En Diputados el oficialismo llegó al número mágico
El número mágico para el Gobierno fue el de 165 votos a 86 en el Parlamento, ayer, a las 8:30 de la mañana, cuando la Cámara de Diputados dio media sanción al proyecto para derogar las leyes Cerrojo y de Pago Soberano, después de 20 horas de exposiciones no vamos a llamarlo debate- en el recinto.
No se llegó a esta mayoría por casualidad, ni siquiera por la importancia que pueda tener para los legisladores pagarle a los fondos buitre para salir del default selectivo; una durísima tarea de consensos, acuerdos, charlas, casi tres meses de fino trabajo entre el Gobierno y los bloques políticos, donde el macrismo no tiene mayoría claramente, trajo este resultado.
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La derogación de leyes que impedían el pago a los fondos especulativos fue apoyada por Cambiemos (PRO y UCR), el socialismo, el Frente Renovador (massissmo) y una parte del exFrente para la Victoria, ahora denominado Bloque Justicialista. Estos sectores lograron los 165 votos y mientras que los 86 fueron aportados por el Frente para la Victoria, Libres del Sur y partidos de izquierda.
La sesión duró desde el mediodía del lunes hasta ayer a la mañana; horas y horas de pseudodiscusión (porque los votos ya estaban definidos, de hecho los medios nacionales impresos titularon con la derogación), chicanas, gritos e insultos incluso. Toda una rapsodia discursiva que tuvo más un fin hacia afuera que hacia adentro, donde todo ya estaba resuelto. Esto no sucede siempre en el Parlamento, se reservan estos escandaletes para temas que tensan la cuerda, generan divisiones y peleas ideológicas muy fuertes y estas exposiciones tan difundidas por los medios sirven como propaganda política, por eso tanta vehemencia.
La bancada que más sufrió el tratamiento de estas leyes fue la del Frente para la Victoria, concretamente porque no pudo siquiera mantenerse unido, dejando libertad de conciencia para el voto. Se quebró y aunque el sector que se fue y organizó otra bancada no lleva más de una docena de legisladores, estas rupturas una vez que comienzan pueden no ser las únicas.
Por eso, en el Senado que siempre fue más acartonado que los diputados, Miguel Angel Pichetto expresó en ocasión del tratamiento del pliego de Rosatti, cuál es el nuevo clima en el Parlamento. Cuando se escuchó un aplauso en medio de las reuniones para evaluar a los candidatos propuestos para la Corte, el rionegrino dijo: No se puede aplaudir. Y no es una decisión mía sino del conjunto de los senadores porque esto no es una sociedad de fomento ni es una junta vecinal. Acá no se grita, no se insulta, no se pegan carteles. Vale la pena para las instituciones. Los llamados Padres de la Patria (como se les dice a los senadores no sin cierta sorna) no quieren cotillón ni papelones en las sesiones ni en las reuniones de comisión. No les falta razón, a veces el clima en Diputados da cierta tristeza, porque no es una trinchera política, es una Cámara donde hay aspectos que cuidar.
No obstante en la Cámara baja, una vez que se derogaron las leyes Cerrojo y de Pago Soberano, los diputados entendieron que hay triunfos que no se pueden festejar y este era uno de los casos porque la mayoría opositora que apoyó al macrismo dijo duros discursos respecto del pago a los holdouts, reconociendo que no era un buen acuerdo, era sencillamente el único posible. Teniendo en cuenta que desde que en los tribunales de Estados Unidos fallaron en contra de la Argentina (justicia a la que nuestro país se sometió de motu proprio) y nos obligó al pago a los fondos especulativos, nuestra situación como deudores empeoró. Comenzaron a correr como el reloj de un taxi (fue el ejemplo utilizado por Macri) los intereses que, a más tiempo pasa, más altos son. El macrismo adujo que era un gran acuerdo el logrado, porque parten de la premisa de que la Argentina había abandonado la negociación y la salida del default selectivo parecía lejísimo.
No parece discutible plantear si el acuerdo es bueno o malo en sí mismo, porque la Argentina -justo es decirlo- comenzó a pagar sus deudas recién en el Gobierno de Néstor Kirchner, cuando vienen de años y gestiones pasadas. Y se pago al Fondo Monetario con liquidez, cash contante y sonante, no olvidemos, proveniente de la Anses y del Banco Central.
El festival de bonos prácticamente impagable para nuestro país que quedó luego de la década del 90, llevó a ofrecer quita a los bonistas, que no todos aceptaron. Este es un primer grupo de especuladores. Pero además están quienes necesitabann el dinero de sus bonos ya y terminaron vendiéndolos antes de llegar al cobro con el país de origen de las obligaciones. Es así como se genera la compra de bonos de segunda generación, ahí es donde los buitres compran esas deudas de países con problemas para luego esperar, porque tienen la espalda para hacerlo, y cobrarlos por un valor mucho más alto del que lo compraron.
A nadie le gusta pagar dinero a precios usurarios, sin embargo los viejos pecados tienen sombras largas como dicen los ingleses y cuando por errores de administración se llega a caer en manos de especuladores, las obligaciones hay que enfrentarlas igual. Porque de eso depende la credibilidad que tendremos como país y podremos aspirar a que se recree un clima de negocios y de inversiones interna y externa. Las modificaciones que sufrió el proyecto, en el tratamiento en particular, por parte de los bloques aliados fue, concretamente, buscando reaseguros para evitar letigiosidad futura, tanto por parte de bonistas que ya cobraron el canje con quita y puedan reclamar ahora las mismas ventajas que a los buitres. Lo que de todos modos no sería lógico, porque el fondo especulativo esperó mucho más tiempo para cobrar y es improbable que la Justicia no lo tenga en cuenta pero también buscaron, con algunos retoques, cubrirse de la litigiosidad de un grupo muy pequeño que no entró a ninguno de los canjes y tampoco se sumó al acuerdo con los buitres.
Así, finalmente se derogaron ambas leyes.
Pero no hemos terminado con el tratamiento de ambas leyes, falta la aprobación del Senado. Luego de que la Cámara de Diputado le diera media sanción al proyecto que habilita el pago a los holdouts, el oficialismo espera convertir en ley la iniciativa en la última semana de marzo.
El tratamiento en comisión del convenio firmado por el Gobierno con los denominados fondos buitre comenzó ayer en la Cámara alta con la presencia del ministro de Hacienda, Alfonso Prat-Gay, y el procurador general del Tesoro, Carlos Balbín.
Si lograron pasar la prueba en Diputados, con más razón obtendrá el oficialismo los votos en Senadores donde los legisladores son claramente los representantes de la provincias y son las que más necesitan del apoyo del Gobierno nacional y de la gran posibilidad que se abre de que puedan tomar deuda externa a bajos intereses para las obras necesarias para sus territorios.
De modo que no se esperan sorpresas en el Senado respecto de que se destrabe esta situación.













