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En la Argentina ya se siente el cambio de época camino a 2015

10 de enero de 2014 a las 12:00 a. m.

Las duras internas ministeriales se han tornado tan indiscretas como periódicas. Por eso el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, se allanó a las declaraciones que había hecho el día anterior el ministro de Economía, Axel Kicillof, por el avance del impuestazo inmobiliario que había anunciado el titular de la Afip, Ricardo Echegaray.

“No tengo ningún comentario para formular, lo que ha manifestado el ministro Axel Kicillof es la palabra de la presidenta de la Nación, por lo tanto eso es lo que efectivamente se hará”, cerró el tema el ministro coordinador durante su conferencia del miércoles a la mañana. 

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En definitiva quedaron todos desautorizados, tanto que Capitanich sólo se limitó a citar al titular del Palacio de Hacienda, pero no ahondó en las explicaciones sobre las idas y venidas del Gobierno respecto del proyecto para que el cálculo del pago de Bienes Personales deje de hacerse al valor fiscal y se haga por el valor de mercado.

El silencio de todo el Gabinete dejó a Kicillof fortalecido. A menos de dos meses de su llegada al cargo, logró imponer su postura y la presidenta Cristina Kirchner lo bendijo dejándolo como único vocero de las medidas económicas que tome la Casa Rosada. Ni Echegaray ni Capitanich están autorizados a hacer anuncios respecto del asunto económico.

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La vuelta de la jefa de Estado a su despacho, buscó reordenar nuevamente el discurso en medio de la tensión que se había generado entre sus funcionarios.

Para entender la comedia de enredos: Capitanich el lunes negó que se analizara una modificación y al otro día se desdijo y anunció que el tema se trataría en las sesiones ordinarias del Congreso a partir de febrero. Lo había hablado con Echegaray, el autor de la medida. Pero no con Cristina. Horas después, Kicillof desmintió las modificaciones y anunció que tal decisión la habían tomado la presidenta y él.

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Cristina reunió al ministro de Economía y al jefe de Gabinete para coordinar el discurso y ordenó que fuera sólo Kicillof quien hablara del tema. Por eso, Capitanich evitó dar explicaciones y sólo se concentró en respetar las palabras del nuevo jefe de la cartera económica.

Se quejó, de todas maneras, de los medios, a quienes les adjudicó “interpretaciones capciosas” sobre sus palabras y hasta propuso analizar en un “nivel de análisis sintáctico, morfológico, semántico de cada oración” que pronuncia para evitar malas interpretaciones.

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Todos artilugios para tratar de disimular que si bien Cristina está delegando poder en estos dos últimos años de mandato, lo está haciendo a favor del Ministro de Economía y no del jefe de Gabinete.

La reaparición de la presidenta fue -daría la impresión- para ordenar el Gabinete, pero delegando el poder en unos y no en otros. Para Capitanich son malas noticias porque su cálculo ante una presidenta que ya terminaba el mandato era ser su delfín. Para eso aceptó la jefatura de Gabinete y hoy se encuentra cercado por varios funcionarios y sin el respaldo que esperaba de la mandataria.

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Por su parte Cristina en su nueva versión de mayor ausencia, sólo mantuvo una acotada agenda de reuniones en la quinta de Olivos, con carácter reservado, después de haber cancelado su participación en un acto que había sido ideado para que lo encabezara en la Casa Rosada, pero que finalmente canceló y la reemplazó Capitanich.

Estuvo con el presidente de YPF, Miguel Galuccio; con el titular de la Anses, Diego Bossio, y volvió a reunirse con Kicillof. 

A pesar del regreso de Cristina a Buenos Aires tras dos semanas de descanso en Santa Cruz, la actividad pública de la presidenta es nula. Al menos hasta ahora no había agendado ningún acto de reaparición. Tampoco conocía la agenda Capitanich. “La presidenta de la Nación comunicará su agenda, por lo tanto se hará pública y en consecuencia veremos su actividad. Ella va a determinar la agenda y va a comunicar”, respondió cuando lo consultaron por Cristina.

Se había pensado que era la ocasión propicia para que la presidenta Cristina Kirchner volviera a mostrarse en público después de un largo receso. Pero la polémica por la suba del impuesto a los Bienes Personales motivó un cambio de planes.

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En consecuencia, el acto fue presidido por el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, que estuvo acompañado por los ministros de Desarrollo Social, Alicia Kirchner, y de Educación, Alberto Sileoni. También estuvo la titular de las Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto. El motivo de la convocatoria (que no se hizo en la Casa Rosada como se había previsto, sino en el Ministerio de Desarrollo Social) fue reconocer la actividad de instituciones que trabajan con niños y adolescentes.

Daría la sensación de que la presidenta muestra signos de estar alejándose del poder, que ha comenzado a delegar algunas funciones y ha bajado abiertamente su nivel de actividad.

En la Argentina, sin dudas, ya se siente el cambio de época camino a 2015.

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