Es momento de optimizar los recursos provenientes del juego en nuestra ciudad
Si hay una cuestión que en Pergamino se ha resuelto y bien, es la de la oferta de estudios superiores públicos. A la ya existente propuesta terciaria de profesorados y tecnicaturas, se sumó hace ya 11 años la creación de la Universidad Nacional del Noroeste de la Provincia de Buenos Aires, Unnoba. La casa de altos estudios tiene sedes en Junín y en nuestra ciudad, con su moderno edificio central, el Matilde y las dependencias de la Escuela de Ciencias Agrarias y Naturales (Ecana), que se están ampliando, vinculadas estratégicamente al Edificio Maíz del Inta. También participa junto al Municipio del centro cívico que se está culminando en avenida Colón, que sería sede del Centro Regional Universitario y, en principio, la Biblioteca Menéndez, aunque esta última dependencia está en dudas en su traslado por cuestiones de infraestructura.
El sueño de tener una casa de altos estudios tras décadas de lucha está definitivamente cumplido. Fue un camino largo, plagado de marchas y contramarchas, negociaciones y gestiones en el que un bastión de suma relevancia fue la creación de la Fundación Centro Regional Universitario Pergamino (Crup). Desde esta entidad, encabezada estatutariamente por el jefe comunal de la ciudad en turno, se plantaron las simientes de la Unnoba. Fue a través del Crup que, mediante convenios con unversidades nacionales, llegaron a nuestra ciudad las primeras opciones públicas de formación universitaria. Está conformado por entidades locales (la Cámara de Comercio, la Casa de la Cultura, los bloques de concejales) y presidida por el intendente.
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El Centro Regional Universitario Pergamino supo cumplir un papel insoslayable, dotando a la ciudad de los acuerdos necesarios para tener aquí opciones de carreras para nuestros jóvenes y abonando a los profesores de las casas de estudios que convinieron extender sus títulos los viáticos para llegar a Pergamino a dictar clases o tomar exámenes. También cubría los costos de alquilar una sede. Fue en este tiempo que desembarcó en nuestra ciudad la firma World Games S.A. con la intención de instalar una casa de juegos. La ley provincial Nº 13.063, que regula esta actividad, determina en su artículo 3 palabras más o menos- que su instalación está condicionada a que de las utilidades de la empresa luego de pagar el 34 por ciento al Fisco bonaerense, al menos el 1 por ciento debe destinarse a una entidad de bien público mediante un acuerdo con el Municipio cedente.
Fue entonces cuando, con buen tino, se decide que este canon se destine a la Fundación Centro Regional Universitario Pergamino
Para interiorizarnos más del tema, es de advertir que los bingos bonaerenses deben tener como soporte de su instalación en un distrito a una entidad de bien público, a la cual se le entrega un porcentual o canon (que se acuerda en cada caso) producto de las ganancias del juego, independientemente de los impuestos provinciales que abonan.
De este modo las 46 salas de bingo distribuidas en 32 distritos bonaerenses, tienen convenios con entidades intermedias de distintas actividades. El artículo 36 de la Ley de Bingos sancionada durante la Gobernación de Antonio Cafiero, estableció que la autoridad de aplicación podrá explotar el juego por sí, pudiendo autorizar a entidades de bien público ( ) a explotar el mismo. No obstante, en la práctica, las entidades sin fines de lucro (clubes de fútbol, asociaciones de bomberos voluntarios, cooperadoras, establecimientos sanitarios) que recibieron una licencia subcontratan la explotación de la sala.
A partir de que el Crup obtiene la licencia por la cual se explota el Bingo, se pudieron concretar importantes logros para la vida de la ciudad: con estos recursos que fueron ingresando, se adquirió y acondicionó el Edificio Matilde, que es sede de la Asociación de Confeccionistas, de la Unnoba y del propio Crup y se afrontó la construcción de la sede universitaria, en la zona de la Estación Terminal de Omnibus. Finalmente se encaró con la Municipalidad el edificio, eventual centro cultural o tal vez cívico, sobre avenida Colón, que está casi terminado. Ya con la Unnoba en ejercicio, el canon también se utilizó para darle terminalidad a las carreras que contaban con alumnos en curso.
Este breve raconto histórico tiene dos objetivos: poner en valor lo realizado por el Centro Regional Universitario Pergamino y plantear lo que es evidente: ya ha cumplido sobradamente cometido por el cual ha sido receptor de las ganancias del juego. Hoy nuestra ciudad tiene cubierta la oferta educativa universitaria pública, puede decirse que ampliamente, considerando lo que es en el presente y su potencial ya que la Unnoba cuenta con un amplio presupuesto, de 230 millones de pesos, el segundo en magnitud en nuestra ciudad, detrás de la Municipalidad, lo que no limita sus posibilidades de crecimiento. Mientras tanto, la funcionalidad el Crup ha quedado reducida a ser sede del programa UBA XXI que facilita el adelantamiento de cursada, durante el último año de secundaria, de tres materias del Ciclo Básico Común que es obligatorio en algunas carreras de la Universidad de Buenos Aires.
Dada esta nueva realidad en Pergamino, nos imaginamos que los fondos que el bingo abona mensualmente a esta entidad en concepto de canon, bien podrían servir de soporte a otras entidades que en este momento, como entonces el Crup, están muy necesitadas de fondos, a partir de un nuevo convenio marco que, incluso, podría plantear entre sus puntos que cada cierta cantidad de años se revea el destino de estos recursos en orden a que lleguen a los ámbitos que más lo necesiten, ya sea con un fin de fomento o bien para paliar una situación de vulnerabilidad económica.
El Centro Regional tiene los fondos derivados del juego desde que el Bingo vino a Pergamino desde agosto de 2001, hace 15 años y la realidad es que las inversiones están a la vista. Esto demuestra que sus miembros durante este lapso han trabajado con ahínco, transparencia y criterio acorde a los fines de la Fundación. Lo que se sugiere desde esta página es que es tiempo de redireccionar los recursos hacia donde todavía hay metas por cumplir o falencias por paliar.
Salud, niñez, tercera edad, rehabilitación de adicciones, deporte formativo, educación, formación en oficios, el transporte público, en fin, las áreas que podrían fortalecerse con esta inyección de recursos permanente es infinita. Por eso decimos que incluso podrían establecerse períodos e ir alternando o tal vez desdoblar los fondos hacia dos o más entidades. Para ilustrarnos sobre este tema, recorrimos el espinel de las 46 casas de juego bonaerenses y vimos cuán diversos son los rubros a los que se puede asistir. Ponemos algunos ejemplos, el Bingo Magic Star de Villa Gesell aporta a la Unidad Sanitaria de la localidad; Bingo Golden Palace de Necochea a la Asociación Todos para ellos y Asociación Amigos del Discapacitado; Bingo Ciudadela al Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Tres de Febrero; Bingo Pilar al Hospital Pediátrico Federico Falcón; Bingo Begui, de Berazategui a la Asociación Cooperadora del Hospital Evita Pueblo o el caso Bingo Olavarría, que desdobla su canon entre el Centro de Rehabilitación de Parálisis Infantil y Hogar de Niñas San José, son algunos de los casos.
El canon que durante 15 años otorgó el bingo al Centro Regional Universitario hoy no tiene una razón de ser por cuanto el propio Crup ya no es un epicentro de promoción para la ciudad, estando la Unnoba con tan amplio presupuesto. De hecho, desde la radicación misma de la universidad podría haberse redireccionado a desarrollar otro aspecto de la vida social o bien a alguna entidad con carencias acuciantes, el Hospital San José a través de su cooperadora, que tiene sus necesidades y que atiende a una porción importante de la población en forma gratuita.
No es algo que se pueda decidir de un día para otro ni tampoco que se pueda modificar fácilmente; requiere de acuerdos previos y de modificaciones contractuales. Lo que decimos es que es tiempo de revisar y de sentar las bases para que estos reformulamientos sean más frecuentes, para garantizarnos a todos, incluso a la empresa propietaria de la casa de juegos, que el dinero cumple su cometido y descartar que no hay otra forma de utilizarlo mejor, desde el punto de vista de la oportunidad.
Siempre es buen momento cuando de optimizar los recursos se trata y que los fondos disponibles como en este caso provenientes del juego, puedan servir para fortalecer aquellos sectores que tienen más necesidades. Como en su momento se hizo con el Centro Regional Universitario Pergamino, que permitió que muchos jóvenes pudieran acceder a un estudio universitario cuando todavía la Unnoba era un sueño lejano.















