Estados Unidos espera al Papa Francisco con los brazos abiertos
Acostumbrado a hacer lo que corresponde, sin fijarse en quienes dentro de la misma Iglesia tratan de no innovar, el Papa Francisco será el primer pontífice de la Iglesia de Roma en exponer ante el Congreso de Estados Unidos, en una reunión conjunta de ambas cámaras en septiembre próximo.
Realmente, el Papa argentino ya hace historia sin necesidad de este gesto, pero ahora consolida su liderazgo mundial de una manera definitoria. No olvidemos que Estados Unidos tiene una gran comunidad anglicana y de otras religiones cristianas alternativas; tampoco que de esa manera el Congreso norteamericano lo honrará doblemente. Primero, porque le concederá por primera vez ese sitial y segundo porque, reservado a jefes de Estado y monarcas, no es un lugar que se ofrezca tan a menudo. Salvo al propio presidente norteamericano, en escasísimas ocasiones un dignatario extranjero es recibido en un sitial de honor en una bicameral.
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El Papa es portada frecuente en los principales medios norteamericanos, es figura popular y apreciada en este país, donde los católicos son minoría. Lo mismo se repite en el Congreso, donde apenas tres de cada diez legisladores pertenecen a esa religión.
Incluso se ha escuchado: Será una visita histórica y estamos muy agradecidos de que el Papa haya aceptado nuestra invitación, confesó, con algo de conmoción todavía, el titular de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner. Como se dice popularmente: no creímos vivir para ver algo así.
Por otra parte, la invitación de los legisladores no es solo para hablar con ellos, todo parece indicar que, en ocasión de la misma visita a esta ciudad, el Papa será recibido por Barack Obama. El presidente espera con mucho interés su visita a Estados Unidos, dijo el vocero de la Casa Blanca, Josh Earnest. De modo que habrá audiencia también.
Realmente y más allá de que sea argentino, hay una convicción y un coraje en este Santo Padre para ser la voz de los que no tienen voz, que habiendo criticado al capitalismo salvaje, a los fondos de inversión especulativos en el mundo, a la desesperación por el lucro sin pensar en las condiciones humanas, que no imaginábamos el interés tan grande que despertó en el Parlamento de Estados Unidos. Sin embargo, es evidente que en todos los países del mundo han comprendido que el Papa Francisco es necesario, porque es el referente ético que al mundo le estaba haciendo falta.
Francisco llegará a Washington en septiembre. Lo hará para participar, en Filadelfia, de la Jornada Mundial de la Familia y para visitar la sede de la ONU, en Nueva York. Luego, como dijimos, irá al Parlamento norteamericano. En ese caso, la visita será en coincidencia con la Asamblea General del organismo, ante cuyo plenario también expondrá. Pensada en términos pastorales, no escapaba el enorme peso político que está alcanzando la proyectada visita.
Pensando en nuestro país, es muy posible que allí coincida una vez más con la presidenta Cristina Kirchner, que no suele perderse la cita de la Asamblea Anual.
Desde Obama para abajo, el mundo político de Washington ha elogiado profusamente al Papa y en anticipo de buena acogida a la cabeza de la Iglesia. Francisco, que ha sido citado varias veces por Obama, volvió a serlo ahora, cuando el presidente evocó sus palabras una vez más en ocasión del tradicional Desayuno de Oración Nacional, que encabeza todos los años para esta fecha. Como mucha otra gente alrededor del mundo, quedé conmovido por su llamado a aliviar el sufrimiento y a trabajar por la misericordia y la piedad hacia los que menos tienen, dijo el presidente. El Papa nos desafía a trabajar por la esperanza, añadió.
Lo que es increíble es el interés que despertó en el Capitolio, donde tanto demócratas como republicanos celebraban la confirmación de la visita. Ahora se sabe que la gestión se inició hace casi un año. Todo comenzó en marzo último, Boehner envió una carta al Vaticano para invitar a Francisco a exponer ante el Congreso. Para entonces, el Papa argentino cumplía justo un año en la sede de Pedro. De hecho, la carta hacía mención al primer aniversario de la elección de un Papa latinoamericano. En ese momento, Boehner no consultó la invitación con la Casa Blanca. La hizo por iniciativa propia. De hecho la sede de gobierno se enteró al mismo tiempo en que el republicano hacía su anuncio a los periodistas.
En tiempos de agitación global, el mensaje del Santo Padre de compasión y dignidad humana emocionó a personas de todas las creencias y orígenes. Sus enseñanzas, oraciones y su propio ejemplo nos recuerdan las bendiciones de las cosas sencillas y nuestras obligaciones con el prójimo, dijo Boehner. Nancy Pelosi, la líder de la minoría demócrata, dijo: El Papa renovó la fe de los católicos en todo el mundo e inspiró a una nueva generación de personas, sin importar su afiliación religiosa, a ser instrumentos de la paz.
Otro tanto se repetía en el Senado, con pronunciamientos del republicano Mitch McConnell y de voceros de los demócratas. Desde los suburbios de Buenos Aires a la Plaza San Pedro, el Papa Francisco llega al corazón de millones de personas e inspira a una nueva generación con su estilo renovador, dijo el primero.
Reproducimos los elogios en forma textual para que el lector pueda leerlos en forma directa y vea que en nada se exagera, el aprecio que se ha ganado en la sociedad norteamericana.
Evidentemente, el Papa Francisco está angelado. Y ya no hay más que decir.















