Publicidad
Pergamino
La Opinión Online
LO CampoLO Sports
BuscaLOLO365
Pergamino

Fuerte cuestionamiento contra los directivos del Hospital San José

12 de diciembre de 2020 a las 12:00 a. m.
Fuerte cuestionamiento contra los directivos del Hospital San José
'' Las autoridades del Hospital, fuertemente cuestionadas por el padre de un paciente. (ARCHIVO LA OPINION)

Tras atravesar una internación con su hijo, Eduardo Vázquez, reconocido dirigente comunitario, planteó su malestar y pidió la renuncia de los directores del nosocomio.


Eduardo Vázquez, una persona conocida en la ciudad por su actividad dirigencial, comunitaria y comercial, hizo una fuerte queja contra las autoridades del Hospital San José después de atravesar una situación compleja con un hijo que estuvo internado en dicho nosocomio.

Publicidad

Lo hizo a través de una nota que elevó a LA OPINION con pedido de publicación, en la que expresa lo siguiente: “Una noche, hace poco más de un mes, al regresar a la casa uno de mis hijos encontró a su hermano caído en el dormitorio, vestido, inconsciente y con un visible golpe en el rostro. Llamó a la ambulancia y a mí, y fue trasladado a la Guardia, donde quedó internado por no haber camas disponibles. Nos dijeron que allí se harían cargo y que no podíamos quedarnos. Le informé al médico que se trataba de un enfermo de diabetes, de los que deben inyectarse insulina a diario. También les advertí que por un antecedente de adicción, en el mismo Hospital le suministraban ansiolíticos, de modo que esos datos sirvieran para el diagnóstico, ya que según me dijeron, no tenían acceso a su historia clínica porque se había estropeado el disco rígido del sistema interno.

“Le hicieron análisis, placas y encefalograma. Todo le daba bien, y comenzó a mostrar mejoras. Al día siguiente lo pasaron a Clínica Médica, y ahí si podíamos cuidarlo y debíamos hacerlo porque cuando despertaba intentaba bajar de la cama para irse, con riesgo que se desprendiera su vía de suero, de modo que fue necesario amarrarle el brazo. De día lo cuidaba mi exesposa, y durante la noche, yo. Aunque todavía su aspecto no era el mejor, su mente comenzó a despejarse, y nos pusimos a conversar. Sin embargo al día siguiente su respiración se comenzó a dificultar, su corazón se iba acelerando, y una doctora ordenó un rápido análisis de sangre, mientras le suministraban oxígeno, y le conectaban un dispositivo llamado bomba de insulina. No obstante, empeoraba rápidamente y cuando estuvo el resultado del análisis, la doctora dijo que tenía “acetoacidosis” y requería ser trasladado a Terapia Intensiva. Para aumentar nuestra desesperación, el jefe de Terapia nos dijo que no había lugar, pero vería lo que se podía hacer. Así, un rato después lo internaron en terapia coronaria. Al ingresar a la misma, el médico a cargo nos dijo que la vida de nuestro hijo estaba en peligro, que iban a intentar revertir la situación induciéndolo a un estado de coma para intubarlo con un respirador. Que nos fuéramos y aguardáramos el parte médico que al día siguiente nos pasarían por teléfono. Luego de dos días, nos dijeron que a nuestro hijo lo habían hisopado, de modo que sus padres y hermano entramos en aislamiento por 48 horas, hasta que el resultado dio negativo. Al quinto día de terapia nos avisaron que lo regresarían a Clínica Médica, donde seguimos un par de días más con los cuidados, hasta que alguien tuvo la “brillante” idea de trasladar a nuestra misma habitación a un paciente que estaba en otra pieza cercana, y de quien después llegaron a la conclusión de que podría tener Covid. Entonces entramos en nuestro segundo aislamiento, con el agravante de que la madre quedó aislada en la habitación, sin la posibilidad de relevo ni de dormir, haciendo de enfermera, porque le alcanzaron termómetro y demás elementos para hacer chequeos, de modo que no entrara el personal. Como el resultado del hisopado al otro paciente dio dudoso, hubo que repetirlo, y esta increíble situación duró tres largos días.

Publicidad

“Angustiado y viendo el caótico estado de cosas, pedí el número de uno de los directores del Hospital, e informé lo que ocurría, con el afán de que se pusiera cuidado y se corrigiera el proceder. Me respondieron que se estaban haciendo bien las cosas, y que era falso lo que yo describía. Desgraciadamente, los hechos seguirían dándome la razón, porque mi hijo nuevamente se descompuso, repitiéndose la escena de enfermeras corriendo, oxígeno, bomba de insulina, intentos de hidratar con suero en goteo rápido, y otra vez la urgente internación en Terapia Intensiva a consecuencia de la temible “acetoacidosis”. Al ingresarlo, el terapista me informó que el muy reciente intubamiento había dejado secuelas en su tráquea, y si nuevamente necesitaba el respirador, ahora los tubos lo podrían lastimar, con riesgo de sangrado, infección, etcétera. Entonces le pregunté: “Doctor, ¿es posible que algo así le ocurra a un paciente que lleva dos semanas internado?”. Y su categórica respuesta fue: “Esto no debió pasar”.

“Otra vez el terror y la angustia que significa aguardar al teléfono el parte diario, hasta que por fin llegó la noticia esperada de que nuestro hijo volvería a Clínica Médica. Así fue, pero después de las graves experiencias pasadas, la madre y yo comenzamos a poner atención sobre si se realizaban los imprescindibles controles de azúcar en sangre, y con estupor descubrimos que a veces sí, y a veces no. Lo descubrimos cuando en diferentes turnos preguntábamos si lo habían hecho, y la respuesta de las enfermeras era que el médico no había dejado la orden. ¿Cómo es posible que el control diario, que un diabético del tipo 1 se debe hacer de por vida, al estar internado necesite la orden escrita de un médico para realizarse? En tales circunstancias, y como era de esperarse, el descontrol terminó con mi hijo descompensado, y otra vez con “acetoacidosis”, que es como se denomina a la crisis producida por descuidar la diabetes. Al cuarto día en terapia, cuando me dan el parte telefónico, me informan que como lo habían logrado estabilizar, al día siguiente saldría de cuidados intensivos. Le dije entonces a la doctora que su noticia era buena y mala, buena porque lo habían podido recuperar, y mala porque regresaría al caos de Clínica Médica, donde otra vez correría grave peligro. Entonces la profesional me dijo que esta vez no, que habían solicitado la participación del diabetólogo, de quien mi hijo era paciente, (algo que debieron hacer desde el inicio) y que continuaría siendo atendido hasta el alta por el personal a su cargo. Así Sebastián logró sobrevivir, y ahora se recupera de 26 tortuosos días de internación.

Publicidad

“Señores directores, el San José posee la infraestructura y los recursos humanos suficientes como para brindar una buena prestación, pero atentan contra ese resultado la mala organización, la falta de coordinación, y la irresponsabilidad. Supongo que ustedes serán gente decente, pero sin dudas incapaces de conducir nuestro querido Hospital, por eso les solicito que den un paso al costado renunciando de inmediato, o en su defecto pidan el traslado a otra repartición, en la cual su demostrada ineptitud no ponga en riesgo la salud y la vida de más personas”. (Eduardo Vázquez DNI: 10.329.809)

WhatsAppXFacebook

Comentarios

🔓

Desbloqueá los comentarios

Hacete socio LO365 y sumate a la conversación.

Cargando comentarios...