Hugo Di Benedetto: “El plasma me salvó la vida cuando tuve Fiebre Hemorrágica Argentina”
Es un expaciente que se transformó en donante de ese componente vital de la sangre. El plasma inmune de convaleciente es un tratamiento efectivo y su disponibilidad depende de la actitud altruista de quienes lo donan para que otros puedan recuperarse. Desde el Instituto Maiztegui promueven la donación. La Fiebre...
Es un expaciente que se transformó en donante de ese componente vital de la sangre. El plasma inmune de convaleciente es un tratamiento efectivo y su disponibilidad depende de la actitud altruista de quienes lo donan para que otros puedan recuperarse. Desde el Instituto Maiztegui promueven la donación.
La Fiebre Hemorrágica Argentina es una de las fiebres hemorrágicas virales para las cuales existe un tratamiento probadamente efectivo que ha conseguido reducir notablemente la letalidad de la enfermedad. Se trata de la administración de plasma inmune de convaleciente a los pacientes que cursan síntomas de esta patología. Esta terapia es posible gracias a la provisión que se obtiene de aquellos que han sufrido la enfermedad y voluntariamente donan este elemento de la sangre para permitir que otras personas puedan salvar sus vidas.
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Como sucede con otros componentes de la hemodonación, la actitud altruista y la generosidad son claves para asegurar el abastecimiento de los bancos de plasma. En Pergamino, las colectas se realizan en el Instituto Nacional de Enfermedades Virales Humanas “Doctor Julio Maiztegui”, donde por convocatoria de este centro llegan regularmente pacientes para donar. Sin embargo, la cantidad de personas que lo hacen no abunda y aunque siempre está asegurada la cobertura de la demanda, de manera constante se requiere que aquellos que estén en condiciones de donar puedan responder al llamado del Maiztegui y hacerlo.
La dimensión de lo que la acción de “donar plasma” representa se pone de manifiesto cuando se conocen historias de donantes, personas que han transitado la experiencia de la enfermedad, se han recuperado gracias a haber recibido plasma inmune, y hoy son donantes regulares que con los anticuerpos que poseen en su sangre, cooperan con la posibilidad de que muchas personas puedan salvar su vida y dejar de morir a causa de la Fiebre Hemorrágica Argentina.
En el Banco de Plasma del Instituto Maiztegui, LA OPINION entrevistó a Hugo Di Benedetto, un pergaminense de 51 años que tuvo Fiebre Hemorrágica Argentina en julio de 2008 y tras recuperarse se transformó en donante voluntario de plasma. Según relata se enfermó cuando trabajaba en una fábrica metalúrgica. “Siempre trabajé en zona de riesgo, después que me enfermé me di cuenta que desde chico estuve en zona endémica”.
“En ese momento trabajaba en un taller metalúrgico lo que me obligaba a estar en plantas de silos y en el campo. Recuerdo que empecé a sentirme muy mal y mis síntomas eran los de una gripe. Como la fiebre no se me pasaba fui al médico y me dieron un jarabe. Un día me sentía muy mal y con unos análisis que me habían hecho fui a ver al doctor Jaume a la Clínica General Paz. Cuando vio el laboratorio, me mandó de inmediato al Instituto de Virosis, Recuerdo que me fui en colectivo hasta el Instituto Maiztegui, ahí me revisaron muy exhaustivamente y me dejaron internado”, relata.
“Crucé todo el Hospital, golpeé la puerta, me atendió una enfermera, luego la doctora Ana Briggiler, Se armó un pequeño revuelo y me dejaron internado. Yo no entendía bien lo que sucedía”, recuerda.
Reconoce que sabía de la existencia del Instituto Maiztegui porque siempre había sido admirador del doctor Julio Maiztegui, pero confiesa que nunca se imaginó que allí iban a salvarle la vida. “Había sido un admirador de Maiztegui por lo que había hecho. No sabía bien lo que era la enfermedad en sí, como puedo saber ahora, pero lo admiraba como persona”.
“No tenía conciencia del riesgo al que estaba expuesto porque uno cuando trabaja en un lugar se hace familiar del ambiente. Para mí era común ir a una planta de silo, ver un grano de soja y metérmelo en la boca Estar en contacto pescando y toar una ramita de pasto y llevarla a la boca”, señala en la continuidad de la charla.
Su estadía en la sala de Virosis duró varios días. Me internaron en la sala de Virosis, donde estaban los pacientes que tenían enfermedades infecciosas. “Lo recuerdo como un lugar frío”, menciona. Comenzaron a hacerle análisis, yo nunca había donado sangre porque me causaba impresión ver la sangre. “Acá fue un clic para mi porque de un momento a otro me empezaron a sacar sangre a cada rato. Recibí una atención excepcional”.
“De tener una gripe pasé a estar internado con Fiebre Hemorrágica Argentina”, afirma y señala que estuvo varios días internados. “Nunca estuve mal, cuando ingresé y me empezaron a medicar no tuve más fiebre, comencé a sentirme bien”. Cuando refiere que lo empezaron a medicar está haciendo alusión a la administración del plasma inmune de convaleciente, el tratamiento probadamente efectivo contra la Fiebre Hemorrágica Argentina. “Yo no sabía lo que era el plasma, pensé que era una cosa tremenda y en realidad era una bolsita de un líquido amarillo que demoró unos minutos en pasar y que fue mi salvación”, agrega. Y señala que no visualiza al plasma como un medicamento sino “como algo que me salvó la vida”. “Acá me salvaron”, afirma.
Transformarse en donante
Luego de esa experiencia y ya recuperado Hugo se transformó en donante voluntario de plasma. “Empecé a donar cuando me dieron la autorización y cuando tuve los niveles de anticuerpo que eran necesarios”.
Señala que cuando se recuperó le dieron una lista con nombres y teléfonos de personas que habían tenido la enfermedad para reponer el plasma en el banco. “Llamé a uno por uno, tenía que conseguir cuatro donantes para reponer el plasma que me habían administrado. Y fue ahí donde me di cuenta que a la gente no le importa nada de la vida del otro. Conseguí solo tres donantes”.
Eso me definió a ser donante de por vida mientras me de la salud. “Vengo como una forma de agradecimiento. Vengo un par de veces al año”.
Motivado por la gratitud
Asegura que el procedimiento para donar es sencillo. “Nos ponemos de acuerdo con la persona que está encargada de hacer el procedimiento, nunca me siento forzado a venir y todo se acomoda a mis horarios. No son invasivos para nada. Dono en un ambiente divertido y familiar para mí”.
“Lo que me motiva a venir a donar plasma es el agradecimiento. Hablo de este tema y me emociono porque me salvaron”, expresa.
“Me enojo mucho cuando hablo con personas que no donan o que lo sienten como una pérdida de tiempo. Es un desagradecimiento. La gente subestima mucho la vida y al ser donante uno tiene la posibilidad de salvarle la vida a mucha gente. Lo vengo a hacer por la gente y en agradecimiento al Instituto”, continúa.
Está convencido de que en torno a este tema hay “una falta grande de conciencia de muchos ex pacientes y cierta apatía quizás porque ya no se viven situaciones extremas en relación a la Fiebre Hemorrágica Argentina. “Pero eso es consecuencia del trabajo que se realiza en el Instituto y del plasma que ayuda a salvar la vida de quienes enferman”, acota.
Y finaliza: “Cada uno le da el valor a la vida que puede. Yo valoro mucho mi vida y por eso en agradecimiento a lo que hicieron por mí y pensando en ayudar a otra gente, vengo a donar cada vez que me convocan y siento que de esa manera retribuyo todo lo que me dieron”.
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Anabel Sinchi describió el funcionamiento del Banco de Plasma. (LA OPINION)
Promueven la donación
La doctora Anabel Sinchi es jefa de la división Educación para la Salud y Etica Médica del Instituto Nacional de Enfermedades Virales Humanas “Doctor Julio Maiztegui” y en diálogo con LA OPINION describió el funcionamiento del Banco de Plasma y aclaró que las colectas se hacen regularmente en la sede del Instituto, mientras que para la Región Sanitaria IV el requerimiento de los tratamientos para la administración a pacientes se requiere a través del Servicio de Hemoterapia del Hospital San José, en el marco de un proceso de descentralización que se implementa desde hace varios meses.
-¿Cómo está funcionando el Banco de Plasma?
-Viene funcionando bien. Hasta la fecha hemos logrado satisfacer la demanda de la Provincia de Buenos Aires, La Pampa y Córdoba; mientras que la provincia de Santa Fe hace dos años ha conseguido autosuficiencia para conseguir los tratamientos. En líneas generales con el Banco de Plasma de Pergamino hemos logrado abastecer la demanda.
-¿Cómo es la respuesta de los donantes?
-En general la respuesta es buena. Cuando los llamamos se acercan. Algunas dificultades se nos presentan cuando por alguna razón no se pueden presentar. Estamos atravesando un momento en el que no tenemos una abundante cantidad de donantes, y a algunos los vamos perdiendo porque van superando la edad en la que pueden donar o van perdiendo alguno de los requisitos por situaciones puntuales. Vale recordar que para ser donante es necesario estar en óptimas condiciones de salud. Se nos presentan casos de personas a las cuales tenemos que diferirles transitoriamente la extracción porque han sufrido alguna enfermedad o se han sometido a una intervención de salud. Siempre estamos necesitando la colaboración de aquellas personas que estén en condiciones de ser donante de plasma para poder asegurar la provisión. Nunca nos sobran donantes. Siempre tenemos que citar a algunos más de una vez al año para cumplir con la demanda.
Un llamado a potenciales donantes
La profesional del Instituto Maiztegui aprovechó la oportunidad para recordar que para ser donante es requisito haber padecido Fiebre Hemorrágica Argentina y tener entre 18 y 65 años y estar en buen estado de salud. En este sentido, hizo un llamamiento a la gente que haya enfermado en los últimos años y que todavía no se convirtió en donante para que pueda hacerlo. “Es importante que la gente que haya padecido la enfermedad y que quizás todavía no se animó a donar pueda hacerlo con confianza, ya que es un procedimiento sencillo y seguro”.
En la misma línea comentó que en el Instituto se tiene un registro de donantes habituales a los que se van incorporando todos los años potenciales nuevos donantes, que son los casos que se van confirmando”.
“Con la donación de plasma la persona contribuye a reducir la letalidad de la enfermedad de casi un 30 por ciento a menos de un 1 por ciento”, resaltó y destacó que en virtud de este indicador es necesario “promover la donación de una tarea constante”.
Tenemos un registro de donantes habituales y vamos incorporando todos los años potenciales nuevos donantes que son los casos que se van confirmando.
Asimismo precisó que las extracciones se hacen en el Instituto Maiztegui y eventualmente se realizan campañas de colectas externas en otros bancos de la Provincia de Buenos Aires.

















