Ernesto Páez y Martín Alvarez: "El suicidio es previsible y prevenible"
Así lo afirmaron los especialistas en suicidología que estuvieron en nuestra ciudad brindando una jornada sobre esta temática. "Tenemos que poner la salud mental en el lugar que corresponde, bregar por una atención interdisciplinaria e intersectorial y formar a mayor cantidad de profesionales para la atención", manifestaron los expertos.

El viernes y ayer, el licenciado en Psicología Ernesto Páez y el licenciado en Ciencias de la Comunicación Martín Alvarez, dictaron en nuestra ciudad una jornada sobre suicidología. Alrededor de 300 personas participaron de los encuentros que tuvieron lugar en el Centro Cultural Bellas Artes.
Ley nacional
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Los disertantes son coautores de la Ley Nacional Nº 27.130 de Prevención del Suicidio junto al doctor Mario Fiad, que fue sancionada en marzo de 2015 con el objeto de "disminuir la incidencia y prevalencia del suicidio, a través de la prevención, asistencia y posvención". En este marco es que, en su artículo primero la normativa declara "de interés nacional en todo el territorio de la República Argentina, la atención biopsicosocial, la investigación científica y epidemiológica, la capacitación profesional en la detección y atención de las personas en riesgo de suicidio y la asistencia a las familias de víctimas del suicidio".
A los efectos de esta ley se entiende como intento de suicidio a toda acción autoinfligida con el objeto de generarse un daño potencialmente letal; y a la posvención como las acciones e intervenciones posteriores a un evento autodestructivo destinadas a trabajar con las personas, familia o instituciones vinculadas a la persona que se quitó la vida.
Trabajar en la plena aplicación
LA OPINION entrevistó a los especialistas en este tema tan preocupante como lamentablemente candente en este tiempo. Ellos se refirieron a los alcances de la Ley Nº 27.130, pero sobre todas las cosas resaltan que el suicidio es prevenible. En virtud de esta afirmación se refieren a cuáles son las señales a las que estar atentos para ayudar a la persona que tiene comportamiento suicida.
-En líneas generales, ¿qué incluye la Ley de Prevención de Suicidio?
-La Ley incluye cuál es el organismo que se va a encargar de la coordinación de políticas públicas con las diferentes áreas que son los Ministerios de Salud. También incluye un apartado en capacitación que debe estar dirigido al personal de salud, de la fuerza policial, docentes, trabajadores de los medio de comunicación. Pone en énfasis en que la persona con comportamiento suicida tiene derecho a ser atendida en el marco de la salud pública, es una ley ampliatoria de derechos en relación a la salud mental por lo que la atención es un derecho que tiene la persona a ser atendida. Por otro lado incluye la atención dentro de las prestaciones médicas obligatorias no solo a la persona sino a su familia, por un equipo interdisciplinario, en el marco de la Ley de Salud Mental. Aparte la Ley indica que los servicios locales u oficinas de protección, una vez notificadas sobre un caso de un niño o adolescente con conductas suicidas, deben garantizar que no pierda la escuela, que sea atendido en el marco de la salud pública y que se garantice la atención para él niño o joven y para su familia.
-¿Se está trabajando en su plena aplicación?
-Por supuesto que la Ley es muy nueva y su reglamentación fue presentada el año pasado, el 9 de septiembre de 2021, tenemos por ende el mayor impacto de trabajo para todos los contextos, hay una preocupación y una gestión en las diferentes provincias para la instalación de programas y planes estratégicos a fin de llegar a toda la comunidad.
Las señales
-¿Se puede prevenir el suicidio? ¿Cuáles son las señales que se manifiestan para actuar en la prevención?
-El suicidio es previsible y prevenible. Lo más importante es tener en cuenta que estamos hablando de un estado de vulnerabilidad emocional en la persona con lo cual estamos frente a un problema de salud mental. No debemos minimizar las situaciones que emergen porque mucha gente me comenta: 'Ernesto no dio señales de suicidio, estuvo con la familia, riendo con los amigos, trabajando hasta el último momento'. Lo cierto es que las señales no están preparadas para ser leídas por cualquier persona. Los cambios de conducta y de comportamiento, los estados emocionales que van variando marcan señales particulares y por lo general las personas con comportamiento suicida van manifestando esas ganas de no querer seguir viviendo. En este punto el entorno suele minimizar, distorsionar, desviar, distraer sobre el tema. En una charla que tuvimos con padres de adolescentes preguntamos "¿Qué hacemos cuando un hijo nos cuenta que no le está yendo bien en su vida?". Y una madre me dijo: "Los distraemos" y eso es justamente lo que no hay que hacer. Ese es el momento en que hay que volver a tirarle la pelota al adolescente, repreguntar y ver por qué no quiere seguir viviendo la vida que está viviendo. Por eso es importante saber que con distraer una situación no resuelve el problema.
-¿Son múltiples los factores que influyen o hay un detonante que desencadena que una persona decida terminar con su vida?
-Es multicausal. Existen factores sociales, económicos, genéticos ya que hay familias que pueden tener predisposición genética, esto no quiere decir que toda la familia termine quitándose la vida pero se puede trabajar en ello. Además hay que tener en cuenta cuando una persona tiene consumo problemático o tiene dificultades, por ejemplo, para afrontar las emociones o para la expresión de las emociones. Todos estos factores van influyendo. El comportamiento suicida es el último de los hechos pero antes hay situaciones que determinan que la persona haya construido ese proceso suicida que comienza por lo menos dos años antes, a veces comienzan en la niñez, continúan en la adolescencia y terminar en la adultez por lo que hay tiempo para trabajar en la prevención. El punto es saber leer e interpretar las señales para prestar la ayuda que necesitan.
-¿Esas señales suelen ponerse en palabras?
-La gente en general lo pone en palabras pero también se puede dar de manera silenciosa aunque es importante registrar por ejemplo actitudes tales como la baja autoestima, desesperanza, una mirada de futuro que no se prolonga en el tiempo con lo cual hay un presentismo de angustia y tristeza. La dificultad para afrontar las emociones y la resolución del conflicto es uno de los ejes más importantes, sobre todo en niños y adolescentes. También se puede advertir dificultad para socializar, donde prima la soledad y el aislamiento o cuando los niños y adolescentes empiezan a tomar distancia de sus amigos, por ejemplo. Una distancia que muchas veces no es física sino interna. El último de los detalles es el pensamiento negativo, encontrar en esta idea de no querer vivir más una forma de resolver el problema.
Casos que se registran
Afirmando que "el suicidio siempre estuvo presente", los expertos explicaron que "la incidencia estadística siempre fue más o menos similar en Argentina con algunos picos de suicidios. Los últimos que vimos fue después de 2010 cuando se declaró el 10 de septiembre como Día Nacional de Prevención del Suicidio y después de la promulgación de la ley. Lo que ha pasado es que fue mejorado el registro ya que antes había ciudades y provincias que tenían cero casos de suicidio pero porque no se registraban. Hoy en día estamos estables sí de estadísticas hablamos".
Salud mental, siempre relegada
Consultados sobre cómo ha impactado la pandemia en la salud mental, los profesionales manifestaron que puso en evidencia algo que la Organización Mundial de la Salud venía viendo: que la depresión iba a ser un gran problema y no solo eso sino también el suicidio, las autolesiones. "La salud mental es un gran problema para el mundo. Los efectos que tuvimos en la pandemia tendrán una prolongación en el tiempo, por lo menos de acá a cinco años. Se avanzó muchísimo en la atención clínica física pero nos olvidamos del cerebro y de la mente por lo que se deterioraron los sistemas de salud mental o fueron minimizados. En muchas guardias no hay alguien que aborde los problemas de salud mental pero sí un traumatólogo, por ejemplo".
Secuelas de la pandemia
El impacto de la pandemia fue directo hacia la adolescencia por lo que los expertos instan a prestar atención a los adolescentes. "En la franja de 14 a 24 años, Buenos Aires tuvo el suicidio como una de las primeras causales de muerte, además, arriba o abajo del suicidio siempre está el accidente de tránsito pero cuánto sabemos si ese accidente fue un accidente o bien el vehículo fue usado como un arma para cometer un suicidio", sostuvieron y destacaron la importancia de trabajar en promocionar la salud mental como parte de la salud integral, focalizando en las dificultades. "El deterioro de la salud mental después de la pandemia continuará aflorando, no solo como suicidio, autolesiones, mayor cantidad de personas con dificultad para socializar o niños y adolescentes con dificultad para reinsertarse en la escuela sino con algunas figuras como el bullying, grooming, sexting".
Parte real de la salud
En este mismo sentido los profesionales entrevistados bregan por "poner salud mental en el lugar que corresponde", propiciando una atención interdisciplinaria e intersectorial y también empezar a formar a mayor cantidad de profesionales para la atención.
-¿Creen que hay prejuicios respecto de la atención profesional de la salud mental?
-La salud mental debería tener chequeos como lo tiene la salud física, habría que hacer un chequeo en salud mental real entre los niños en su ingreso escolar, un chequeo cuando están pasando a la adolescencia para prevenir y detectar tempranamente un montón de trastornos del aprendizaje y de otros que tienen que ver con problemáticas psiquiátricas. Eso conlleva tiempo, políticas públicas, inversión y que la población empiece a tomar conciencia que la salud mental es parte de la salud de uno y que así como se debe cuidar, cuando se pierde se puede volver al equilibrio con un buen tratamiento.
El diálogo como punto de partida
Por último y ante la pregunta de cómo actuar una vez que detecto que una persona tiene conductas suicidas, los profesionales indicaron: "A los niños y adolescentes si los mandamos a los psicólogos, de una nos van a decir que no quieren. Yo lo primero que sugiero a un padre o familiar es tender un puente de diálogo, no distraer ni minimizar y en ese diálogo hacer preguntas abiertas, cortas por ejemplo ¿Qué te sucedió? ¿Cómo te sentís? Invitando al otro a que empiece a contar, sin juzgar, sin evaluar, sin ponerse de ejemplo simplemente escuchando el dolor que empieza a manifestar el adolescente cuando relata y a partir de ahí no dar respuestas rápidas porque a veces son equivocadas. Simplemente decirle: 'Gracias por haberme contado, voy a pensar qué podemos hacer para ayudarte en este momento que estás viviendo pero sí me comprometo a hacer algo para ayudarte'. Eso baja la ansiedad, el nivel de angustia baja también y algo como adultos tenemos que hacer, consultar a un profesional pero solos, sin el niño, exponiendo la preocupación por lo que sucede. A partir de ahí tender un camino de acompañamiento y confianza con la persona afectada, dándole a conocer siempre el amor que tenemos para cuidar a esa persona que está frágil". En este punto los entrevistados ponderaron el diálogo: "Invertir cinco o 10 minutos diarios para hablar con nuestros hijos es muy importante. El beneficio más grande que tenemos los padres es tomarnos cinco minutos para dialogar y generar un espacio de confianza con nuestros hijos porque no hay nada mejor que un hijo pueda confiar en mamá o papa y a partir de ahí sin criticarlo, evaluarlo o juzgarlo, acompañarlo para que esté mejor. Eso es construir salud mental".

















