Federico Basílico: “Me miraba al espejo y no me reconocía como mujer”

Tiene 28 años y en octubre comenzó su tratamiento de hormonización para iniciar la adaptación de su cuerpo a su identidad de género. El Consultorio Amigable es el espacio de referencia para la atención médica en este proceso. Ya obtuvo su nuevo DNI y aguarda la fecha de la primera intervención quirúrgica en la que le extraerán las mamas.
Federico Nicolás Basílico muestra con orgullo el documento que le confirma su nueva identidad. Eso representa para él mucho más que una formalidad: pone de manifiesto el coraje y la decisión de haber torcido el destino que lo había hecho nacer en un cuerpo de mujer. A la par del trámite legal que legitima su nuevo nombre y sin decir cómo se llamaba antes, tomó la determinación de iniciar el tratamiento de hormonización para adaptar su organismo a su verdadera esencia. Se siente varón y acepta todos los procedimientos médicos y terapéuticos que le permitan a su cuerpo representar esa identidad.
Las mas leidas de Pergamino
Granville presentó el nuevo Peugeot 2008 que se fabrica en nuestro país

En Pergamino, los vecinos eligen el nuevo corredor que une el Paseo Ribereño y el Parque Belgrano

Buscan que Pergamino sea reconocido como damnificado por las obras nunca realizadas en la Ruta 188

Crisis en el Hospital San José de Pergamino: juntan firmas en Change.org

Las naranjas que nadie junta y que hoy despiertan interés en el mundo

En un diálogo abierto con LA OPINION contó su historia. “Yo hacía tiempo que quería hacer el tratamiento de hormonización y llegué al Consultorio Amigable a través de una amiga que me comentó que era posible hacerlo acá. Estaba en duda sobre si someterme al tratamiento o no, más que nada por los prejuicios que aún tiene la sociedad respecto de este tema”, relata Federico y confiesa que tenía todo organizado para irse a Buenos Aires, donde ya le habían asignado una fecha de inicio: el 28 de octubre.
“Cuando me comentaron que en Pergamino existía la posibilidad de hacer el tratamiento, me acerqué al Consultorio Amigable un día martes, hablé con los profesionales, con la psicóloga de ese espacio y me encaminé hacia el tratamiento”, refiere. Previo a la administración de las hormonas debió realizarse una serie de estudios clínicos. “Empecé con muchas expectativas el 2 de octubre”, recuerda.
La medicación que recibe le va generando cambios físicos en forma gradual y pequeñas transformaciones se van haciendo visibles.
El 12 de enero va a someterse a la primera intervención quirúrgica en la que le extraerán sus mamas. “Es algo muy significativo, y estoy feliz, siento que es dar un paso trascendente”. La intervención será en la Clínica Pergamino. “Yo tengo cobertura social, así que siguiendo la Ley de Identidad de Género podré hacerme la cirugía acá, solo tuve que presentar un resumen de historia clínica”.
Sabe que es la primera de varias intervenciones; más tarde habrá que readaptar las caderas y a los dos años del tratamiento hormonal operarse para quitar sus órganos femeninos.
Un proceso
Afirma que el primer cambio importante fue cuando recibió su nuevo Documento Nacional de Identidad (DNI). “Empecé ese trámite apenas comencé la hormonización”, relata.
Los primeros cambios no fueron tan visibles, eso le generó al principio cierta frustración, pero reconoce que pudo superarla gracias al acompañamiento psicológico que tuve desde el comienzo. “Con las hormonas te cambia mucho el humor, es hasta que el cuerpo se acostumbra; que siguiera teniendo mi ciclo menstrual también fue bastante difícil, ahora por suerte eso ya no sucede por efecto de la medicación”.
Asegura que este proceso ha representado para él “nacer de nuevo” y confiesa que durante años le resultó muy difícil sentirse en un cuerpo que no le pertenecía. “Me miraba al espejo y no me reconocía como mujer”, confió a LA OPINION.
Sabe que el tratamiento puede durar toda la vida o “hasta donde uno quiera llegar”: “Yo voy viviendo el día a día, voy aceptando mis cambios y mi cuerpo".
Cuenta que el primer día que recibió las hormonas volvió a mirarse en el espejo. Antes no le gustaba verse porque no se reconocía en ese cuerpo de mujer con el que había nacido. Lo mismo que le pasaba con el cuerpo, le sucedía con muchos de sus comportamientos sociales.
Sus sueños
Su mayor aspiración es ser la persona que sueña ser y contar con un cuerpo que acompañe ese sentir. En lo personal aspira a poder recibirse: “Estudié psicología y me quiero recibir de psicólogo, esperé mucho tiempo para recibirme como ‘psicólogo’ y no como ‘psicóloga’, no quería finalizar mi carrera y que me dieran el título con mi nombre anterior, así que postergué algunas materias y hoy ya estoy encaminado a rendirlas”.
En otro sentido desea poder ayudar a la comunidad, algo que considera muy importante. “Fundamentalmente quisiera trabajar por los chicos y las chicas para que vean que el cambio es bueno, porque se sufre mucho es mirarse al espejo y no reconocerse”.
Un sostén
Un pilar fundamental de su vida es su familia. “Al principio debo reconocer que fueron muy cerrados sobre todo lo que significaba la homosexualidad, mi familia tuvo que pasar por dos duelos: primero asumir que yo fuera lesbiana y luego aceptar que me sentía muy mal y necesitaba hacer mi cambio”.
Su núcleo familiar había atravesado situaciones complicadas cuando Federico era niño. “A mí no me gustaba jugar con cosas de chicas”, afirma. “Hay videos del jardín de infantes que comprueban eso, que yo iba con el grupo de chicos, que no jugaba con las nenas: si los chicos se desprendían el guardapolvo yo también lo hacía, porque en realidad quería pertenecer a ellos. Me molestaba mucho tener que jugar a las muñecas, yo quería jugar con los autitos. Cuando nadie me veía me disfrazaba con la ropa de mi hermano más grande”.
Todo lo que relata tiene que ver con su identidad de género. Hoy tiene 28 años y vive con su familia. Su testimonio y su mensaje son categóricos: “La sociedad tiene mucho que aprender para convivir con la diversidad y para entender que uno no tiene el poder de decisión cuando nace de ser quien es y mucho menos de decir quién quiere ser. Uno de eso se va dando cuenta con el tiempo. Y las personas cuando arman sus familias dicen ‘yo quiero tener un príncipe o una princesita’ y no se dan cuenta que tienen un hijo o una hija que puede ser lo que quiera ser con su vida. Me encantaría vivir en una sociedad que pudiera aceptar con naturalidad”.
Sobre el final cuenta que eligió su nombre tomando un personaje de “Cebollitas” que miraba cuando era niño. Y para su segundo nombre adoptó el nombre de varón que le gusta a su mamá. En esa identidad se siente cómodo.
Sobre los tratamientos
Los tratamientos de hormonización comenzaron a realizarse en Pergamino hace algunos meses producto de una gestión realizada por autoridades sanitarias locales. El profesional médico que está a cargo de este tema es el doctor Julio Adrover y se llevan adelante en el Consultorio Amigable. Federico fue el primer paciente que se sometió a esta terapéutica. Y de acuerdo con lo referido por integrantes del área de Diversidad del Municipio, ya son varios los chicos y chicas trans que tienen acceso a través de este dispositivo. Aseguran que “es muy importante la difusión de la hormonización porque garantiza que los tratamientos puedan ser realizados en un espacio de salud y guiados por profesionales especializados en esta temática”.
“Hacer visible el caso de Federico acerca a muchos a la posibilidad de encarar este proceso de manera acompañada”, refieren y alientan a aquellos que tengan interés en conocer qué supone el tratamiento y como se realiza a que puedan acercarse al Consultorio Amigable que funciona en el Centro de Atención Primaria de la Salud “Salvador Mazza”.
















