento ambiental como plaguicidas: “Son realmente caros estos productos, nosotros los usamos para fumigar con el tema de las inundaciones, este mes volveremos a hacerlo; en ese rubro teníamos un presupuesto anual de 30 mil pesos y ya gastamos 10.000”, planteó el secretario de Salud. 

En lo estrictamente sanitario, confesó que hay un problema en la provisión de guantes. “La gente se enoja porque piensa que no queremos usarlos cuando en realidad no se consiguen, los queremos comprar, pero no hay en el mercado; los tenemos pedidos, hay partida presupuestaria para pagarlos pero no hay entrega”. 

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Con respecto a la compra de otros insumos, indicó que “algunas cosas se compran a través del Plan Nacer”.

 

Escenario incierto

Leandro Peñaloza advirtió que el escenario que se avizora en materia económica es “incierto”, no obstante su gestión ha tomado la decisión de mantener los servicios, tratando de adecuar los gastos. Para ello dijo haber “acotado algunas cosas”. “La gente nos reprocha, pero hay que  ajustar un poco sin dejar de asistir en lo básico, en lo necesario, inmediato y lo habitual”, planteó.

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“No van a faltar jeringas, gasas o medicamentos, nos han faltado guantes en estos días, pero fue un problema de importación, algo que afecta a todos los efectores”, insistió.

 

 

Cichillitti: “Ya no tenemos stock para seis meses, es a cuentagotas” 

 

El doctor Juan Cichillitti, director ejecutivo del Hospital San José, explicó el mecanismo de compras que sigue el nosocomio para la adquisición de insumos y reconoció que “se ha perdido la posibilidad de reunir el stock”.

“En el presupuesto del Hospital las compras se hacen a través de licitaciones, generalmente a principios y a mediados de año”, indicó y reconoció que “estamos en un ambiente difícil desde 2012 debido a la situación que tiene el país, por la cadena de pagos, la inflación y las dificultades que conlleva que muchos de los insumos sean importados”.

“En un momento estuvo cerrada la importación, no se conseguían los dólares, es un problema de la Nación”, señaló y marcó que en este contexto los hospitales comenzaron a sufrir algunos inconvenientes por la falta de insumos.

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“Algunos insumos son más difíciles de conseguir y quien los tiene aumenta los precios”, advirtió y tal como sucede en la Atención Primaria, señaló la faltante de guantes.  Y explicó: “Tanto los quirúrgicos como los de examinación son importados y no hay producción nacional; a veces usamos palmetas como recurso alternativo”; las jeringas tampoco son de fabricación nacional”, apuntó.

Algo similar ocurre con el mantenimiento de la aparatología que requiere de insumos importados, de difícil acceso.

“Toda la tecnología de salud depende del dólar y como nadie ve un horizonte, algunos proveedores tampoco se presentan a las licitaciones”, destacó.

Volviendo a los insumos, señaló que el problema mayor lo tuvo el sector hace un tiempo y que en este momento “se consiguen a cuentagotas”. El médico explicó que en el nosocomio antes se contaba con stock para seis meses, congruente con los procesos licitatorios de principio y mitad de año. “Hoy tenemos stock para 15 ó 20 días, según el insumo”, lamentó.

 

La reposición

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Atendiendo a que las reposiciones se hacen por licitación, Cichillitti comentó que no siempre se consiguen todos los ítems que se requieren. Puso el ejemplo de la compra de material descartable para señalar que de 90 renglones que se piden, los proveedores cotizan por pocos de ellos.

“Se presenta poca gente y en pocos renglones, hay muchos ítems que quedan desiertos”, planteó. La imprevisibilidad de un clima inflacionario abstiene a fabricantes y comerciantes de hacer grandes operaciones a futuro por el riesgo que ello implica a hora de la reposición.

Con respecto a cómo se cubre esa falta, indicó: “Tratamos de comprar a través del Samo (Sistema de Atención Médica Organizada – ente recaudador de quienes voluntariamente abonan su atención en el nocoscomio público), pero este sistema se maneja con recursos que se obtienen por recupero de costos que se facturan a las obras sociales, y no todo el mundo reporta su obra social cuando se atiende en el Hospital, es una cultura que tenemos que cambiar por solidaridad”.

 

Precios, sin referencia

Consultado sobre el impacto del aumento de precios en las compras, ejemplificó con los guantes para referir que el año pasado se pagaba 36 pesos la caja de guantes que hoy vale 100. “Todo aumentó un 200 ó 300 por ciento”, advirtió y explicó que se han perdido los precios de referencia o “justiprecios”, como se conocen dentro del sistema. 

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“Tenemos un ‘justiprecio’ para algo, pero las referencias se fueron; en algunos insumos tenemos un ‘justiprecio’ de 10 y el que oferta dice que vale 40; en algunos casos pedimos una mejora y baja a 25, pero casi nunca respeta el ‘justiprecio’ de 10”, explicó.

“Lo que sucede es que son elementos esenciales, así que tenemos que comprar”, apuntó.

 

Sin faltantes

El director del Hospital puso énfasis en señalar que “hasta el momento no hemos tenido faltantes; hemos tenido menos, pero quedarnos sin nada, no ha sucedido nunca”, aunque reconoció que lo que se ha modificado es la posibilidad de reunir stock.

“Hay gente que está preocupada porque no tenemos stock, el problema es que no lo vamos a tener, no sé cuánto tiempo va a pasar hasta que lo tengamos de nuevo”, señaló en referencia a la preocupación de la propia comunidad hospitalaria. “Antes teníamos el depósito lleno de sueros y no sabíamos dónde ponerlos, ahora no”.

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Medicamentos

En lo que atañe a la compra de medicamentos, refirió que sucede lo mismo que con los insumos, aunque mencionó que “generalmente se manejan a través de laboratorios nacionales”.

“Si no se consiguen por actos licitatorios, los conseguimos a través de otros mecanismos que tiene el Ministerio, te proveen a través de algún efector que tienen ellos o los compramos nosotros en las droguerías de acá o de otro lado”, describió.

 

Más demanda

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Las dificultades que atraviesa el sistema hospitalario se dan en un contexto de mayor demanda de atención porque hay gente que se queda desprotegida de obras sociales o porque no pueden pagar la obra social y van al Hospital.

En lo personal opinó que “el año va a seguir de modo similar a como venimos” y no avizoró “muchas modificaciones”.

En este punto, admitió que “en el sistema hospitalario los recursos no se pueden racionalizar, es muy difícil porque lo que se necesita, se necesita”.

 

 

Las dificultades alcanzan también al sector privado 

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La crisis que afecta al sistema de salud no es privativa de los efectores públicos. Aunque los ejes de este informe fueron planteados para abordar y analizar la situación que viven los espacios de salud pública que funcionan en Pergamino, las clínicas y sanatorios atraviesan una difícil coyuntura y reclaman un incremento en el valor de los aranceles, bajo el argumento de que “mantener los estándares de calidad en la atención de los pacientes se convirtió en un desafío a partir del proceso de devaluación al que fue sometida la moneda nacional en enero”. A juicio de los prestadores, el proceso obligó a las instituciones a afrontar elevados costos y a encaminar nuevas estrategias con el objeto de poder competir en un mercado creciente y lograr así mantener su liderazgo dentro del sector. 

Las entidades debieron afrontar durante los dos primeros meses del año incrementos de precios muy superiores a los que experimentaron en todo 2013. 

Los insumos para imágenes sufrieron incrementos de precios del 40 por ciento, los insumos de laboratorios del orden del 30% y los medicamentos y descartables tuvieron incrementos de precios que van desde el 24% para los de uso común hasta 55 por ciento entre los importados. Los insumos no médicos, como servicios de alimentación, lavandería y vigilancia, también presentaron incrementos del orden del 25 por ciento promedio. 

Además, se debe computar también los incrementos en los costos laborales como consecuencia del incremento de honorarios médicos en un 10 por ciento durante el mismo mes. 

Debido a estos aumentos de precios, sólo en enero de 2014 los costos de producir atención médica para las clínicas y sanatorios se incrementaron en el orden del 11,5 por ciento mensual y en el caso de los centros de diagnóstico y laboratorios, que utilizan bienes de producción nacional pero con algún grado mayor de componentes importados, este porcentaje alcanzó un 12,4 por ciento. 

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Mayores cargas

Los prestadores privados entienden que durante los próximos meses se estarán pautando los aumentos de convenio correspondientes a las negociaciones paritarias de 2014, lo cual también tendrá una repercusión directa sobre los costos institucionales, teniendo en consideración que el costo laboral representa un porcentaje que alcanza hasta el 60 por ciento dentro de la estructura de costos de cada institución. 

En este sentido, argumentan que “mientras los aumentos salariales son automáticos y se basan en los acuerdos paritarios establecidos por convenio, no sucede lo mismo con los incrementos en los aranceles prestacionales, provocando un grave perjuicio y un deterioro constante en las finanzas de las instituciones”. 

Fuente: se consideraron datos difundidos por Adecra y Confeclisa, entidades que representan al sector de clínicas y sanatorios. 

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