Hoy es la Fiesta de Corpus Christi

Celebrar la solemnidad del cuerpo y la sangre de Jesús es una manera de valorar los frutos que Jesús otorga a sus fieles, quedándose en tan admirable sacramento. A las 16:00 desde la Plaza Merced partirá la procesión que encabezará monseñor Cardelli.
DE LA REDACCION. La Iglesia celebra hoy Corpus Christi, la fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo, de la presencia de Jesucristo en la Eucaristía.
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En este marco, más allá de las celebraciones que se realicen en cada comunidad, hay una convocatoria a participar desde las 16:00 de una procesión en la que se transportará el Santísimo Sacramento alrededor de la Plaza Merced. Acto seguido el obispo de la Diócesis de San Nicolás, Héctor Cardelli, presidirá la misa, junto a otros sacerdotes de la ciudad, en la Parroquia Nuestra Señora de la Merced.
Ultima cena
En este día se recuerda la institución de la Eucaristía que se llevó a cabo el Jueves Santo durante la Ultima Cena, al convertir Jesús el pan y el vino en su cuerpo y en su sangre.
Es una fiesta muy importante porque la Eucaristía es el regalo más grande que Dios ha hecho, movido por su querer quedarse con los hombres después de la Ascensión. Es el mandato práctico que acompaña al mandato del amor que dejó instituido para la nueva Alianza de Dios con los hombres. Haced esto en memoria mía, se repite en cada misa tras el acto de consagración en que se replican las exactas palabras de Jesús en la última comida con sus discípulos. Es como cuando un ser muy querido, antes de morir, nos pide encarecidamente que hagamos algo en su memoria.
La Iglesia vive de la Eucaristía. Esta verdad no expresa solamente una experiencia cotidiana de fe sino que encierra, en síntesis, el núcleo del misterio de la Iglesia. Celebrar la solemnidad del Cuerpo y Sangre de Cristo es una manera de valorar los frutos que Jesús trajo a la Tierra y que nos invita a perpetuar en nuestras vidas, memorándolo en tan admirable sacramento.
Origen de la festividad
Dios utilizó a Santa Juliana de Mont Cornillon para propiciar esta fiesta. La santa nace en Retines cerca de Liège, Bélgica en 1193. Quedó huérfana muy pequeña y fue educada por las monjas Agustinas en Mont Cornillon. Cuando creció, hizo su profesión religiosa y más tarde fue superiora de su comunidad. Por diferentes intrigas tuvo que irse del convento. Murió el 5 de abril de 1258, en la casa de las monjas Cistercienses en Fosses y fue enterrada en Villiers.
Juliana, desde joven, tuvo una gran veneración al Santísimo Sacramento. Y siempre añoraba que se tuviera una fiesta especial en su honor. Este deseo se dice haberse intensificado por una visión que ella tuvo de la Iglesia bajo la apariencia de luna llena con una mancha negra, que significaba la ausencia de esta solemnidad.
Ella le hizo conocer sus ideas a Roberto de Thorete, el entonces obispos de Liège, también al docto Dominico Hugh, más tarde cardenal legado de los Países Bajos; a Jacques Pantaleón, en ese tiempo archidiácono de Liège, después obispo de Verdun, patriarca de Jerusalén, y finalmente al Papa Urbano IV. El obispo Roberto se impresionó favorablemente y como en ese tiempo los obispos tenían el derecho de ordenar fiestas para sus diócesis, invocó un sínodo en 1246 y ordenó que la celebración se tuviera el año entrante.
Continuidad
La muerte del Papa Urbano IV (el 2 de octubre de 1264), un poco después de la publicación del decreto, obstaculizó que se difundiera la fiesta. Pero el Papa Clemente V tomó el asunto en sus manos y, en el concilio general de Viena (1311), ordenó una vez más la adopción de esta fiesta. En 1317 se promulga una recopilación de leyes -por Juan XXII- y así se extiende la fiesta a toda la Iglesia.
Ninguno de los decretos habla de la procesión con el Santísimo como un aspecto de la celebración. Sin embargo estas procesiones fueron dotadas de indulgencias por los Papas Martín V y Eugenio IV, y se hicieron bastante comunes a partir del siglo XIV.
La fiesta fue aceptada en Cologne en 1306; en Worms la adoptaron en 1315; en Strasburg en 1316. En Inglaterra fue introducida de Bélgica entre 1320 y 1325. En los Estados Unidos y en otros países la solemnidad se celebra el domingo después del domingo de la Santísima Trinidad.
















