Hoy se cumplen 41 años de la muerte de Juan Domingo Perón

Fundador del movimiento justicialista, militar y estadista, dejó su impronta que aún perdura en el sentimiento del pueblo argentino. Despertó pasiones y rechazos y se convirtió en un icono insoslayable de la historia política de nuestro país. Fue tres veces presidente de la República y falleció en 1974, ejerciendo la jefatura del Estado.
DE LA REDACCION. Hoy se cumplen 41 años del fallecimiento Juan Domingo Perón, un personaje clave que ha influido en la política argentina durante más de 60 años. No hay en nuestra historia un caso comparable al de este militar que se instaló en la sociedad argentina, despertando pasiones que perduran hasta hoy, cuando dos generaciones han entrado en escena desde su desaparición física. Perón nació el 8 de octubre de 1895 en la provincia de Buenos Aires. Entró en el Colegio Militar a los 16 años y realizó un progreso incomparable en los rangos. Sirvió en Italia durante los últimos años de la década de 1930 como observador militar y quedó deslumbrado por el éxito de los fascistas y los nazis. Tuvo mucho interés en la historia y en la filosofía política y publicó diversos trabajos sobre esos tópicos.
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El 4 de junio de 1943, Perón participó en la revolución militar que terminó un proceso de fraude y corrupción política iniciado con el golpe militar de 1930 que había desplazado del poder al presidente constitucional Hipólito Yrigoyen. Tenía el grado de coronel y formaba parte de un grupo de oficiales agrupados en una especie de logia llamada GOU (Grupo Oficiales Unidos) que sostenía un pensamiento nacionalista y de recuperación ética. El régimen que subió al poder los siguientes tres años tuvo mucha influencia de Perón, que solicitó un puesto menor como secretario de Trabajo y Bienestar Social.
En 1945 se convirtió en vicepresidente y ministro de Guerra. Poco a poco fue ganando más respeto y notoriedad, sobre todo por el apoyo que obtuvo de los trabajadores, no alcanzados por entonces por las políticas del Estado. A principios de octubre de 1945, Perón fue sacado de su puesto por un levantamiento civil y militar. Pero su hermosa y dinámica amante, Eva Duarte, y los compañeros de uniones de trabajadores reunieron a los obreros de todo el Gran Buenos Aires, y con esa presión, Perón fue liberado de la custodia el 17 de octubre de 1945. Esa noche, desde el balcón de la Casa Rosada, Perón habló para 300.000 personas, y sus palabras fueron retransmitidas por radio a todo el país.
Prometió conducir a la gente a la victoria en la elección presidencial pendiente y a construir una nación fuerte y justa. Unos días después se casó con Eva, que lo ayudó a dirigir la Argentina en los años que siguieron. Perón fue elegido presidente en febrero de 1946 con el 56 por ciento de los votos. Perón puso a la Argentina en un curso de industrialización e intervención de la economía, calculada para proveer mejores beneficios sociales para la clase obrera.
También adoptó una fuerte política anti Estados Unidos y anti Británica, predicando las virtudes de la llamada Tercera Posición, entre el comunismo y el capitalismo. Reelegido luego en 1951, modificó algunas de sus políticas, pero fue depuesto y enviado a Paraguay el 19 de septiembre de 1955, luego de un levantamiento de la Armada y el Ejército que justificaron su postura por el descontento popular por la inflación, corrupción y opresión. Perón finalmente se instaló en Madrid. Allí, en 1961 se casó por tercera vez (su primera esposa murió de cáncer, al igual que Evita en 1952); su nueva esposa fue María Estela Martínez, una bailarina argentina. El régimen militar del general Alejandro Lanusse, que tomó el poder en marzo de 1971, proclamó su intención de restaurar la democracia constitucional a fines de 1973 y permitir el reestablecimiento de los partidos políticos, incluyendo al Partido Justicialista. Luego de una invitación del gobierno militar, Perón volvió a la Argentina por poco tiempo en noviembre de 1972.
En las elecciones de marzo de 1973, los candidatos peronistas ganaron las elecciones y la mayoría en la Legislatura y, en junio, Perón fue invitado a regresar a la Argentina. En octubre, en una elección especial, fue elegido presidente, su esposa se convirtió en vicepresidenta. El 1º de julio de 1974 Perón falleció y María Estela Martínez quedó como presidenta hasta el derrocamiento militar en marzo de 1976, que instauró una dictadura en la Argentina que recién culminó en 1983.
Partido Justicialista: Con Perón se construyó la felicidad del pueblo
El Partido Justicialista que preside Manuel Elías conmemora el 41 aniversario de la partida terrenal del líder del movimiento peronista, hecho acontecido el 1º de julio de 1974. Lo hace a través del siguiente documento: Juan Domingo Perón fue el único argentino que llegó a ser presidente tres veces, siempre elegido por el voto popular. Pocas veces en la vida de los pueblos aparecen hombres de su talla, que a sus dotes de estadista, militar e intelectual sumó la maravillosa elaboración de una ideología y una doctrina política, dando así forma al movimiento justicialista como expresión e identidad de las grandes mayorías. La trascendencia de su vigencia histórica está fuera de discusión en la Argentina de hoy y ya casi no existe sector de nuestra sociedad que no reconozca la grandeza y el humanismo de su obra. Se trata de una justa percepción que se explica por logros insoslayables: la participación obrera en el 50 por ciento del ingreso nacional, la irrupción de los trabajadores, las mujeres y los jóvenes en el escenario político, la puesta en ejecución de las leyes laborales que pusieron fin a décadas de injusticias y postergación durante los gobiernos conservadores. También por la consolidación de la soberanía nacional con decisiones políticas como la creación de la Flota Mercante, el desarrollo de Aerolíneas y el control del comercio exterior; y la reafirmación de la independencia económica a partir de la cancelación de la deuda externa y la negativa a integrar el Fondo Monetario Internacional.
Pero fundamentalmente los gobiernos de Perón se caracterizaron por una dinámica sin precedentes en el desarrollo social, con la creación de miles de viviendas, escuelas, rutas, policlínicos y hogares de niños y ancianos, junto a la realidad del pleno empleo bien remunerado y la creación del fuero laboral y de los distintos estatutos gremiales, como el del peón de campo. Así, Perón significó la conciencia de la propia dignidad nacional ofendida durante décadas de postergación de la soberanía popular. Se trata de un supremo valor ético y cultural que aún perdura y que todos los militantes tenemos la responsabilidad de resguardar y preservar para fundamentar nuestras convicciones y abordar las realidades más complejas con las respuestas más equilibradas y ecuánimes, a la vez que alentar su proyección hacia las nuevas generaciones. En este contexto siempre debemos recordar que la grandeza de la Nación que supo edificar Perón se construyó al unísono de la felicidad del pueblo y nunca sobre sus sacrificios. Matriz política e ideológica que hoy resume y expresa al gobierno popular, democrático y progresista de Cristina Fernández.
Como en cada 1º de julio, con emoción y orgullo recordamos al líder conductor que ejerció el poder con el convencimiento que el gobierno de la verdadera democracia es aquel que hace lo que el pueblo quiere y no defiende otro interés que no sea el de ese mismo pueblo.












