Escrutinio y votos en blanco, los temas que están sobre la mesa
A la mayoría de los ciudadanos, cualquiera sea su voto, le interesa sobremanera si un candidato gana en primera vuelta o si hay balotaje. Es el quid de la cuestión en esta elección, que por ser presidencial cobra suma importancia. Es por esta razón que la Cámara Federal resolvió que en el escrutinio definitivo se contarán primero los votos de presidente y vicepresidente: así, si no hay seguridad de si el candidato más votado alcanzó el 45 por ciento o sacó 10 puntos de diferencia, no habrá que esperar varios días para saber si se pasa a una segunda vuelta. Luego se comenzarán a contar los votos para diputados, senadores y para las otras categorías.
Concretamente, el juego de actas separadas -una para presidente y otra para las demás categorías- se aplicará en el escrutinio definitivo, que realiza la Justicia. El escrutinio provisional se seguirá haciendo de la misma manera, por cuenta de las autoridades de mesa.
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Toda la tensión estará puesta, naturalmente, en lo que ocurrirá ese domingo 25 de octubre, porque si las urnas confirman los relevamientos de las encuestas, Daniel Scioli, orillaría los 40 puntos, pero si no llega al 45 deberá contar además con 10 puntos de diferencia sobre el segundo, presumiblemente Mauricio Macri, pero no está todo dicho porque es notable el crecimiento de la imagen positiva de Sergio Massa tras las Paso. Habrá que ver si eso se traduce en más votos.
Es posible entonces que el domingo haya que esperar varias horas, hasta la madrugada del lunes con suerte, para que termine ese escrutinio provisional.
Si hubiera segunda vuelta, se realizaría el 22 de noviembre, es decir, pocas semanas después.
Por eso, para despejar cualquier sospecha, en la Cámara Electoral decidieron que las actas de escrutinio y el conteo se hagan por separado, para agilizar la categoría de presidente y eliminar cuanto antes la duda que pudiera existir. Es también imperioso para los propios candidatos saber cuanto antes si van a un segundo round, porque es poco el tiempo que tendrán los dos en cuestión para intensificar sus campañas, en este caso, a todo o nada.
Anteayer, la Cámara Nacional Electoral, integrada por Santiago Corcuera, Alberto Dalla Vía y Rodolfo Munné, recibió a los apoderados de los partidos para comunicarles el avance de las medidas de transparencia y la organización para esa fecha y les hizo saber esa novedad.
Para que el lector que no está avezado en estos asuntos decimos que, tras las elecciones se realiza el primer escrutinio, el provisional, que llevan adelante los presidentes de mesa y los fiscales. Allí interviene el Correo y el Poder Ejecutivo. Y el escrutinio definitivo, lo ejecuta la Justicia.
Sin embargo hay un debate más complejo en ciernes y es respecto del voto en blanco, que es claramente un voto válido, pero la discusión se plantea en si hay que contarlo en el escrutinio final o no.
Algunos asesores de Mauricio Macri se han planteado este interrogante. La incógnita debería estar saldada. Pero la jurisprudencia ofrece distintas posturas. La cuestión es estratégica porque los votos en blanco terminan por beneficiar la posición de un balotaje al necesitar cada candidato más volumen de votos.
La Constitución establece que para alcanzar la Presidencia hay que obtener el 45 por ciento de los votos, o más del 40 siempre que se obtenga una ventaja superior a 10 puntos respecto del segundo. Si el universo sobre el cual se realiza el cálculo incluye los votos en blanco, para alcanzar el 40 o el 45 por ciento haría falta un mayor caudal electoral.
En las Paso no se incorporó el voto en blanco, para evitar que los partidos con poco volumen electoral salieran de carrera. Si se lo hubiera tenido en cuenta, el total de sufragios no habría sido de 21.936.472, sino de 22.926.295. Sobre esta base, Daniel Scioli habría sacado 36,74 por ciento de los votos, no 38,41. Cambiemos, de Mauricio Macri, tendría 28,78; no 30,07. Y UNA, que postula a Sergio Massa, habría sido de 19,74; no de 20,63.
Hay dos tipos de votos. Los nulos -que se emiten con una boleta no oficializada, con más de una boleta, con tachaduras, papeles rotos- y los válidos. Nadie discute que el voto en blanco sea válido. La Cámara Nacional Electoral fue categórica en el caso de una apelación del Partido Demócrata de San Luis, con motivo de las primarias de 2011.
La polémica se da por considerar o no que el voto en blanco es afirmativo, que es la segunda condición que establece la Constitución para el recuento de la elección presidencial. Hay camaristas que siendo entonces los votos en blanco jurídica y políticamente válidos en tanto constituyen legítima expresión de voluntad política, no existe razón para que no deban computarse a los efectos de determinar la base de la representación de las minorías. Habría que concluir, entonces, que el voto en blanco no es un voto positivo, a favor de un candidato, pero sí afirmativo, ya que expresa una voluntad electoral.
Otros definen: ...los votos válidos pueden ser positivos -afirmativos en la terminología del artículo 98 de la Constitución Nacional- o negativos, como es el caso del voto en blanco. De ser así, los votos en blanco no deberían computarse porque la Constitución habla de votos válidos y afirmativos para determinar si hay segunda vuelta.
Los constitucionalistas no se ponen de acuerdo y si se realiza un planteo de parte del macrismo, por cuestiones de tiempo habrá que hacerlo mediante un per saltum a la Corte (es decir ir directamente al Máximo Tribunal sin pasar las instancias inferiores), para que de la opinión sobre el voto en blanco y la interpretación definitiva de la Constitución Nacional.
















