Fabián Peralta, la vigencia de un arquero con una amplia trayectoria
DE LA REDACCION. En la actualidad, Fabián “Pato” Peralta es el futbolista de mayor edad en actividad en el torneo local. A punto de cumplir 49 años y con 32 de una trayectoria que inició en Lucini, el experimentado portero pergaminense fue entrevistado por LA OPINION y realizó un repaso de su historia en este deporte. Además contó que a pesar de su edad aún no piensa en el retiro. Sin embargo esta podría ser su última temporada en actividad.
- ¿Desde su infancia tuvo en mente ser arquero?
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- En la séptima división de Lucini éramos dos los arqueros, Walter Medina y yo, pero sólo uno tenía que atajar. A mí el arco me encantaba, pero también tenía condiciones para jugar de delantero. En esa división el técnico era José Castañares que me ponía de wing derecho, pero me seguía gustando atajar. Al año siguiente arranqué la temporada directamente en ese puesto. Por el arco hay que sentir amor, porque son más las decepciones que las alegrías. El que no tiene vocación por el puesto no dura tanto tiempo.
- ¿Cómo fueron sus inicios?
- Hice las divisiones inferiores en Lucini hasta que el club se disolvió. En ese momento hubo una “repartija” muy grande de jugadores, la mayoría emigraron a Douglas Haig y el resto a los otros clubes de Pergamino. Como yo era de Centenario y me había criado en la cancha de Juventud, me quedé en ese club. Jugué en sexta división, en quinta y después pasé a primera.
Antes de jugar en la primera de Juventud hice un año en Independiente en el 81 y jugué en la selección juvenil de Pergamino. En el 84 llegué a Boca Juniors, jugué todo ese año en la cuarta división y entrenábamos con el plantel profesional. Teníamos roce con Gatti, Ruggeri, Gareca, Mouzo, Perotti y además tenía compañeros de Pergamino como Walter Medina y (Néstor) Tessone, que jugaban conmigo en La Candela y que formaban parte del plantel de primera división. Conocí la mayoría de las canchas de Argentina, el fútbol me dio muchas satisfacciones. Desde ahí en adelante ininterrumpidamente jugué 32 años en primera división.
- ¿En qué año fue su debut en primera división?
- Fue en julio de 1982 en Juventud y el técnico era Mario Farhan. En ese momento tenía como compañero a ‘Chapulín’ Leta, Daniel Polo, ‘Chichito’ Watfi y un montón de chicos que ya tenían tres o cuatro años en primera. Después me tocó enfrentar a arqueros importantes de esa época como Nannini, D’Amore, el ‘Gato’ Cardozo y el ‘Bocha’ Cogo. De a poco me fui haciendo en el puesto, además tuve la suerte de tener a un maestro como Juan Carlos Andrade, que me enseñó muchísimo.
- De todos estos años de actividad, ¿qué equipo lo marcó?
- Hubo equipos con los que me sentí muy identificado, como el Juventud de 2001 que dirigía Luis Pololla. Ese año se hizo un sacrificio enorme, con todos jugadores del club y llegamos a la final con Douglas Haig. En ese momento ellos jugaban con el plantel profesional y tenían a grandes jugadores como Gabriel González, Adrián Antonetti y Adrián Aranda, que jugaron en el profesionalismo. Ese día de la final Douglas Haig nos ganó 3 a 1 y tuve la suerte de atajar dos penales, uno a Antonetti y el otro a González. Por ese lado fue una alegría personal pero una desazón porque queríamos lograr el título y no se pudo.
- ¿Qué compañero o entrenador destaca durante su carrera?
- Tuve muchos, cuando debuté me tocó jugar con Nazareno Morresi, un jugador increíble con una gran experiencia en el fútbol local. El fue uno de los jugadores que me habló mucho en mis comienzos. Después tuve la suerte de jugar con el defensor Osvaldo Biaín en Defensores de Salto, con todo lo que significaba compartir equipo con un hombre tan importante.
Entrenadores también tuve a muchos y cada uno me dejó algo. Cuando volví de Boca Juniors José Castañares me ayudó mucho, yo había dejado el pase en Buenos Aires y se tomó el compromiso de ir a buscarlo para que pudiera venir a jugar a Racing en el 85. Otro técnico que me marcó fue Luis Pololla, a pesar de tener una amistad con él, para mí en el ámbito local es uno de los que más conoce.
La mayor satisfacción
- El 4 de mayo del año pasado, se dio el gusto de enfrentar a su hijo Mirko en la derrota de su equipo (Tráfico’s Old Boys) por 5 a 4 sobre Argentino. ¿Qué fue lo que sintió ese día?
- Esa fue una satisfacción muy grande, que muchos jugadores no la pueden cumplir. Poder compartir una cancha con él fue una sensación hermosa. Otras de las cosas que me puso muy contento fue cuando Mirko debutó en el torneo Argentino A para Juventud. Fue un gusto personal más que nada, porque soy hincha de Juventud y quería ver a mi hijo debutar en un torneo muy importante como ese.
- Esa tarde había anunciado su retiro, ¿qué lo llevó a tomar esa decisión?
- Fue una decisión apresurada de un día de enojo, no con el fútbol sino con la gente que está en el ambiente, que a veces no valoran el sacrificio que hace un jugador, sobre todo de mi edad. Me enojé por eso, pero ya está. Tengo la suerte que en estos 32 años de trayectoria tengo más amigos que enemigos, al fin de cuentas eso es lo que importa. Estaba mal, incluso estuve cuatro meses sin ir a una cancha a ver a mi hijo, me enojé mucho con mí mismo.
- ¿Tiene pensado seguir jugando al fútbol?
- Después de aquél día lo analicé de vuelta y ahora estoy entrenando muy bien y existen posibilidades de jugar una temporada más. Me estoy preparando para eso. A la mañana entreno con un kinesiólogo amigo, Juan Pablo Navello, y por la tarde salgo a andar en bicicleta. Estoy sin club, pero mi intención es jugar un año más para retirarme como siempre quise.
- ¿Le quedó alguna cuenta pendiente en el fútbol?
- Siempre digo lo mismo, estuve en las puertas de jugar en el profesionalismo y no pasó. Si Dios lo quiso así está bien, no me reniego de lo que pudo haber sido, al contrario, estoy eternamente agradecido al fútbol, a la gente buena y a los compañeros que me dio. No estoy arrepentido de nada y futbolísticamente me di todos los gustos. Lo único que tenía pendiente hasta el año pasado era jugar con mi hijo y lo logré.
El equipo que lo marco: Juventud de 2001
En 2001, vistiendo la camiseta de Juventud, Fabián Peralta afrontó la final del torneo local frente a Douglas Haig en el estadio “Fernando Bello” de Argentino. Ese día el celeste perdió 3 a 1 y el “Pato” atajo dos penales, uno a Adrián Antonetti y el otro a Gabriel González. “Con ese equipo me sentí identificado”, dijo.
Cuando cumplio 20 años de trayectoria
En 2002 Peralta cumplió 20 años de trayectoria en el fútbol. Ese año, el presidente de Juventud, Ezequiel Ricci, le entregó en la vieja cancha del celeste una plaqueta en reconocimiento a su labor en el fútbol.
Rival de su hijo Mirko
El 4 de mayo de 2013, en el estadio de Argentino, Peralta enfrentó a su hijo Mirko defendiendo los colores de Tráfico’s Old Boys, que jugaba en el albiceleste. En la previa del encuentro, se sacaron una foto. El equipo de su hijo “ganó la pulseada” al triunfar por 5 a 4.
Martin Perez
Cuñado, compañero y rival.
Lo tuve como compañero, jugué en contra y es un amigo de la vida que me dio el fútbol. Jugamos juntos en Juventud, Alumni de Salto, Racing y Tráfico’s Old Boys. Nos enfrentamos muchas veces y en varias oportunidades le he convertido goles, como así también me tapó muchos.
Tengo una anécdota muy graciosa y linda a la vez. Cuando yo jugaba para Argentino y él atajaba en Juventud, le hice un gol fantástico de media chilena desde afuera del área, pero más espectacular lo hizo la volada del ‘Pato’, que se estiró increíblemente pero no la pudo sacar. Lo más gracioso fue que en ese momento había un programa local de fútbol conducido por Federico Delloso y gracias a ese gol, a fin de año me entregaron un trofeo al mejor tanto. Debido a ese gol, el ‘Pato’ siempre me dice que me hice conocido en el fútbol local gracias a él.
Después como persona no tengo nada malo para decir, al contrario, es un gran tipo, como cuñado tenemos una buena relación y me dio un sobrino hermoso. Realmente lo que siempre resalté del ‘Pato’ es la buena onda que ponía, siempre motivando a los compañeros. Y a pesar de su edad, las ganas de entrenar que tiene todavía son envidiables. Es un personaje lindo del fútbol de Pergamino y ojalá que siempre siga ligado a este deporte que todos amamos.














