Florencia McAllister: “En Argentina el acceso al plasma es todavía un tanto desigual”

La medica y científica pergaminense radicada en Estados Unidos se refirió a la autorización del uso de emergencia que decidió la autoridad regulatoria de ese país. Lamentó que aquí no haya una coordinación nacional para hacer más inclusiva su utilización. Observó con preocupación la evolución de la pandemia y consideró que las medidas de confinamiento tomadas tempranamente contribuyeron a que la letalidad siga siendo relativamente baja.
Hace unos días la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos autorizó el uso de emergencia de plasma de convaleciente para el tratamiento de pacientes con Covid-19 basándose en los beneficios conocidos y potenciales de este elemento de la sangre. La noticia tuvo impacto por lo que representa la posibilidad de extender su utilización en el contexto de la pandemia y varios países se hicieron eco de esta disposición que si bien no representa una aprobación, sino una autorización de emergencia, simplifica los procedimientos y hace más inclusiva la estrategia desde el punto de vista sanitario.
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Para conocer los alcances de esta medida y sus implicancias, LA OPINION dialogó con Florencia McAllister, médica investigadora de la Universidad de Texas MD Anderson Cancer Center, e integrante de la red de profesionales CPC-19 creada en el inicio de la pandemia para promover el uso del plasma inmune a través de protocolos abiertos que fueron puestos a disposición de la comunidad médica de diversos países.
La científica pergaminense reflexionó además sobre la evolución de la pandemia en Argentina y describió la situación global donde se advierte que varios países, entre ellos Estados Unidos, están teniendo nuevos brotes de la enfermedad causada por el virus SARS CoV-2, incluso independientemente de cuestiones estacionales que hacían suponer la disminución significativa en el número de casos reportados.
-¿Qué ha cambiado en Estados Unidos desde que el plasma comenzó a utilizarse en pacientes con diagnóstico de Covid-19?
-Lo que cambió fue que la FDA aprobó el uso de emergencia del plasma de convaleciente. Hasta el momento contábamos con un programa de acceso expandido que dirigía la Clínica Mayo, subsidiado por el gobierno, que permitía que aquellos que quisieran usarlo pudieran adherir al protocolo experimental nacional. Esta estrategia, en el inicio de la pandemia, facilitó que muchas instituciones accedieran a un protocolo bajo una ruta regulatoria ya aprobada. Así fue posible tratar a más de 70 mil pacientes y facilitar el acceso en lugares remotos o en centros que no contaban con comité de ética. La autorización por parte de la FDA lo que hace es ampliar aún más este acceso. Esta aprobación de uso de emergencia permite la utilización de plasma a cualquier médico que crea que su paciente pueda beneficiarse de la terapia, sin necesidad de tener que registrarse en el estudio de la Clínica Mayo ni tener que reportar datos.
-¿Esta decisión de la FDA de autorizar el uso de emergencia de plasma puede tener eco en decisiones en el mismo sentido que puedan tomar otros países?
-El uso de plasma de convaleciente para tratar a pacientes con Covid-19 depende de cada país. Lo de la FDA fue una autorización para el uso de emergencia. No es la aprobación del uso de plasma como tratamiento estándar. Cada país, bajo su propia regulación, puede tomar esta iniciativa y adaptarla. No tienen obligación de hacerlo. Hay países que se han hecho eco de esta decisión de la FDA, como sucedió en India, pero es una facultad privativa de cada país ampliar a la población el uso de un determinado tratamiento. En Argentina no ha cambiado nada. La FDA lo amplió a toda la población, en Argentina se sigue con los protocolos que estaban en marcha.
-¿Estados Unidos logró un avance más significativo en relación al uso de esta estrategia para tratar a pacientes?
-Se han seguido caminos diferentes. En Estados Unidos el protocolo de la Clínica Mayo garantizaba un mínimo acceso a todo el país, mientras se hacen en paralelos estudios investigación que nos darán la última palabra respecto al beneficio del tratamiento. En Argentina sigue habiendo un acceso desigual. En Capital Federal, por ejemplo hay múltiples opciones, hay hospitales donde se están haciendo ensayos clínicos; otros donde están trabajando bajo protocolos de acceso extendido, que es como se llama el protocolo nacional. En Provincia de Buenos Aires es donde más transfusiones de plasma de han hecho y donde más empuje se le ha dado a esta estrategia. Hay provincias como Santa Fe, Córdoba, Jujuy, Salta, Neuquén donde se aplica, pero hay otros lugares que no tienen la logística necesaria y no pueden acceder. Es un tanto desigual el acceso de acuerdo al protocolo que se emplee.
-¿Una decisión sanitaria similar a la que tomó la FDA podría ampliar este acceso a nivel del país?
-Sí, por supuesto. Y eso es algo por lo que luchamos mucho desde nuestro grupo CPC-19. Hablamos con autoridades nacionales. La respuesta siempre fue que su uso era experimental. Pero el uso experimental también debería hacerse de modo equitativo. Seguimos en contacto con autoridades nacionales, pero aún no se han armonizado esfuerzos y tampoco aun se ha reportado datos de modo público. Lamentablemente, no hay una coordinación nacional en la implementación.
Resultados alentadores
Consultada respecto de la evaluación que los integrantes de la red hacen sobre el uso de plasma en Estados Unidos, Florencia McAllister refirió que “los datos reportados por la Clínica Mayo son fuertes y aunque siguen siendo descriptivos y no son equivalentes a los que podría brindar un estudio controlado, aportan información muy valiosa”.
“Los datos que aportó la Clínica junto con el Hospital Johns Hopkins son muy alentadores. Se analizaron datos clínicos de más de 35 mil pacientes que recibieron plasma y se comparó su evolución basándose en el título de anticuerpos del plasma que recibieron”, comentó. Y prosiguió: “Los que recibieron plasma con un título alto de anticuerpos tuvieron una mayor sobrevida que aquellos que recibieron plasma con una baja titulación de anticuerpos en un modo de aplicación que fue aleatorio”.
“Sabemos que faltan estudios definitivos, pero entendemos que no se puede hacer una cosa sin la otra. O sea, los estudios experimentales deben continuar, pero mientras tanto se debe garantizar acceso al plasma equitativo en todo el territorio. Este es el momento de utilizar el plasma porque si finalmente se comprueba su eficacia al termino de los estudios óptimos, para ese entonces habremos perdido la posibilidad de salvar muchas vidas”.
“Estamos convencidos de que pueden hacerse las dos cosas a la vez; y en circunstancias tan complejas como las que plantea esta pandemia, basado en datos mundiales creemos que el plasma sigue siendo una de las mejores opciones de tratamiento”, resaltó.
-La utilización de plasma requiere de donantes voluntarios y de una determinada titulación de anticuerpos presentes en el plasma de esos donantes. ¿Se ha podido estudiarlos en relación a cómo se comportan sus anticuerpos con el paso del tiempo?
-Lo más cercano es el estudio de la Clínica Mayo que lo que muestra es que la titulación de anticuerpos es proporcional al beneficio del paciente que lo recibe. Con lo cual ya a esta altura en la mayoría de los centros solo se hacen tratamientos con plasma de pacientes con alto título de anticuerpos.
-¿En el organismo de los donantes la estabilidad de estos anticuerpos ya ha podido evaluarse o es prematuro hacerlo?
-A largo plazo hay poco que se sepa, porque estamos frente a una enfermedad nueva. Hay estudios que se están realizando que hablan de tres o cuatro meses. Pero también hay varios casos de reinfectados. De hecho, pacientes infectados con una segunda cepa del virus y tampoco entendemos qué protección brindarán los anticuerpos para cepas que hayan mutado.
Preocupación por Argentina
Atendiendo a que la red está conformada por científicos argentinos que independientemente de su lugar de residencia siguen de cerca la marcha de la pandemia en el país, en el diálogo mantenido con LA OPINION Florencia McAllister observó con preocupación que la curva de contagios no comience a descender y valoró las medidas tomadas tempranamente para enlentecer el crecimiento de los casos y evitar la saturación del sistema sanitario.
-¿Qué mirada tienen de la evolución de la pandemia en Argentina?
-Estamos preocupados por Argentina que estaba en el puesto 80 entre los 140 países que reportaban datos sobre el número de contagios y ahora está en el 10; y los que están por arriba de Argentina en ese ranking son países que tienen mucha más cantidad de habitantes como son los casos de Brasil, India y USA. El número de infectados es preocupante; y aunque la letalidad sigue siendo baja, esto es algo que suele pasar hasta que el sistema sanitario llega a un cierto nivel de saturación y la letalidad crece exponencialmente. Esperemos que esto no pase.
-¿A esta altura de la pandemia, evitar la saturación del sistema sanitario con qué acciones tiene que ver?
- En primer lugar con el respeto de las medidas epidemiológicas como la distancia social, el uso de barbijo, el lavado frecuente de manos. La educación. Y no menos importante es el testeo masivo. No hay otras posibilidades de intervenir hoy.
-¿El número de testeos que se realiza en Argentina es el apropiado?
-No conozco los últimos números. Ha habido cambios en la estrategia de testeo, posiblemente por saturación del sistema de diagnóstico. No lo puedo juzgar. Es compleja la situación de Argentina. Y las medidas que se requieren son muy difíciles de mantener en el tiempo en una población.
-¿En el caso de Estados Unidos como se ha comportado la pandemia después del pico?
-Acá con la apertura de escuelas aparecieron brotes y hubo picos incluso más importantes que el primero, cuando creíamos que lo peor ya había pasado. Cambiaron las condiciones del clima, pero los chicos volvieron a las aulas y hubo fuertes rebrotes. Ahora estamos bajando ese segundo pico; pero nos vamos acercando a la época invernal así que estamos esperando una tercera subida en el país.
-¿Cómo observan desde la red los trabajos que se están llevando adelante para el desarrollo de vacunas?
- Hay inmunólogos en el grupo y seguimos los desarrollos, pero no es nuestro foco. Hay varios tipos de vacuna que se están desarrollando, algunas se van a testear en Argentina; pero no creo que la vacuna hoy por hoy vaya a cambiar el curso de la pandemia en el corto plazo, La vacuna va a prevenir futuros brotes. Pero esta idea de que hay que esperar la vacuna para salir a la calle no creo que sea viable.
-¿De qué depende la estabilización de los casos que los países necesitan para funcionar con menos sobresaltos?
-Va a depender de la actitud de cuidado personal y de las medidas que se tomen desde el punto de vista sanitario. Las dos cosas van de la mano. Los países que tuvieron mejores resultados fueron aquellos que tomaron no solo la decisión del confinamiento, sino que salieron a testear masivamente y aislaron los casos con medidas estrictas. Eso sumado a la responsabilidad individual.
- ¿Cómo aventuran el futuro inmediato?
-Eventualmente la curva bajara. El tema es cuándo, de qué modo y con qué consecuencias. En Argentina el crecimiento de los casos se fue dando de manera gradual y eso impidió la saturación del sistema de salud. Creo que sin las medidas que se tomaron, aunque algunos consideran que fueron muy anticipadas, el sistema se hubiera saturado hace por lo menos dos meses. Es cierto que está el interrogante de por qué a pesar de una cuarentena tan extendida, son tantos los casos; pero si no se hubiera hecho, la letalidad hubiera crecido mucho. En el futuro, espero que los casos sigan dándose de manera gradual y que el descenso de la curva, que esperamos pero no vemos venir, por fin ocurra.
La mirada local
En su condición de pergaminense y con una mirada siempre atenta de la evolución de la emergencia sanitaria en el plano local, Florencia McAllister consideró que a pesar del incremento de los casos, hay algunos factores que contribuyen para que la situación pueda mantenerse bajo control. Sin embargo insistió en la necesidad de “seguir e intensificar las medidas de cuidado, porque muy rápidamente se pueden acumular casos y los sistemas, por más que estén preparados y expandidos, pueden saturarse de cualquier modo”.
Al servicio de la ciencia
El Grupo CPC-19 (Convalescent plasma Covid-19 / www.groupcpc-19.com), liderado por la argentina Laura Bover, directora del laboratorio de anticuerpos monoclonales, investigadora del M.D. Anderson Cancer Center de Houston, cuenta con alrededor de 150 integrantes de Argentina y el extranjero. Constituido al inicio de la pandemia está abocado a concientizar y difundir información sobre la utilización de plasma de convaleciente, y crear vínculos para facilitar el uso a lo largo del territorio nacional y América Latina.
Coinciden en que la realización de estudios clínicos controlados, aleatorizados y doble ciego son es sin duda la forma óptima de comprobar la eficacia del plasma de convaleciente. No obstante, ante la magnitud de la actual pandemia y la emergencia sanitaria, su uso como terapia constituye una opción importante para los pacientes. En este sentido alientan la esperanza de que los pasos que se han dado hasta aquí animen a las autoridades que dirigen el plasma en Argentina a trabajar en una logística inclusiva nacional para que haya un acceso igualitario en todo el territorio.


















