En un contexto de crisis amplia demostración de fe a San Cayetano
Como cada 7 de agosto pero este año con diferentes motivaciones, ayer San Cayetano convocó a numerosos fieles que se acercaron a la Parroquia de Falucho 864 para agradecer, en algunos casos, y pedir en otros que nunca falte el trabajo, la fuente sustentable de la economía humana; que en...

Como cada 7 de agosto pero este año con diferentes motivaciones, ayer San Cayetano convocó a numerosos fieles que se acercaron a la Parroquia de Falucho 864 para agradecer, en algunos casos, y pedir en otros que nunca falte el trabajo, la fuente sustentable de la economía humana; que en la mesas siempre esté presente el pan, el alimento diario; todas las cosas que siempre exista la armonía y la paz en las familias. Pero en los ruegos no faltaron los pedidos de salud y por el fin de esta pandemia que ha trastornado la vida en todo el mundo. Si bien es sabido que San Cayetano es un santo popular que capta la atención de la feligresía, en esta oportunidad fue mayor que en las últimas oportunidades la cantidad de personas que asistieron al templo, ubicado en el corazón del barrio 12 de Octubre.
Combinación de factores
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En este nuevo día de San Cayetano se pudo divisar una comunidad en franco crecimiento y un compromiso generalizado de los vecinos del barrio. Ello es posible gracias a la buena voluntad y las ganas de trabajar del padre Aníbal Tabares, motivador nato de la comunidad que desde su llegada, hace dos años, se ha propuesto solidificar el trabajo comunitario en pos de que el templo sea una casa de providencia divina en la que los hermanos más necesitados encuentren contención y amor.
A ello se suma el contexto de pandemia y la consecuente crisis que el país atraviesa, lo que impulsó a los ciudadanos a movilizarse y a honrar a San Cayetano.
Jornada festiva
Los fieles renovaron su amor por San Cayetano en una jornada que comenzó muy temprano, a las 8:00, con la ubicación de la imagen del santo en las puertas del templo.
A diferencia de otros años, por ser sábado, se realizó una sola misa, en horas de la tarde, luego se desarrolló la procesión por las calles del barrio y más tarde algunos artistas realizaron sus presentaciones. Como es habitual se repartieron tortas fritas y mate cocido entre los fieles.
Portando panes, espigas de trigo, estampas de San Cayetano y elementos religiosos, muchos pergaminenses se acercaron al templo de calle Falucho. Algunos participaron de la celebración de la Eucaristía, otros solo saludaron y le rezaron al santo. Todos llevaban en sus corazones un agradecimiento o quizá una petición para el patrono del trabajo.
Corazón puesto en Dios
Luego de la lectura del Evangelio, Aníbal Tabares, párroco de San Cayetano se refirió a los presentes en la homilía: "En estos tiempos, no tan fáciles para la fe, necesitamos escuchar a Jesús diciéndonos: 'Mi pequeño rebaño'. Es ese Jesús, el que nos mira con compasión. Por eso nosotros debemos tener un corazón puesto en Dios, para que el miedo de esta época no nos paralice, para que la Fe nos siga sosteniendo, para que la esperanza no decaiga y el amor nos siga llevando al encuentro del otro que es mi hermano, para que a nadie le falte un abrazo que nos sostenga en la lucha de la vida".
Asegurando que "hoy después de tantos siglos, los discípulos de Jesús debemos reaprender a vivir en la propuesta de El para seguir realizando su obra atentos a los que El atendía: los vulnerados, los descartados, los condenados, los excluidos tantos por el poder político como por el poder religioso", Tabares hizo una lectura de la realidad: "Faltan hermanos que generen puestos de trabajo estables, que paguen sueldos dignos, que compartan no solo las pérdidas con sus empleados sino también distribuyan las ganancias de manera equitativa buscando la promoción integral del todos".
En este sentido, Tabares instó a "hacer carne" el Evangelio que propone "una vida más humana, más justa y fraterna, basada en el amor" y a aprender de San Cayetano "a hacernos amigos de Jesús para salir al encuentro del otro".















