Esteban Franqui, un pergaminense en España creciendo como actor
Esteban Franqui es pergaminense, tiene 37 años. Tiene los ojos claros y es sumamente expresivo al hablar. Es histriónico, pero no interpreta un personaje cuando se abre a la entrevista, sino que por el contrario, se muestra tal cual es: un hombre en busca del espacio donde desarrollar su vocación y su talento. Lo está consiguiendo en Barcelona, España, donde trabaja como actor.
Su experiencia de vida en el exterior es sumamente rica. “Estoy afuera desde el verano de 2007, me fui a hacer un curso a Italia, soy diplomado en Turismo, pero siempre quise dedicarme a la actuación, así que con el tiempo fui encontrando el modo de compatibilizar ambas actividades”.
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“Cuando me fui a Italia lo hice pensando en volver al año para seguir con mi carrera de Turismo, pero empezó a resurgir en mí la pasión por el teatro, algo que pude desarrollar en España, donde encontré un mercado importante que me cautivó”, señala y todavía recuerda cuando llegó a tierra italiana para capacitarse en la Dante Alighieri.
“Me fui motivado para conocer Italia y quería cumplir el sueño de conocer las raíces de mis bisa-buelos y de la historia familiar, tenía la doble ciudadanía, así que me fui solo”.
“Me di cuenta de que Italia no era la que yo pensaba ya empezaba la crisis, había mucha explotación en lo laboral y siempre eras el extranjero y el latino que buscaba ocupar lugares en la hotelería muy bajos; estuve casi un año, hice los cursos que tenía que hacer, buenos amigos y me fui a Barcelona, un lugar que me cautivó, allí tenía amigos de la secundaria y me resultó un ámbito más contenedor”.
De chico había estudiado teatro con Rosana Cura, más tarde, en la adolescencia, con Pablo Guerrero y en la Escuela Municipal de Bellas Artes. Estudiando Turismo y Administración de Empresas en Neuquén, se escapaba para ir al coro para hacer ópera con gente muy talentosa. Todo eso constituye el bagaje de una esencia versátil.
Instalado en Barcelona se fue a trabajar a una consultora que hacía marketing. “Estuve poco tiempo y empecé a tirar líneas en hoteles, porque el hotel me iba a abrir puertas además de sostenerme y permitirme estar en contacto con la gente; trabajé en el área de reservas y recepción”.
“Trabajaba en el turno de noche, así que durante el día hacía malabares para ir a los casting, creo que fue en ese momento que decidí que la actuación siempre me tenía que acompañar para sobrevivir, que esa era mi esencia y que lo otro era un trabajo con el que me tenía que ganar la vida”.
Lo fueron confirmando en esa certeza algunos hechos de la realidad. “Un día estaba en una entrevista para entrar en una cadena hotelera y entró un hombre que me dice: ‘Sos perfecto, justo una productora está buscando un perfil como el tuyo’. Yo no lo podía creer, era como que algo me estaba siguiendo y no podía negarlo; eso me impulsó a ir hacia adelante”, relata.
Esa convicción y ese empuje de ir “lejos de su tierra golpeando puertas” le permitió abrirse camino y ganarse un lugar en una industria audiovisual fuerte como la española.
“Al principio tenía algunos prejuicios porque no me sentía del palo totalmente, porque no tengo formación dura de teatro, de conservatorio, soy un actor en formación o de formación independiente, como siempre digo.
“No sé hasta dónde va a llegar esta experiencia, pero lo que sea lo quiero vivir tranquilo”, asegura y recrea varias de sus experiencias de trabajo con destacados directores y actores.
“Al principio empecé a buscar agencias que me representaran, y la industria me fue abriendo las puertas, sigue costando, me costó y me cuesta mucho sostenerme, pero uno va sembrando y si sos correcto y te manejás con coherencia, vas ganándote un lugar”.
Considera que lo ayudó mucho su perfil “versátil” y su capacidad de adaptación. En su haber cuenta con varios protagónicos para publicidad, la realización de trabajos en los que le tocó actuar con Carmen Maura y múltiples experiencia de la mano de grandes.
“Me siento mucho más afianzado, cuando un catalán te abre la puerta lo hace de verdad”, asegura y sostiene que supo esperar el momento. “Viví la transición de gente que se estaba volviendo y dejaba un espacio que supimos aprovechar aquellos que nos quedamos”.
La vida cotidiana
La vida de Esteban en Barcelona es sencilla. Comparte piso con una compañera cordobesa que es psicóloga. Está buscando trabajo en la actuación y tiene en carpeta dos proyectos.
“Me levanto muy temprano, tomo mates que para mí son sagrados, leo los diarios de Argentina y leo todos los días el diario LA OPINION para enterarme lo que pasa acá, es una manera de mantenerme cerca”, refiere.
En el momento de la entrevista está disfrutando de los últimos días de vacaciones cerca de los suyos. “Fantaseo con la posibilidad de volver y refuerzo esa idea cada vez que vuelvo, la puerta de Pergamino siempre está abierta, acá está mi familia”, confiesa y nombra a su mamá, Marta Bonano “una mujer que fue maestra de la Escuela Nº 4”; su papá, Omar Franqui “un tipo honesto que tiene una vinoteca”; su hermano Gerardo que es ingeniero agrónomo; su hermana Débora que ayuda a sus padres en el negocio; y su sobrino Tomás “que es un campeón que me pregunta cómo hago para poner cara de malo en un personaje”.
A la distancia se siente muy cerca de ellos gracias a las redes sociales. Las utiliza para mantenerse comunicado y también para establecer contactos profesionales. “Uso mi facebook para trabajar, y hace un tiempo me pasó algo muy tierno y afectivo, una amiga de la infancia me abrió un fans club en Facebook en el que compartimos información sobre pergaminenses que andan por el mundo y sobre cosas que suceden en la ciudad y yo publico mis trabajos”.
Tiene a flor de piel la riqueza de su vida en Pergamino y recuerda una infancia feliz.
“Mis viejos tenían una casaquinta y yo me crié ahí, con mis primos, mis padres siempre fueron referentes para mí y me educaron en una libertad con límites”.
El porvenir
En España lo aguardan nuevas búsquedas, en lo interpretativo sueña con un papel secundario potente o con un protagónico y añora un personaje con continuidad en una miniserie. Para ayudar esa búsqueda invierte su tiempo en seguir formándose, toma clases de dicción y cursos con importantes directores.
“Soy un tipo de mochila y puerta”, confiesa y recuerda que un día se fue a la productora de Almodóvar para dejar su tarjeta personal y la de su representante. “Recuerdo que me presenté solo, toqué timbre, llevaba un gorrito peruano, me abrieron y no lo podía creer, solo un caradura como yo puede animarse así”.
Esa decisión es la que le ha abierto las puertas. Rodar con Carmen Maura y haber sido nominado a un premio como mejor actor en Asturias por su trabajo en “Yo soy deseo”, un cortometraje experimental, aparecen entre sus principales logros. “Todo lo que hice ha sido importante, creo que trabajar con Agustín Villalonga fue increíble, porque es un director muy humano que trabaja cerca del actor y dice que no hay personajes grandes o pequeños sino que son actores grandes o pequeños que hacen la vida de ese personaje”, afirma y también menciona muchos “cortos” que me dieron satisfacción. Es un agradecido y eso se nota en la sensibilidad con la que expresa cada una de las vivencias de su estadía en el exterior.
No sabe si se quedará allí donde vive, pero asegura que Barcelona es un lugar que lo cautivó. “La mía fue una decisión de vida, no fue una decisión forzada por la política como sucedió con tantas personas, yo soy parte de una generación que se fue por elección, buscando otras realidades; nunca pensé que esa realidad me iba a adoptar a mí porque yo encajé perfecto”.
Tiene la certeza de estar en el lugar indicado, en el momento justo. Sin embargo, confiesa que su tierra es esta y aquella. “La tierra de uno está donde uno es feliz y puede estar partida, no tiene por qué ser una. Yo me siento de acá, pero allá puedo ser feliz; entonces pueden ser las dos tranquilamente”, concluye.
ping pong
Una calle de Pergamino: una calle que amo por la arquitectura y porque me da una creatividad cuando camino por ella es Italia. Pero por mi infancia San Lorenzo, nací allí.
Una canción: alguna de María Elena Walsh seguro.
Un maestro: Rosana Cura, estuve con ella en Teatro y me marcó.
Un Club: Douglas Haig, pero no soy futbolero.
Una fiesta: todas, con mis amigos, ni de una me olvido.
Un amigo: Edgardo, Guille, que estuvieron en épocas que no andaba muy bien. Y muchos otros que sería imposible nombrar.
Una palabra que defina a tu mamá: amor, tiene un carácter, pero es madraza.
Una palabra que defina a tu papá: es un personaje de los que ya quedan pocos, una pieza de museo, un ser honesto que jamás va a traicionar a nadie. Ambos me acompañan y quieren que sea feliz.
Una ventaja de vivir lejos del pago: la apertura que te da conocer otras realidades, el poder de subsistencia, aprender a ganarte la vida y saber manejar los límites con libertad sabiendo que estás solo.
Una desventaja de vivir lejos: saber que siempre te falta el abrazo de las personas queridas que están lejos. Debería inventarse el abrazo virtual. En Barcelona hago diez cuadras y estoy en el Mediterráneo, pero extraño el verde de Pergamino y cada vez que vengo aquí necesito tomar contacto con la tierra andando descalzo.




















