Infraestructura del Hospital, un tema sobre el que siempre recaen todas las miradas

Cada vez que ocurre algún inconveniente vinculado al estado edilicio del establecimiento sanitario se encienden las luces de alarma y aflora la queja. En el último tiempo se han hecho una serie de inversiones que si bien no resuelven cuestiones estructurales, apuntan a mejorar su estado general. Se concretó una intervención en Salud Mental.
En declaraciones públicas realizadas esta semana, el ministro de Salud bonaerense, Andrés Scarsi, destacó los avances producidos en el sistema hospitalario provincial. Así como destacó la inversión de 1.100 millones de pesos realizada este año para implementar el “Plan Integral de Guardias”, admitió que durante muchos años hubo desinversión en el área de Salud -fundamentalmente en materia de infraestructura-, lo que generó un impacto negativo en los vecinos. Estas apreciaciones del titular de la cartera sanitaria, que no ha hecho demasiados pronunciamientos públicos desde su asunción, abren una ventana desde la cual poder interrogar la realidad del sistema hospitalario provincial. A nivel local la mirada se posiciona sobre el Hospital Interzonal General de Agudos San José, efector público que depende del Gobierno bonaerense y por el que pasan a diario vecinos no solo de Pergamino sino de una amplia región que se atienden allí. El edificio tiene 30 años y durante mucho tiempo no se le hicieron obras de infraestructura significativas. En este aspecto, cuando se consulta a los propios usuarios, las opiniones oscilan entre quienes entienden que le falta mucho para estar a la altura de las necesidades de la población y quienes sostienen que cuenta con una estructura superior a la de otros espacios de su tipo. Entre unos y otros, sucede la realidad.
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En el mundo de las redes sociales es frecuente observar críticas respecto del “estado en el que se encuentra el Hospital” y con la inmediatez que caracteriza a esta época, fotos y testimonios que expresan quejas aparecen en escena. LA OPINION es caja de resonancia de muchos de esos reclamos que llegan por diversos medios, poniendo una luz de alerta sobre lo que pasa en el Hospital.
Hace unos días circuló una imagen que mostraba pasillos inundados a causa del taponamiento de un desagüe (ver aparte). Del mismo modo, antes se difundieron fotos sobre el deterioro del Servicio de Salud Mental. Ni hablar de la vulnerabilidad del sistema en materia de seguridad y de la desaprensión de los propios usuarios por bienes que son comunes a todos y que forman parte del patrimonio de la salud pública.
En este contexto y con el propósito de observar de primera mano cómo está el Hospital en su aspecto edilicio, LA OPINION realizó una visita a distintos servicios, recorrió espacios abiertos y salas de internación. Informalmente se recogieron testimonios. Algunas personas reconocen que “el lugar podría estar mejor” y otras tantas valoran que se han concretado algunas mejoras significativas.
Aunque la observación se centró en lo edilicio, del diálogo con usuarios surgen algunas críticas que trascienden ese plano. Hubo quienes refirieron malestar por los tiempos de espera y el trato en la atención, fundamentalmente en la Guardia donde se concentra la urgencia y el mayor caudal de pacientes. Esta apreciación de los vecinos, que es conocida por todos, encarna el nudo de un sistema que está sobrecargado, que cuenta con deficiencias estructurales producto del aumento exponencial de la demanda en estructuras edilicias y funcionales que fueron pensadas para otra época. Esto lo reconocen pacientes, autoridades y profesionales que trabajan dentro de la institución hospitalaria. Todos reconocen falencias, y casi todos se comprometen con la tarea cotidiana de resguardar al Hospital de la crítica malintencionada, esa que no aporta soluciones sino que daña y se concentran en exigir al Gobierno provincial y a las autoridades que corresponda que se hagan en el establecimiento sanitario las inversiones que se requieren para llevarlo al lugar en el que debe estar, porque atiende las necesidades de salud de una amplia región y asiste en un nivel de complejidad que lo transforma en una referencia.
Una estructura gigante
El Hospital San José cuenta con 18 mil metros cubiertos; 120 habitaciones, 164 camas de internación, 180 baños y alrededor de 900 aberturas además de muchísimos metros de una estructura vidriada que requiere mantenimiento permanente. Para el sostenimiento de la infraestructura, cuenta con un equipo propio de personal que es coordinado por Ricardo Potti, intendente del Hospital San José. En diálogo con LA OPINION, Potti empezó por plantear que “la estructura es gigante”, contó que hace 43 años está dedicado a la misma labor y se definió como “un fanático del Hospital”.
En su descripción señaló que hay un equipo afectado a las tareas de mantenimiento y reconoció que a pesar de que es insuficiente y siempre se está pidiendo al Ministerio reforzar ese plantel, “se hacen grandes esfuerzos por mantener un edificio que tiene 30 años y al que le ha faltado una inversión en mantenimiento durante mucho tiempo”.
“Si contamos de 1 a 10. Hoy está en siete puntos”, afirmó evaluando el estado general del establecimiento. Enseguida aclaró: “Si nos guiáramos por la cantidad de gente que tenemos, tendría que estar en cinco puntos pero se hace un esfuerzo muy grande para mejorar, muchas cosas que la gente no tiene ni idea”.
“Generalmente trascienden los problemas, esta semana todos vimos cómo en las redes sociales circularon fotos de un pasillo al que le entró agua de uno de los patios porque se tapó un desagote. No se rompió nada ni se mojó ninguna aparatología, pero todo el mundo habló de eso pero la tarea que se realiza cotidianamente no todo el mundo la ve”, planteó.
Potti enumeró algunas intervenciones realizadas en el Servicio de Salud Mental, en salas de internación y en Maternidad. “El año pasado hicimos 1.500 metros cuadrados de pintura en habitaciones, pintamos oficinas, reparamos los parasoles de Pediatría que estaban destruidos y trabajamos en el frente del Hospital. Tratamos de recuperar las estructuras que tiene el Hospital, y realizar el mantenimiento con los recursos y el personal que tenemos”.
Asimismo comentó que hay notas elevadas al Ministerio para hacer otras mejoras y remarcó que lo más es hacer un nuevo mantenimiento preventivo a los techos. También refirió que está previsto hacer el enrejado perimetral del Hospital San José, por una cuestión de seguridad, no solo de los bienes del nosocomio sino del personal y los pacientes. De la mano de este proyecto se está gestionando desde la dirección el cambio del sistema de iluminación exterior. “Reparamos en un 80 por ciento el sistema de iluminación viejo, pero está previsto y ya se está trabajando en la reconversión a un sistema de bajo consumo”, agregó Potti.
“Sinceramente yo soy un fanático del Hospital, hace muchos años que me dedico a esta tarea y soy consciente que hay mucho para mejorar pero se hacen muchas cosas que pasan desapercibidas generalmente”, concluyó.















