Graziano: “La causa de Julio López es el manual de la perfecta impunidad”
Miguel Graziano y Fausto Nascimbene, del Bachillerato Popular “La Grieta”.
(LA OPINION)
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DE LA REDACCION. Jorge Julio López estuvo detenido desaparecido en 1976 y lo está ahora, desde 2006, luego de declarar en contra de su torturador durante la dictadura. Un libro reconstruye la historia de este militante solitario por la Memoria, Verdad y Justicia. Miguel Graziano, periodista platense, es el autor del texto que conforma una breve reseña sobre se contenido y circunstancias acontecidas durante los dos años que le llevó escribirlo.
En Pergamino
Días pasados el libro de Graziano fue presentado en nuestra ciudad y la OPINION entrevistó a su autor.
- ¿Por qué la necesidad de contar la historia de Julio López?
- La idea del libro surgió a partir de una declaración de Nilda Eloy que fue desaparecida, y que forma parte de la Asociación de ExDetenidos Desaparecidos de La Plata. Durante una movilización que se realizó por Julio López en 2009, planteó la idea de que López desapareció dos veces en el 1976 durante la dictadura y en 2006 durante la democracia y que sigue desapareciendo todos los días, de los medios de comunicación, de la Justicia. Ella en ese momento denunciaba que la causa paseaba por los pasillos de los tribunales federales de La Plata sin que nadie quisiera hacerse cargo. Posterior a eso desaparece la causa de la agenda política. Un poco contra esas desapariciones simbólicas surgió la idea de crear este libro.
- ¿Se actuó y se sigue actuando mal, políticamente hablando, en la causa Julio López?
- La causa de Julio López es el manual de la perfecta impunidad. A siete años no hay ninguna persona imputada por ningún delito. Primero se investigó como un delito penal haciendo alusión a la ausencia de una persona que podría ser porque esa persona se perdió hasta que en 2006 la Corte obligó a la Justicia a que la causa sea tratada bajo la carátula de “presunta desaparición forzada”, ni siquiera la Justicia es capaz de ponerle el nombre a lo que pasó. Considero que se investigó de manera desprolija. Todas las fuerzas de seguridad, la Policía Bonaerense, la Federal, Gendarmería, la Side y la Policía Aeroportuaria actuaron desarticuladamente, sin compartir información, sospechando las unas de las otras. Esa es la situación actual en la que está la causa. No se provoca ningún adelanto, no hay novedades concretas. En los últimos días el fiscal informó que hay 34 pistas descartadas, 17 firmes en 7 años de investigación, que es mucho tiempo.
- Hablando de estas desapariciones simbólicas ¿Considera que Julio López desapareció de los reclamos de las organizaciones de derechos humanos?
- No, en ese sentido Julio López no desapareció ni de los reclamos de derechos humanos ni de la conciencia colectiva de los argentinos. Este granito de arena, que significa el libro, lo demuestra porque se advierte interés por parte de los ciudadanos. El caso López fue doloroso para todos, y todos somos víctimas de esta desaparición que es una forma de tortura colectiva de las fuerzas residuales del golpe de Estado actuando en democracia.
- ¿Cuál es el rol de los ciudadanos, sobre todo de los jóvenes, en la defensa de los derechos humanos?
- En principio hay que conocer qué paso y entender quién era Julio López y cuál era su compromiso con la memoria, la verdad y la justicia para que se pueda comprender por qué fue víctimas de una segunda desaparición forzada. Además hay que informarse y contar cómo es la historia de la impunidad en Argentina y cómo se ha ido modificando con el transcurso del tiempo para que no hubiera justicia. Desde el final de la dictadura en el 1983, pasando por las leyes de obediencia debida y punto final hasta llegar a derogar esas leyes. Hay que saber que aquella dictadura fue ejecutada por grupos de tareas que estaban formados por “nuestros vecinos”, que eso era lo que López contaba cuando reconoció a sus captores como sus vecinos. Durante todo el tiempo que él estuvo en libertad los vio y era testigo de su cotidianeidad misma, eran vecinos del barrio de Los Hornos que habían trabajado en forma oficial para la Policía Bonaerense. Tenemos que saber qué fue lo que pasó para en nuestros días poder dejar de lado ese pensamiento de que vivimos en una dictadura, podemos tener críticas al Gobierno actual pero no tildarlo de dictadura.
- ¿Cómo define a Julio López?
- Como una persona que se revela a sí mismo como un ser político y encarna la consigna de memoria, verdad y justicia y la lleva adelante hasta las últimas consecuencias pese a ser una persona consciente de los riesgos que corre. Julio López vio y conoció el horror, sufrió la tortura en carne propia, permanentemente ofrecía su cuerpo como prueba dado que tenía las marcas de las picanas y era testigo directo de las violaciones a sus compañeras y de los fusilamientos.
- Cuando hablamos de López decimos “es” pero el libro se titula “En el cielo nos vemos” ¿Tiene una hipótesis formada de lo que pasó con Julio López y cuál es su realidad ahora?
- Me parece que la hipótesis más interesante y que se acerca la verdad es la que plantea los organismos de derechos humanos. Ellos desde el primer día relacionaron la desaparición de Julio López con la declaración que hizo contra a Miguel Etchecolatz. Para los sobrevivientes y exdetenidos, López es la voz a escuchar por los ciudadanos que no deben escuchar a los policías ni a los funcionarios sino a quien vivió el horror en carne propia.
Sinopsis
“En el cielo nos vemos” es la historia de un hombre que desapareció dos veces, primero en dictadura, en 1976, y luego en democracia, en 2006. Cuenta quién es Jorge Julio López, cómo procesó en su interior la tortura, con familiares que no querían saber, que lo condenaban a vivir en silencio, y cómo reconstruyó su memoria para que hubiera justicia: “Los argentinos tienen que saber”, repetía.
A la desaparición forzada, el horror y la cárcel le sigue la historia de la impunidad, en un largo camino que va desde la ley de autoamnistía dictada por los militares en 1983 hasta la derogación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, en 2005. Y una vez que López pudo dar testimonio en el juicio a Miguel Etchecolatz, cuando faltaban apenas unas horas para que se conociera la primera condena por crímenes cometidos en el marco de un genocidio, otra vez la ausencia, la desaparición, dice el propio Graziano.
De eso también da cuenta “En el cielo nos vemos”, el desconcierto y la impotencia de los funcionarios, las piezas del rompecabezas que no encajan en la investigación, las pistas disparatadas e interesadas, los rastrillajes indiscriminados y los misterios teñidos de mensajes mafiosos en un caso aún impune.


















