Hoy es Santa Lucía, protectora de la vista

En el marco de esta celebración es que habrá una misa que será transmitida por las redes sociales, en la que se orará por la salud en la visión. En Pergamino, la capilla en su honor se ubica en calles 8 y 15 del barrio Parque General San Martín.
El santoral de la Iglesia Católica destaca el 13 de diciembre a Santa Lucía, protectora de la vista. Por ello la comunidad religiosa de la Capilla Santa Lucía y María Rosa Mística invita a la población, especialmente, a los devotos de la santa, a la celebración de la misa que será hoy a las 18:30. Será presidida por el padre Mariano Díaz y transmitida por el Facebook de la Parroquia Nuestra Señora de Luján Pergamino, a la que se adscribe la pequeña capilla ubicada en calles 8 y 15 del barrio Parque General San Martín . Se pedirá por todos los que padecen alguna afección en la vista.
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Oración
La oración para honrar a la protectora de la vista reza: “Santa Lucía, que tienes el nombre de la luz, confiados recurrimos a ti, para que Cristo por tu intermedio nos alcance la luz de la fe. Te pedimos también la salud de nuestros ojos para que usando de ellos nunca perdamos de vista nuestra salvación. Amén”.
La historia
Se estima que Lucía nació en Siracusa, Italia, en el año 281. Pertenecía a una familia que provenía de la nobleza terrateniente. El padre murió cuando tenía cinco años. Su madre se llamaba Eutiquia.
Los cristianos del lugar peregrinaban todos los años a la ciudad de Catania, para venerar los restos de Santa Agueda, que había muerto en 251, durante la persecución de Dedo. Agueda era venerada por los cristianos, pero sobre todo era muy conocida por los numerosos milagros que había operado. El 5 de febrero de 301, fiesta de la santa, Lucía y su madre peregrinaron hasta Catania para rogar por la curación de Eutiquia que sufría de hemorragias desde hacía 40 años.
En el templo Lucía se durmió y en sueños se le apareció Agueda diciéndole: "Lucía, ¿por qué me pides lo que tú misma puedes conceder? Tu fe ha alcanzado gracia y tu madre está curada". Al despertarse, Lucía le contó a su madre el sueño y Eutiquia descubrió que estaba completamente curada.
El suceso sirvió para que madre e hija iniciaran una relación más estrecha. Lucía le confió que había decidido consagrarle su vida al Señor y Eutiquia le anticipó que había decidido dejar en sus manos su cuantiosa fortuna. A su regreso, Lucía comenzó a vender sus bienes y a repartirlos entre los pobres.
Atormentada
Pascasio era quien gobernaba Siracusa. La detuvo y cuando la comenzó a interrogar, Lucía le dijo: "Usted trata de agradar por todos los medios al emperador y yo pongo lo mejor de mí para agradar a Dios. Haga lo que tenga que hacer que yo me comportaré como dicte mi espíritu".
Pascasio dispuso que la atormentaran a lo cual le dijo Lucía: "Dios ha dicho: cuando los conduzcan ante los reyes y antes los tribunales de los príncipes no se preocupen de qué dirán o cómo se habrán de defender, porque entonces no hablarán ustedes; será el Espíritu Santo el que hablará por boca de ustedes".
Pascasio se enfureció diciendo: "Te llevaré a un lugar de perdición así se alejará el Espíritu Santo". Hizo llamar a los soldados para llevar a Lucía, pero no pudieron. Luego hizo traer bueyes, y tampoco lo logró. Convencido de que Lucía era una bruja dispuso quemarla, pero las llamas no le causaron daño alguno. Entonces decidió decapitarla.
Antes, Lucía se dirigió a la muchedumbre y les anticipó que la persecución contra los cristianos estaba llegando a su fin y que, llegaría la paz para la Iglesia. Y les profetizó que su memoria iba a ser venerada en Siracusa y en Catania. Fue decapitada el 13 de diciembre de 304.
















