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Elisa Carrió, al fin, es la mejor aliada del oficialismo

21 de noviembre de 2014 a las 12:00 a. m.

En las redes sociales se divierten con fotos de ella e inscripciones, donde la sindican como “la mejor aliada del Gobierno”. Es que Elisa Carrió lo hizo otra vez. Desató la crisis en la oposición logrando seguir dividiendo opciones y eso al que más le conviene es al peronismo, en cualquiera de sus formatos, sea kirchnerismo o sciolismo que a estas horas, al contrario, buscan tender puentes para ir todos juntos a los comicios del año que viene. Ambas actitudes han sido repetidas en los últimos tiempos por ambos partidos: los radicales rompen antes de llegar y peronistas, que no se pudieron ni ver en años, logran la unidad de cara a las elecciones. 

La experiencia de Unen fue exitosa en la Ciudad de Buenos Aires en las anteriores elecciones que, siendo legislativas, ofrece mejores posibilidades a los frentes. Luego quisieron exportar el modelo político a nivel nacional y allí se complicó todo con Carrió, porque a ese nivel todos son en mayor o menor medida dirigentes de primera línea y la mayoría no cede a la hora de bajar el copete y encolumnarse detrás de quien mejor se perfila en la sociedad. Evidentemente la legisladora no logra internalizar esta forma de trabajo en grupo, posiblemente porque aunque diga lo contrario para las cámaras, en realidad no quiere ser actriz de reparto sino protagonista en su tan mentada “recuperación de la República”. Ni siquiera pudieron trascender los armados que ella misma gestó, como ARI y otros movimientos que terminó estrellándolos sin remedio, acusada por sus pares de no tener democracia interna.

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La experiencia de Unen nacional duró para ella siete meses. Tras ese plazo, esta semana y luego de haber generado toda suerte de desplantes internos y a pesar de haber firmado el acta fundacional del Frente Amplio-Unen, en la que se comprometió, junto con sus socios, a “conformar una coalición política en el orden nacional, que brinde una alternativa de gobierno”, anunció su renuncia al espacio y desató una nueva crisis en la coalición que pretende disputar el poder el año que viene.

Y en la nota que ofreció al canal TN fue descortés con todos sus antes compañeros de ruta, se fue dando un verdadero portazo y dejando mal parado a unos y otros. “Yo no me suicido. Me retiro de Unen nacional”, lanzó. Dijo que no volvería a hablar de Unen pero el silencio autoimpuesto le duró apenas dos días ya que desde entonces no ha parado con sus diatribas acusándolo a Sergio Massa de socio del narcotráfico y con total mal gusto calificando a Daniel Scioli de ser lo mismo que Cristina pero con un brazo menos. 

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Su nuevo-viejo partido, la Coalición Cívica, definirá su política de alianzas en una reunión prevista para abril. Pero veremos si con estas actitudes Macri, a quien ella apunta, se compra el problema. Ella afirma que hay que unirse a él para que no ganen ni Daniel Scioli ni Sergio Massa que, dice, son dos versiones peronistas.

Carrió fue la principal derrotada de la cumbre del lunes último, en la que la UCR descartó aliarse con Mauricio Macri o Sergio Massa a nivel nacional. Para ella, que estos dos candidatos y Faunen vayan por separado a las elecciones es hacerle el favor al kirchnerismo al diversificar el voto opositor y pulverizar las chances de un balotaje. Numéricamente es una verdad lo que plantea “Lilita”, pero dar el portazo y criticar a sus recientes socios políticos, “secando los trapitos al sol” también es un modo de fortalecer al oficialismo.  

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En realidad, en Unen su situación era insostenible y muchos esperaban que se fuese del espacio. Pero quienes piensan así, con sus razones muy atendibles, se olvidaron que Carrió nunca se va en silencio sino que provoca el escándalo necesario para que su salida impacte de lleno en los partidos de la alianza que siguen juntos. Es como que borra con el codo lo que escribe con la mano; habla de unidad, de ser generosos y humildes en la construcción de los espacios pero siempre es ella la que los deja con aires de divismo.

Al radicalismo le viene haciendo daño desde las épocas de Fernando de la Rúa como si quisiera su desaparición; a los socialistas y al GEN no los tiene ni en cuenta y a su partido, la Coalición Cívica, no la podrá hacer sobrevivir si Macri no los recibe.

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Carrió atacó con nombre y apellido y sin piedad en la extensa entrevista que concedió a TN, en la que repartió acusaciones para unos y otros. “Es imposible trabajar con mediocres”, expresó.  “Se repite la historia: se vuelven chiquitos para permitir que el PJ gane”, los piropeó.

De Julio Cobos deslizó su supuesto vínculo con la efedrina (“No sé si Cobos está apretado por la efedrina”, dijo). El mendocino salió a desmentirla a la brevedad: “Es un disparate lo de la efedrina. No voy a permitir que se genere la menor duda sobre mi persona”. 

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Ernesto Sanz , por su parte, se escudó en el silencio. Carrió evitó nombrarlo porque puede ser un socio parar irse con el macrismo. En cambio, acusó a la UCR, de haber tomado una decisión “suicida” con el no a Macri y de estar “entregándole” el partido a Scioli.

A Hermes Binner lo responsabilizó del avance del narcotráfico en Santa Fe y a los socialistas en general de “haber llenado de narcos” la provincia. Binner dijo que no había que darle tanta importancia, porque cuando las cosas no se hacen como ella quiere se desahoga en los medios. Si se hace un breve archivo de las últimas apariciones periodísticas de la diputada, hay coincidencia con lo expresado por el gobernador santafesino.

Ni hablar de lo que Carrió dijo al oficialismo de la presidenta Cristina Kirchner: “Ella está enferma, hay que dejarla. No está bien, no entiende la posibilidad de transferir el poder”; a Scioli: “Es responsable de que muera gente en la provincia de Buenos Aires”, y a Massa: “Avisó a uno de los carteles de narcotráfico que lo iban a allanar. Es el narco-Estado”.

En fin, para Carrió los que no son ineptos y mediocres, son corruptos. Sin embargo el error de estas alianzas como las que ella y otros proponen, es que no se puede hacer un acuerdo sólo para ganar elecciones. Hay que pensar al menos en forma similar en la línea gruesa, tener objetivos comunes que no sea sólo que se vaya Cristina y que no gane Scioli o Massa. Porque después, esas ententes sólo electorales terminan como la Alianza, que para derrotar al menemismo se unió un sector del peronismo y del radicalismo y el resultado fue una de las peores crisis de la historia reciente, el 2001.

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Ahora este juego de los que quedan en Unen que van a decidir si se van con Massa o con Macri como si todo fuese lo mismo, la verdad que es una vergüenza. O se piensa de un modo o de otro. No todo es cuestión de intereses y de quién tiene un punto más en la encuesta porque así nos va a ir después.

 

No ofrezcan cualquier armado para ganar, ofrezcan una coalición seria y con objetivos comunes, como corresponde.

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