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Entre tomates y frutas de carozo, la situación actual de los verduleros

14 de enero de 2014 a las 12:00 a. m.

DE LA REDACCION. En los últimos días fueron varios los anuncios que realizaron los funcionarios nacionales, los que más tarde quedaron sin efecto. Uno de ellos fue la aplicación de un impuesto a los bienes personales y otro tuvo relación con la producción tomatera de nuestro país.

A mediados de la semana pasada el jefe de ministros Jorge Capitanich aseguró que la administración kirchnerista “importará tomates de Brasil para garantizar que el consumidor tenga bienes con precios cuidados”, debido a la suba estacional del producto y un día más tarde se dio marcha atrás con esta iniciativa.

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Lo cierto es que la disposición de la medida, más allá de su cumplimiento o no, puso “al rojo vivo” a los productores y comerciantes de tomates del interior del país.

 

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Opinión pergaminense

Con el objetivo de saber su opinión acerca de esta decisión y para analizar cuál es el estado de situación del rubro en nuestra ciudad, LA OPINION mantuvo un diálogo con Carlos Capriotti, propietario y comerciante de la Verdulería “Bigote”.

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- ¿Cuál es la lectura que hace de esta decisión anunciada por el Gobierno?

- Considero que no tiene asidero esta medida. Como comerciante hablo con los consignatarios y con productores y no saben por qué el Gobierno anunció esta medida, no saben cuál es el motivo. Recién en los últimos días, el precio del tomate se incrementó muy poco, no ha tenido mucha variación de precios en los últimos meses. Sabemos que se producirá una escasez momentánea del tomate pero hay mucha mercadería. En Mendoza la producción está en su máximo esplendor. 

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- ¿Cuál es el estado de situación del sector en general?

- Los costos de producción son elevados, los gastos para mantener un comercio de frutas y verduras, al igual que para mantener comercios de diferentes rubros, son también muy elevados, hay que hacer frente a la inflación y en el caso particular de las frutas y verduras hay que considerar la incidencia del factor clima. Los comerciantes no podemos tener un amplio stock, cuando hay disponibilidad debemos vender y regular los precios, pero cuando hay escasez, los costos aumentan para todos los eslabones de la cadena, desde los productores hasta los comerciantes minoristas. 

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- La escasez y en algunos casos la falta de frutas de carozo han generado preocupación entre los consumidores ¿Se registra un faltante en este sentido?

- Se registra un faltante de este producto como así también de las verduras de hoja que escasea por los grandes calores. Las frutas de carozo que más se producen en la Argentina son el durazno, la ciruela y las cerezas. Justamente estas son las que están escaseando porque en la época de la floración cayeron grandes heladas, se registraron muchos vientos y se perdió una parte importante de la producción. El faltante se nota en estos tiempos. Hay muy pocas frutas de carozo, de diferentes calidades, pero en todos los casos los precios son elevados.

- ¿A pesar de los aumentos, los pergaminenses consumen mucha verdura y fruta?

- Hemos tenido un muy buen año en 2013 y en lo que va de 2014 no puedo quejarme. Creo que los consumidores van manejando el tema de la inflación sobre todo en las frutas y verduras. En este rubro hay diferentes calidades que se adaptan a la demanda de los consumidores. Por ejemplo hay tomates muy baratos y caros, todo depende de la calidad que el vecino quiera consumir. La clientela tiene actitudes variadas, se registran los que quieren economizar y aquellos que buscan calidad.

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- ¿En los niveles de comercialización se refleja esta tendencia en crecimiento de consumir más verduras y frutas?

- Se nota y mucho el cambio de mentalidad de las personas que hoy dejan de lado un poco las variedades de carne para consumir más verduras y frutas. Y en esto incide el consejo que brindan los médicos, la disposición de las personas a comer más sano y hay una parte importante de la población argentina y pergaminense también que en los últimos años dejó un hábito de alimentación para pasar a ser vegetariano. Además las estaciones de primavera y verano son las que más nos favorecen.

 

Nuevos hábitos: la elección de Belén 

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Belén es una joven de 30 años, de profesión comunicadora social, que desde hace algunos años decidió cambiar los hábitos de alimentación y pasó a formar parte de la larga lista de vegetarianos. “Mi elección de ‘hacerme vegetariana’ tuvo que ver con una situación especial de mi vida. Hacía tiempo venía pensando en el deseo de cambiar los hábitos, depurar el organismo de manera natural y sana pero lo que me definió fue una promesa conmigo misma y el entorno. 

“En  2010, con unas amigas, nos fuimos de vacaciones a Perú, con el objetivo final de llegar al Machu Picchu. Ese año Perú sufrió uno de los aluviones más impresionantes de los últimos años y nosotras estábamos ahí. Tuvimos que pasar por momentos de mucha tensión y miedo, de incertidumbre con respecto a si podíamos volver o no, vimos cómo el agua y el barro arrasaban  con todo lo que a su paso se encontraba. En ese momento comprendí que la naturaleza todo lo puede y que lo que ella tenía preparado para todos los que estábamos ahí era lo que iba a suceder. Lo cierto es que me prometí modificar, en mi pequeño mundo, lo que estaba dañando el medio ambiente, la naturaleza (causa de estas catástrofes) y una de esas cosas tiene que ver con la matanza de animales, el uso de fertilizantes y químicos y los desechos, entre otras. 

“Hoy elijo todo los días este estilo y forma de vida, no sólo por esa promesa sino porque descubrí que se puede vivir mejor, más saludable, menos contaminados y con las mismas, o quizás más, energías que antes. No es fácil, quizás el cambio tampoco es para siempre, pero cada vez somos más los que elegimos esta forma de alimentación, descubrir nuevos y variados alimentos que seguramente, de otra forma no los hubiéramos probado, ni siquiera conocido.

“Veo que hoy no es raro escuchar a alguien decir que es vegetariano, la gente ya no se sorprende tanto y realmente me alegra que en un asado, al menos, por curiosidad nos pidan probar lo que comemos”, relata Belén. 

 

Tendencia hacia el vegetarianismo 

 

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Cuando, en 1946, un pequeño grupo de granjeros ingleses fundó la Soil Association para apostar por el cultivo agrícola sustentable y promover las virtudes de los ciclos naturales de las frutas y verduras, nadie esperaba que 60 años más tarde el consumo de alimentos orgánicos se transformaría en una tendencia imparable. 

En los últimos años, ha surgido una predisposición creciente hacia el vegetarianismo y el veganismo entre los jóvenes, debido a su creciente interés por la salud, el medio ambiente y la compasión por los animales.

Sea por razones religiosas, morales, puramente dietéticas o por salud, según los expertos en estadísticas, la tendencia actual es hacia el vegetarianismo. Más y más compañías están dedicando millones para evaluar el mercado, producir alimentos específicamente orientados hacia el vegetarianismo y así competir con la creciente demanda de productos veganos.

Un equipo de investigadores suecos, en la Conferencia Mundial del Agua, aseguró que en cuarenta años, la población tendrá 2.000 millones más de habitantes y los recursos hídricos escasearán. Consecuentemente hacia el 2050, todos seremos vegetarianos. No por elección, sino por necesidad. 

El problema de origen es el agua. En cuarenta años seguramente no bastará para producir los alimentos necesarios para 9.000 millones de personas.

La comida obtenida de animales, en efecto, consume entre cinco y diez veces más agua que la necesaria para una alimentación vegetariana. Cambiar de dieta, por lo tanto, permitiría consumir menos agua.  

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