Estrategias cruzadas y seducción a Massa
Los dos contendientes ya están en campaña de cara a lo que será el primer ballottage de la historia argentina. Y como era de esperar, tanto Mauricio Macri como Daniel Scioli están detrás de los cinco millones de votos que logró Sergio Massa, el tercero en los comicios generales.
Macri reiteró que ya dialoga con el tigrense vía mensajes de texto, Scioli se mostró dispuesto a escuchar las ideas y planes que el candidato de UNA presentó durante la reciente campaña. Pero en las mesas de dirigentes de ambos bandos se niega que ya se hayan sentado a negociar en forma directa.
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Mientras tanto, los dos tratan de mostrar cierta cercanía con el discurso de Massa, que caló mucho en el electorado aunque no le alcanzó.
El massismo y el delasotismo se reu-nieron ayer en Córdoba para definir su postura con relación a la segunda vuelta, prevista para el 22 de noviembre, por medio de un documento que firmarán. Los términos que se incluyeron no se dieron a conocer y de cara al electorado, el discurso fue encriptado.
Ya Massa había dicho antes en declaraciones radiales que la gente no quiere continuidad y criticó a Scioli al afirmar que mientras no sea el líder de su fuerza política no puede gobernar nada, en alusión a su supuesta subordinación a Cristina, cosa que ahora está en duda. Tiene que dejar de ser empleado de Cristina. Así, con este tipo de expresiones ha dicho todo. Al menos respecto de su persona, porque hay versiones de que su compañero de fórmula, Gustavo Sáenz, apoyaría a Scioli.
José Manuel de la Sota en cambio no utilizó eufemismos. Directamente dijo: No voy a votar a Scioli. Quizás de esta pata peronista de UNA se esperaba que salieran los mensajes a favor del motonauta. Así están las cosas en el Partido Justicialista: totalmente fragmentado. Un logro 100 por ciento kirchnerista.
Tanto Daniel Scioli como Mauricio Macri abrieron el juego de seducción y salieron a convencer, en primer lugar, a los votantes de Sergio Massa, los cuales se convertirán en un factor clave en la definición del próximo mandatario nacional. Es que para la segunda vuelta se ponen en juego los 7.035.989 votos que obtuvieron Sergio Massa (5.211.705), Nicolás Del Caño (798.031), Margarita Stolbizer (619.051) y Adolfo Rodríguez Saá (407.202).
Ese caudal de votantes es el que se disputarán Scioli y Macri en las casi cuatro semanas que faltan para la batalla final.
Con distintos ánimos y discursos, el gobernador de Buenos Aires y el jefe de Gobierno porteño salieron ayer a hacer un primer acercamiento a los más de 7 millones de ciudadanos que no los acompañaron en las urnas.
Envalentonado con la escasa diferencia que lo separó de Scioli y la victoria de María Eugenia Vidal en Buenos Aires, Macri hizo un llamado a quienes votaron a la oposición el pasado 25, poniendo en valor que él ahora es el único que encarna el cambio. Sin vueltas, el líder de PRO apuntó a los votantes del massismo recalcando que tiene las mismas intenciones que él, ya que también apostó por un cambio en el país.Daniel Scioli confía que el origen peronista de varios referentes de UNA, empezando por Massa y De la Sota, actuará como refractario al voto por Cambiemos: El votante del Frente Renovador está mucho más lejano de Macri que de nosotros. Sostuvo que no tiene dudas de sus posibilidades en la segunda vuelta. Y recurriendo a esas curiosas estratagemas para leer los resultados que tiene el kirchnerismo, recordó que el oficialismo fue la fuerza más votada en todo el país. Pero no en los distritos clave, a la vista está.
El juego de seducción de Scioli deberá incluir algunas estrategias, a la luz de los números del domingo. Por ejemplo, un apartamiento total de la figura de Aníbal Fernández. A esto, su círculo naranja de íntimos le suma que debe despegarse de Cristina Kirchner. El fundamento es claro: la gente el domingo votó por un cambio y no por la continuidad. De todos modos, la que parece haber tomado la iniciativa de alejamiento es la presidenta, que no asistió a una cita pautada en Olivos con el candidato presidencial, pensada precisamente para disipar los rumores de que ella, La Cámpora, algunos intendentes y ministros le quitarían apoyo al gobernador bonaerense en el ballottage del 22 de noviembre. ¿Será estrategia o llano desprecio? La verdad tal vez la dilucidemos hoy, en el acto oficial de anuncios de gobierno en la Casa Rosada, al cual invitó a la militancia de La Cámpora para arengarla en los patios internos. Tanto el kirchnerismo como el peronismo esperan ese discurso. Ahí veremos si la mandataria deja debilitado al postulante de su espacio o intenta fortalecerlo.
Ya con los números en la mano, podemos decir que la decisión de Aníbal Fernández, que anunció que no va a trabajar para Scioli, es un gran un alivio para el bonaerense. Desde el sciolismo y cerca del peronismo histórico había preocupación por el protagonismo excesivo de Fernández y ruegan para que Scioli o la presidenta lo llamen a silencio, ya que todas las mañanas habla en su encuentro matinal con periodistas y deja enigmáticas amenazas respecto de los traidores que no querían que él llegara a la Gobernación. Aníbal se siente traicionado por Scioli y por el ministro de Justicia bonaerense, Ricardo Casal, a los que acusa de haber facilitado la entrevista periodística con Martín Lanatta, uno de los acusados del triple crimen de General Rodríguez, que lo vinculaba al tráfico de efedrina y a este asesinato múltiple de 2008. Les imputa al gobernador y al ministro que con esta nota buscaron favorecer a Julián Domínguez, que disputaba contra él la interna por la candidatura a gobernador del FpV.
Si bien en el massismo hay sectores que provienen del peronismo y que podrían estar más cerca de Scioli, las señales van en otro sentido. Tal es el caso de Roberto Lavagna, que ha criticado a Macri en muchas oportunidades pero que ahora ha manifestado que lo votaría. A su vez, el candidato de Cambiemos lo habría convocado para su equipo de Economía.
La realidad es que los votos no son cautivos; si esos cinco millones de votantes quieren a Macri lo votarán, decida lo que decida Massa, y si no, lo harán por Scioli, o una porción la llevará cada uno. Basta ver lo que sucedió en Córdoba donde De la Sota, jefe de campaña del massismo, les pidió a sus votantes que apoyen al hombre de Tigre. Sin embargo en La Docta votaron masivamente a Macri.
Tenemos este 22 de noviembre la posibilidad histórica de ser protagonistas del ballotage. Como siempre, tenemos el poder del voto en nuestras manos y en las de nadie más.
















