El turismo a la deriva, sin reglas de juego ni respuestas oficiales

La industria del turismo argentino lucha por sobrevivir a la crisis en que lo sumió la propagación del Covid-19. Los referentes intentan trabajar en ventas a futuro y reprogramaciones pero la volatilidad de las decisiones oficiales les complica cerrar operaciones. Las ganas de viajar de la gente se aplacan frente a la falta de certezas.
La llegada del Covid-19 forzó al turismo a detenerse abruptamente, y en Argentina desde hace seis meses que el sector se encuentra en una total parálisis, salvo para reprogramar lo que estaba vendido.
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Desde hoteles y restaurantes, hasta agencias de viajes y guías turísticos, todo el sector está tratando de hacer frente a la nueva realidad.
Según la Organización Mundial de Turismo (OMT) de la ONU, el turismo en el año en curso se reducirá entre un 60 y un 80 por ciento, poniendo en peligro entre 100 y 120 millones de empleos. Se trata del peor resultado desde 1950.
En nuestro país, el sector turístico representa actualmente alrededor del 10 por ciento del PBI y el empleo. La industria representa 5.4 mil millones de dólares por año en exportaciones, genera 165 mil millones de pesos en el mercado interno y emplea a 1.1 millones de personas, según el Ministerio de Turismo. Pero eso fue todo antes de que comenzara la propagación del coronavirus.
Actividad inexistente
Desde finales de marzo, el turismo ha sido esencialmente una actividad inexistente en Argentina. A través de las restricciones introducidas para manejar la propagación de la pandemia, se cerraron todas las fronteras del país, se prohibió la movilidad interprovincial y los vuelos nacionales e internacionales se limitaron solo a fines de repatriación.
Para esta altura del año estaba previsto que se estuviera en las horas previas a la reanudación de las conexiones aéreas, ya que en el mes de mayo se dispuso el retorno de la operatividad comercial de las aerolíneas para el 1º de septiembre. Pero aquella postal con la que muchos soñaban (turistas, pilotos, azafatas, empresas de catering, personal de pista y estiba de equipaje, agentes de viajes) no será posible debido a que el Ministerio de Transporte, que comanda el juninense Mario Meoni, decidió postergar las operaciones por al menos 60 días más.
Es por ello que este jueves, las personas que representan a los diferentes rubros que el sector turístico incluye, efectuarán una movilización hacia el Ministerio de Deporte y Turismo de la Nación con el fin de pedir la declaración de la emergencia turística y también la elaboración, para la posterior aplicación, de un protocolo sanitario nacional para cuando se retome la actividad. Es decir, ayuda y reglas claras.
Crítica situación
LA OPINION dialogó con Samantha Fava y Luciano Ramundo, titulares de sendas agencias de viajes de la ciudad, quienes se refirieron al alarmante estado de situación del sector, sobre todo de los agentes de turismo minoristas, constituidos por empresas familiares y unipersonales.
En primer lugar, los referentes locales explicaron que integran un grupo de autoconvocados, la Red Federal de Agencias de Viajes que tiene incumbencia a nivel nacional. Dicha organización se nucleó antes de que fuera declarada la pandemia. Motivados por el Impuesto País, el 3 de marzo, los agentes turísticos del país concretaron la primera marcha con el propósito de que quiten el 30 por ciento de cargo a las operaciones en dólares del turismo. “Ya veníamos mal por la escalada abrupta del dólar que se había producido a mediado del año pasado. En diciembre se aplica el Impuesto País y como consecuencia se advirtió una baja en la demanda de los viajes al exterior”, explicaron los entrevistados.
Sin vuelos
Si bien desde el Gobierno habían anunciado que los vuelos comenzarían a operar en septiembre, se dio marcha atrás con esta posibilidad habida cuenta el aumento en la cantidad de contagios que se advierten en nuestro país por estos días. “Sabemos que solo se van a realizar vuelos especiales para repatriar o para que determinadas personas con ciudadanía extranjera puedan volver a su país. Hay un sistema de permisos especiales que se implementa”, dijeron los referentes pergaminenses.
No obstante en el medio quedan numerosos ciudadanos que, desde antes que se declarara el aislamiento, habían contratado su viaje al exterior. “Cuando comenzó la pandemia, empezamos a reprogramar los viajes para septiembre y octubre y ahora nos encontramos con la incertidumbre total. Estábamos convencidos de que en septiembre abriría tierra y cielo pero no será así y esto nos obliga a los agentes a trabajar sobre lo que ya estaba programado”, aseguraron y añadieron que existe cierta flexibilidad en ese sentido sobre todo de parte de las cadenas hoteleras: “Los hoteles siempre fueron flexibles y algunas aerolíneas también ya que permiten hasta tres cambios sin penalidad pero esta no es la realidad de todas las aerolíneas ya que algunas solo permiten un cambio”.
A esto se suma que muchas empresas ya anunciaron su partida de Argentina, el caso más emblemático es Latam: “Que Latam se haya ido del país genera un retroceso muy importante ya que era una aerolínea que operaba en todas las rutas de cabotaje. Esto es gravísimo”. En esta semana se conoció que que las aerolíneas Qatar Airways y Emirates también se van de Argentina y dejan de tener rutas con el país.
Pergaminenses sin viaje
Sobre la cantidad de pergaminenses que están a la espera de hacer su viaje, los entrevistados aseguraron que “son muchos los ciudadanos que habían contratado viajes al exterior y también al territorio nacional”. No todos han tomado la misma resolución respecto a su dinero: “Hay gente que había contratado viaje en colectivo que se bajó, pidió la devolución, gente que dejó el dinero a cuenta para futuros viajes y gente que quedó en el limbo esperando a ver qué pasa. Mientras que quienes viajaban al exterior, están más complicados porque si pedís una devolución de viaje al exterior con una divisa extranjera te lo devuelven en un año al tipo de cambio que se abonó al momento de contratar el viaje. En aéreo siempre conviene reprogramar”.
El rol del agente
Sin dudas los agentes turísticos son quienes por estas horas “ponen la cara” ante los clientes que contrataron sus viajes. No obstante en este último tiempo trabajan con la presión de saber que deben volver a reprogramar lo vendido. “Lo que más agotamiento te genera es laburar sobre lo que ya laburaste y por sobre todas las cosas no tener certezas”, indicaron y señalaron que “somos intermediarios en una operación”. En este marco es fundamental ponderar el rol del agente habida cuenta que “el trabajo del agente se vio cuando la gente, incluso quien compró por internet, quedó varada en otros países. Fuimos y somos los que asesoramos y brindamos respuestas”. En este mismo sentido se quejaron de la competencia desleal que genera que esté reglamentada la venta a través de portales web.
Hoy son los agentes turísticos los que necesitan que la gente confíe en ellos a la hora de la compra.
Las contras
Sopesan más las contras que las “a favor” para el sector. Entre esas últimas se puede contabilidad que, al tiempo que el Ministerio de Turismo no permite a las agencias estar abiertas en este contexto, sí les permite darle una “vuelta de rosca” a los locales, algo que antes era imposible, de modo de poder anexar otra fuente de ingresos. Las oficinas que ocupan las agencias pueden ahora ser compartidas con otros profesionales por ejemplo, sean del mismo rubro o no, algo que es provisorio por la pandemia, y poco viable en la operatividad. Otra de las cosas que permitieron es el trabajo home office. En tiempos de “normalidad” los agentes autorizados por el Ministerio deben contar con un domicilio comercial.
Económicamente hablando, por otra parte son pocos los referentes del sector que pudieron acceder a los créditos tasa cero que otorgó el Gobierno. “En el país hay más de 5.000 agencias y son los menos los que pudieron acceder a los créditos, además a quienes pudieron tomarlo no se les permite comprar y vender moneda extranjera cosa que es habitual entre nosotros”.
Marcha
Afirmando su sentir: “Nos sentimos abandonados”, los entrevistados se refirieron a la movilización del jueves: “Se hace ese día porque se cumplen exactamente tres meses desde que paralizaran nuestras actividades. Por eso se convoca a las agencias de turismo, los operadores, los transportistas, guías de turismo, hoteleros, gastronomía, todos los rubros que moviliza el turismo. Marcharemos a la Secretaría de Turismo de la Nación y también habrá movilizaciones en diferentes puntos del país”. Vale aclarar que
la idea de la marcha es insistir en la sanción de la Ley de Emergencia al Turismo que ya tuvo media sanción en Senadores y pasó a Diputados. “Además pedimos que haya una política de protocolo sanitario unificada que rija en todo el país para la actividad turística ya que cada provincia quiere instalar sus propios protocolos, algo que es inviable para la gente que viaja de una punta a otra del territorio nacional, por ejemplo un viaje al norte desde nuestra ciudad, hay que pasar por muchas provincias y es imposible cumplir con diferentes protocolos provinciales”.
Sin horizonte
Las predicciones a largo plazo son muy difíciles en este momento para casi cualquier sector, pero especialmente en el turismo. “No tenemos fecha cierta de cuándo las agencias vamos a retornar ni cuántas quedarán en pie cuando comience la reactivación. Primero pensamos que para vacaciones de invierno íbamos a poder reactivar un poco el sector, después la expectativa pasó a septiembre y octubre pero hoy ya no tenemos información certera y esperamos que la temporada de verano se pueda desarrollar. No nos olvidemos que tampoco están autorizados los micros de media y larga distancia. El único país aislado del mundo en este momento es Argentina. Los demás países son receptivos al turismo con determinadas condiciones sanitarias”.
Futuro incierto
Lo que está claro es que cuando los viajeros regresen, nada será igual: el distanciamiento social obligatorio, el contacto personal reducido y una mayor higiene y saneamiento serán solo algunas de las medidas de la nueva normalidad que enfrentan los viajeros.
El colapso global del turismo ha destruido innumerables empresas y millones de personas perdieron sus empleos. Sin embargo, en este tiempo incierto y caótico, es esencial planificar estrategias que revivan el turismo y las economías regionales a corto y mediano plazo.
Uno de los sectores más golpeados por la actual crisis, el turismo, se enfrenta al reto de una reapertura en medio del temor a un rebrote, pero también al agotamiento generado por el confinamiento. France24 le cuenta cuáles pueden ser los cambios, transitorios o permanentes, que presentará este sector luego del control de la pandemia.
. “Desafíos considerables persisten, empezando por la desconocida duración de la pandemia y de las restricciones de viajes, en un contexto de recesión económica global”, advierte el organismo.
A pesar de que muchos destinos ya están comenzando a abrirse a los turistas, especialmente en Europa, la incertidumbre es grande. ¿Qué tan preparados están los establecimientos y operadores turísticos para garantizar la bioseguridad? ¿Será más fuerte el temor a contagiarse o las ganas de viajar? Y en el caso de quienes estén dispuestos, ¿tendrán los recursos suficientes para asumir el gasto?
Una encuesta realizada en España por Travel Advisors Guild a mediados de mayo muestra que casi un 60% de los encuestados estaba dispuesto a viajar en el corto plazo (de inmediato, a partir de agosto o de octubre) a nivel nacional. En el caso de los viajes internacionales, hay mucha más reticencia. El sondeo también muestra que prevalece el deseo de visitar destinos de playa o de naturaleza por sobre la estancia en ciudades o el recorrido de circuitos culturales.
Ahora, representantes de organizaciones internacionales, gobiernos y empresas privadas buscan que la reactivación traiga consigo otro tipo de turismo. “Creemos que la acción climática es un compromiso colectivo con la sostenibilidad de todo el sector de viajes y de este mundo que tanto nos gusta explorar”, le dijo a la OMT James Thornton, CEO de Intrepid Travel.
Para Sandra Vilardy, profesora de la Universidad de los Andes y directora de ‘Parques Nacionales: ¿cómo vamos?’ en Colombia, la implementación de un turismo más responsable.
El turismo es una industria que contribuye al crecimiento y desarrollo económico de los países, constituyéndose como uno de los factores trascendentales en la lucha contra la pobreza. Tiene un carácter multipropósito porque está conformado por varias actividades económicas que producen y proveen diversos bienes y servicios a los visitantes.
El transporte es un factor determinante en este circuito, pues representa el medio que permite llega al destino, el medio que permite los desplazamientos dentro del destino y, en un número reducido de casos, representa la propia atracción turística.
En términos simples, esto significa que un cambio en el transporte impacta directamente a las actividades económicas del sector turismo. Una reducción en la demanda de boletos aéreos, trenes, barcos o cualquier otro medio genera que la demanda por el servicio turístico también se contraiga.
Actualmente, 180 países (aproximadamente el 83% de destinos mundiales) tienen restricciones de salida y entrada al territorio; Perú es uno de ellos. Esto ha generado que, tanto los consumidores como ofertantes del servicio sean impactados negativamente por la aparición del coronavirus. En las diferentes regiones del país existen diversas actividades económicas que hoy no pueden realizarse.
Si uno se pregunta ¿cuándo alguien podrá viajar y visitar las maravillas que ofrece el Perú?, sabe que la respuesta es incierta. Sin embargo, esta situación es una oportunidad para adaptarse a la nueva realidad que se vive en todo el mundo y desde esa visión reestructurar el sector hacia uno que provea más oportunidades, donde se aprovechen de mejor manera los recursos.

















