Fabián Opizzi, un guardián de la infancia de todos, que sueña con un museo de juguetes

Atesora aproximadamente 2.300 piezas de entre los años 1900 y 1970, con los que pretende amar un espacio, una suerte de réplica de una antigua juguetería. La idea es que quienes lo visiten colaboren con una pequeña entrada que va a ir destinada a una escuela especial, dijo sobre el emprendimiento que sería un nuevo atractivo para la ciudad.
DE LA REDACCION. Los motivos que llevan a una persona a transformarse en un apasionado coleccionista pueden ser diversos e impensados. Y no siempre está vinculado a una cuestión personal.
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El coleccionismo puede ser muy variado, pero hay algunos temas muy populares que han creado un mercado propio en el que se compran, venden e intercambian objetos.
Este es el caso del juguete, un objeto que a Fabián Opizzi no sólo le recuerda los maravillosos días de su infancia sino que también lo ve como su jubilación el día de mañana.
Actualmente atesora aproximadamente 2.300 juguetes con los que, en el futuro, pretende formar un museo, una suerte de réplica de una antigua juguetería, según sus palabras.
Empecé con esto hace bastante tiempo, no tengo una fecha precisa. Uno se va metiendo de a poco, comenzó diciendo a LA OPINION, al tiempo que recordó que de chico sus padres no podían comprarle los juguetes más caros y se tenía que conformar con los soldaditos de plástico o con algunas pocas figuritas.
Siempre estuve con el tema de las antigüedades. Empecé con los carteles y objetos antiguos, pero un día me cayó la fichita y me gustó el juguete, recordó.
Para mí esto es una descarga a tierra, lo hago con mucho entusiasmo, me gusta mucho y he tratado de seguir una veta porque es muy amplia -explicó-. Por eso estoy coleccionando juguetes desde 1900 hasta principios de los 70, y dentro de la colección buscando siempre el juguete de hojalata, que es lo que más me gusta. También algunas piezas puntuales de Duravit y de lo que es madera, que es de la época relacionada con la Fundación Eva Perón, entre los años 1946 y 1947.
Opizzi, que se desempeña como agente inmobiliario, aseguró que le gusta el juguete jugado, aunque también exhibe juguetes sin usar.
Recorro casi toda la Argentina en busca de juguetes. Voy de vacaciones a algún lado y en algún momento me hago una escapada hasta una feria o una compraventa. Además, cada 15 días voy a Rosario o a San Telmo y hago una recorrida. Pasa que en estos momentos hay mucha gente buscando, porque hay mucha reventa, lo hacen con ese objetivo, sostuvo. En este punto hizo un alto para reconocer y agradecer a su familia que lo banca en su pasión por el coleccionismo, que lo lleva a dedicar tiempo de ocio a buscar, investigar, invertir.
El coleccionista, que conserva sus aproximadamente 2.300 juguetes ubicados por modelos y épocas en vidrieras antiguas, aseguró que recuerda de memoria el origen y dónde y cuándo adquirió cada pieza. También me acuerdo por qué y cuándo cambié de lugar el juguete de la vidriera, afirmó. Una cosa es contarla y otra cosa es vivirla con la pasión que yo la vivo, agregó.
Opizzi aclaró que el juguete no se restaura porque de esa forma el que lo va a adquirir sabe el verdadero valor de la pieza. Conseguí este Mickey de pañolenci que lo distribuía Matarazzo (la misma firma que hoy se dedica a la elaboración y comercialización de pastas) en el año 1955. Vi el juguete y ya sabía lo que iba a tratar de comprar o de permutar.
Nuestro entrevistado confiesa que hoy en día es conocido en el ambiente del coleccionismo de juguetes. Tengo contacto en varios lugares con gente que hago participar con una comisión para conseguir juguetes. Soy un convencido de que en el mundo del coleccionismo, como en todas las cosas de la vida, el sol sale para todos.
Su inquietud por el coleccionismo que es por muchos conocida, sin embargo, no movilizó al vecino de Pergamino a acercarle una pieza para el futuro museo. Puede que tenga dos o tres juguetes de Pergamino, cosas muy puntuales. Todo lo que tengo acá es adquirido recorriendo ferias, remates, andando, preguntando.
Una variada colección
Opizzi exhibe soldaditos, trenes, autos, aviones, juegos de mesa, álbumes de figuritas, revistas de comics. Entre sus piezas más preciadas se encuentra una locomotora a vapor del año 1900; trenes a cuerda alemanes del año 1920; varios trenes entre los años 1920 y 1930; juguetes de hojalata importados que funcionan a cuerda como una Voituré alemana, un escarabajo o un soldado. También nacionales marca Matarazzo que fueron distribuidos masivamente en toda la Argentina a través de la Fundación Eva Perón. Lo mismo que los juguetes de madera de los años 50 con litografía. Llegaron a distribuir entre dos y tres millones de juguetes por año para el Día del Niño, comentó.
También cuenta con juguetes de la línea Saxo de mediados de los años 60 a principios de los 70 en caja y sin uso.
Me gusta el juguete como está, con sus rayones, sus abolladuras, y que haya sido disfrutado por los chicos insistió-. La mayoría son piezas originales que no han sido tocadas y que funcionan.
En otra vidriera se observan álbumes de figuritas, revistas Anteojito y muñequitos del chocolate Jack. En este caso Opizzi aclaró que se trata de una colección particular que mucho tiene que ver con su niñez. Son cosas que en mi niñez me gustaban y que no podía tener, y me conformaba con algún regalo de algún abuelo o un tío. Hoy, de grande, tengo la posibilidad de comprar esos álbumes de los años 70 de Titanes en el Ring, las caricaturas de futbolistas, o historietas.
Un museo en Pergamino
A Opizzi lo desvela la idea de hacer en Pergamino un museo del juguete y presentarlo como una réplica de antigua juguetería. Siempre lo pensé a futuro. El día de mañana los juguetes van a ser mi jubilación aseguró-. Porque voy a seguir en esto y las relaciones que he hecho con gente de la Argentina y del exterior, me fueron abriendo varias puertas.
La idea es que quienes visiten el museo colaboren con una pequeña entrada que va a ir destinada a una escuela especial en Pergamino, puntualizó al tiempo que anticipó que las piezas van a ser expuestas en vidrieras de bazares aunque no descartó agregar vitrinas para que el visitante pueda ver los juguetes más separados, identificado con su correspondiente texto.
En este sentido, Opizzi adelantó que está en conversación con la Fundación Osde para realizar en 2016 una exposición en Pergamino. Me comentaron la idea de hacer una exposición con juguetes puntuales y que yo acompañe diariamente con una visita guiada para que la gente se nutra de lo que ve y de la información. Hay gente que ve un juguete y no le llama la atención, pero si le contás una historia lo mira de otra forma.















