En el Concejo Deliberante no hay que estar en el “chiquitaje”
Siempre en las democracias hay sectores que cuestionan a los cuerpos colegiados, parlamentos, cámaras, concejos deliberantes porque injustamente se cree que no son necesarios, que sólo están para debatir sin efectos prácticos.
Es un error bastante común, porque en realidad hay dos funciones claras y sumamente importantes que cumplen los cuerpos deliberativos en cualquiera de los niveles. Un aspecto muy importante es que se trata de organismos de control de los ejecutivos, en ese ámbito se analizan las cuentas del Gobierno nacional, provincial y de los municipios, se aprueban o rechazan presupuestos, se estudian rendiciones de cuentas y, en general, deben velar por la marcha normal y productiva de cada estamento de la administración. La otra cuestión es que se trata de usinas de ideas, pudiendo plantear cuestiones que creen agenda en el Gobierno y hasta aprobarlas como leyes u ordenanzas.
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Sin embargo, estos aspectos teóricos tan importantes en términos de república y democracia, se pueden expresar con más o menos claridad de acuerdo a cómo estos cuerpos deliberativos realicen sus funciones, insistimos, importantes desde todo punto de vista.
Para no analizar las alturas del poder, abarcamos con nuestra mirada al Concejo Deliberante de Pergamino que no sólo es lo que tenemos más cerca sino que es donde los vecinos ponemos nuestras expectativas de base.
Cuando en nuestra ciudad se votó un cambio para la Municipalidad, es de advertir que en esos nuevos aires que se buscaban en todos los niveles de la política, también se incluía al Concejo Deliberante. Quizá porque se pretende una presencia más agresiva (hablando en términos de participación proactiva en temas de interés para la sociedad local) de los concejales en el desarrollo de la ciudad, tanto en acompañamiento de aquellas propuestas del Departamento Ejecutivo consideradas positivas como en lo que hace a marcar agenda, incluir los temas que le interesan al vecino y que no están en marcha en este momento.
Nadie ignora que el Concejo Deliberante es un organismo político por excelencia, ya que a diferencia de la Municipalidad donde gobierna el partido que gana las elecciones, en el cuerpo deliberativo están representadas todas las voces de la comunidad que tienen cierto peso alcanzando los porcentajes de votos que la ley obliga. De modo que como entidad es la que representa no a la mayoría sino a la totalidad de la comunidad. Esta cuestión de tener diversos colores políticos en un mismo recinto originan debates, discusiones, conflictos de poder. Todo lo que hace a la lógica de su conformación.
El problema, llegado a este punto, es si esos debates responden a profundizar la resolución de los problemas o bien son discusiones nacidas de la política partidaria. Es decir los oficialismos defendiendo lo posible y lo imposible mientras que la oposición pone palos en la rueda. Esta es una clara deformación de la tarea de los concejales, ya que las peleas, cuando se producen, deben pasar por la superación de las propuestas y la negativa a aprobar aquellas medidas que perjudican a la ciudadanía, con una visión de ciudad y no con una mirada puramente partidaria.
Porque el problema, y es lo que deben entender quienes están en cuerpos colegiados, es que cuando la mirada es sólo partidaria su labor pierde peso, espesor, la gente percibe, dicho en términos ciudadanos, que están en el chiquitaje.
Nadie ignora que es interesante expresar beneplácitos o repudios a sucesos o leyes nacionales o a circunstancias que involucran a todo el país o simplemente a Pergamino. Pero tengamos en cuenta que donde el Concejo Deliberante debe marcar agenda es en las propuestas de ordenanza, aquellas que desarrollan ideas y si se aprueban son de obligatorio cumplimiento.
En nuestro Concejo durante los últimos años se está perdiendo el peso propio que debiera tener en la comunidad, ingresando de lleno en aquellos temas importantes que nos interesan como pergaminenses, más allá de que realicen actos y estén presentes en los días señalados de la comunidad. Los asuntos que se tratan adquieren cierta superficialidad, toda vez que no se ha profundizado en la materia. Y esto lleva a una suerte de deterioro del debate lo que, insistimos, viene sucediendo en los últimos años, no es un fenómeno que se gestó de un día para otro.
Una muy interesante propuesta de estos tiempos fue, por ejemplo, el mercado de frutas y verduras a cielo abierto, con una rotación de barrios y una frecuencia quincenal. Sin embargo, pasa el tiempo y una vez que el Concejo Deliberante marca agenda, luego no defiende con ahínco sus propias ordenanzas. Posiblemente no se esté aplicando el proyecto aprobado por las quejas que generó en el movimiento de almaceneros local. Sin embargo evidentemente faltó la convicción de explicar y defender una propuesta que beneficiaba a la comunidad y cuyo perjuicio al comercio minorista, si se producía, seguramente era muy menor. Mercados hay en distintos puntos del país y ni hablar en el extranjero y han convivido con el comercio tranquilamente. O el proyecto se presentó y se aprobó sin un análisis previo suficiente o al primer conflicto la propuesta fue dejada a dormir el sueño de los justos. De cualquier modo estas cuestiones no le hacen bien al Concejo Deliberante, porque entonces se transforma en una comisión de beneplácitos, repudios y homenajes, junto a algunas propuestas para tapar algún bache en cualquier esquina.
Todo puede ser parte de la labor del cuerpo deliberativo, hasta el más ingenuo saludo a un hecho que se produjo en la India y al concejal le resulta interesante resaltarlo, pero no hay que olvidar que son un organismo de control del Departamento Ejecutivo y esto no tiene que ver con la chismografía de pasillo, de si hay peleas entre un jefe de área y un empleado raso, si no está en contacto con la labor real, la política de personal, los gastos comunales, el mejoramiento de las estructuras. Pero al mismo tiempo marcar agenda, estar detrás de las problemáticas más serias de la comunidad, ser la verdadera usina de ideas que necesita el Gobierno local para completar sus propuestas como para que los vecinos nos miremos en los bloques de concejales como si fuesen un espejo de nuestras expectativas y necesidades.











