Hora de entender los cambios de las sociedades
La muerte en una comisaría de una joven de 22 años que fue detenida por llevar mal puesto su pañuelo en la cabeza desató una ola de protestas en Irán y puso en apuros a un régimen teocrático que no registra los cambios que experimenta la sociedad en ese país, como el elevado nivel de instrucción de las mujeres y su mayor participación en distintos ámbitos de la vida cultural y social.
Hace unos años, la periodista francesa Florence Beaugé observó en una serie de artículos escritos para medios occidentales que en Irán estaba en marcha una silenciosa revolución de las mujeres.
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En nuestro país sus textos fueron publicados en 2016 en la edición Cono Sur de Le Monde Diplomatique y en ellos advertía que "la creciente presencia de las mujeres iraníes en todas las esferas de la vida social resulta relevante. Su elevado nivel de instrucción (son mayoría en las universidades) facilita su independencia y la reivindicación de sus derechos, todavía postergados por la tradición islámica del país persa".
En ese contexto, el 16 de septiembre pasado la joven Mahsa Amini falleció en un hospital de Teherán a raíz de los golpes que recibió tras ser detenida por un escuadrón de la denominada "Policía de la Moral" de Irán.
La "Patrulla de Orientación", como se conoce también a este grupo, tiene como función vigilar que se cumplan las normas del Islam en sitios públicos. Según esas normas todas las mujeres después de la pubertad deben cubrirse la cabeza y llevar ropa holgada y modesta.
Según las autoridades de esta fuerza, la joven fue detenida porque llevaba mal colocado su hiyab (pañuelo que las mujeres iraníes utilizan para cubrir el cabello) y, de esa manera, habría violado una ley que rige desde 1981 que obliga el uso de ese velo.
Según la versión oficial, la joven fue informada de la infracción y luego llevada a una comisaría. Pero los familiares de la víctima denuncian que en esa unidad policial habría recibido un fuerte golpe que le provocó la muerte. Conocida la noticia, en los últimos días se multiplicaron las protestas en distintos puntos del país, con fuerte presencia de mujeres que marcharon sin pañuelos en la cabeza.
La reacción del régimen no se hizo esperar y según medios occidentales más de 70 personas murieron víctimas de la represión que desató el gobierno iraní. A raíz de esa situación la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos expresó su preocupación por la respuesta violenta de las fuerzas de seguridad a las manifestaciones, así como por las restricciones a las comunicaciones que afectan al uso de la telefonía fija y móvil, de internet y de las redes sociales en Irán.
También se manifestó a favor de la liberación de más de un centenar de abogados, periodistas y defensores de los derechos humanos que fueron detenidos en las manifestaciones. Por su parte, la organización Amnistía Internacional dijo que las manifestaciones lideradas por las mujeres iraníes no responden solo a un reclamo por el uso obligatorio del velo, sino que rechazan una serie de leyes "denigrantes y discriminatorias" que vulneran los derechos de 40 millones de mujeres y niñas iraníes.
En el artículo mencionado de Florence Beaugé, la periodista francesa brinda el testimonio de un profesor universitario que asegura que el régimen iraní tiene miedo a las mujeres.
"Ellas representan la mayor amenaza. No sabe cómo manejarse con ellas, cómo combatirlas, impedirles que abran sin cesar nuevas fisuras". La semana pasada durante las manifestaciones que acompañaron el funeral de Mahsa Amini, muchas de las mujeres que participaron de las marchas por las calles de distintas ciudades iraníes se quitaron el velo como protesta contra la ley que impone el uso del velo.
En opinión de distintas analistas de la situación que se vive en el país persa, esas protestas son solo la continuidad de un cambio que comenzó hace ya varios años, liderado por mujeres que se oponen a un régimen que las oprime pero que parece no haberse dado cuenta de que algunos hechos pueden generar cambios a gran escala en las sociedades; incluso en las más controladas.














